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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Agosto cerraría con una inflación en el rango del 1,4% al 1,9% y los alimentos vuelven a marcar el pulso de la baja

Cinco consultoras coinciden en una desaceleración del Índice de Precios al Consumidor respecto de julio. Los servicios regulados, el combustible y el tipo de cambio quedan como factores de riesgo para los próximos meses.

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio · · 3 min de lectura
Agosto cerraría con una inflación en el rango del 1,4% al 1,9% y los alimentos vuelven a marcar el pulso de la baja

Cinco consultoras privadas coincidieron en proyectar que la inflación de agosto se ubicaría en un rango de entre 1,4% y 1,9%, con una desaceleración clara frente al 2,1% registrado en julio. Las mediciones semanales, que suelen anticipar el dato oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos, ubicaron al rubro de alimentos y bebidas como el principal ancla de la moderación, mientras que los servicios privados, el combustible y la dinámica cambiaria quedaron en el centro de la mirada hacia adelante.

Las proyecciones de cada consultora

  • Fundación Libertad y Progreso: 1,4%.
  • EcoGo: 1,5%.
  • C&T Asesores Económicos: 1,6%.
  • Analytica: 1,7%.
  • Invecq: 1,9%.

Las cifras representan una caída significativa respecto del 2,1% de julio y se inscriben en una trayectoria descendente que el equipo de Analytica, encabezado por Ricardo Delgado, vinculó con la política monetaria y con el ordenamiento de las expectativas. En la comparación con agosto del año anterior, cuando el índice había perforado el 12% mensual, el contraste es contundente y deja a la vista el cambio de régimen de los últimos doce meses.

El rubro de alimentos y bebidas fue determinante. La Fundación Libertad y Progreso lo midió en 1,1% para el mes, una variación acotada para su peso dentro del Índice de Precios al Consumidor. En la última semana de agosto, la consultora EcoGo detectó un alza de apenas 0,3% en alimentos, lo que la llevó a recortar su proyección general en 0,1 punto porcentual respecto de la semana previa. Invecq, en tanto, registró una caída de 0,1% en los precios durante la cuarta semana, un indicio de menor presión hacia el cierre del mes.

Los servicios y el combustible, las variables a seguir

En el promedio de las últimas cuatro semanas, las verduras acumularon una suba de 5,6% y las frutas, de 2,6%, mientras que carnes y derivados avanzaron 0,7% y el resto de los alimentos, 0,9%. Esos incrementos quedaron por encima del promedio del rubro, aunque no alcanzaron para revertir la tendencia general a la baja.

Del otro lado de la balanza, los servicios privados mostraron una dinámica distinta. Internet y telefonía celular registran subas superiores al 2% mensual, por encima del índice general, y pesan en los rubros que el consumidor paga de forma recurrente. Un hogar tipo que abona alrededor de treinta mil pesos por el servicio de banda ancha y el paquete de celular enfrenta un incremento que se acerca a los seiscientos pesos en el mes, una erogación que el bolsillo empieza a resentir incluso cuando el indicador general cede.

El combustible aporta otro foco de incertidumbre. El barril de Brent, referencia para el mercado local, cerró la semana pasada en torno a los 95 dólares, por encima de los 90 dólares que YPF tomó como base para el último ajuste en surtidor. Esa diferencia deja abierta la posibilidad de un nuevo aumento en el precio de la nafta y el gasoil, que se trasladaría tanto al transporte como a la cadena de distribución de alimentos.

Para los meses venideros, los especialistas no anticipan una caída rápida. Delgado, de Analytica, proyecta que la inflación transitará entre 1% y 2% hasta fin de año, con registros en la zona del uno coma. Para septiembre, el economista estima un resultado similar o apenas algo más alto que el de agosto, en un escenario en el que la política monetaria y la dinámica del tipo de cambio continuarán siendo las variables clave. Sebastián Menescaldi, también consultado por las consultoras, coincidió en que el proceso de desinflación seguirá gradual y estará expuesto a los movimientos del precio internacional del crudo y a la evolución de los servicios regulados.

El cuadro de fondo muestra una inflación que pierde velocidad pero todavía no se estabiliza en niveles bajos. Los alimentos ofrecieron alivio en agosto, aunque la foto del consumidor en el súper, con un carrito promedio que puede superar los cincuenta mil pesos, refleja que la desaceleración no se traduce de manera automática en una caída de los precios de góndola. ¿Lograrán los servicios privados, el combustible y el tipo de cambio mantenerse en calma durante septiembre para que la inflación vuelva a sorprender a la baja?

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio

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