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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Argentina se anota en la carrera por los centros de datos para inteligencia artificial, pero con la estabilidad como condición ineludible

Bajo costo energético, clima templado y lejanía de zonas de conflicto colocan al país en el radar de inversores globales. Referentes del sector advierten que, sin garantías jurídicas y macroeconómicas, las ventajas competitivas no alcanzan para destrabar proyectos de hasta mil millones de dólares y maduración a largo plazo.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad · · 3 min de lectura
Argentina se anota en la carrera por los centros de datos para inteligencia artificial, pero con la estabilidad como condición ineludible

Con más de 5.000 millones de dólares en proyectos de centros de datos anunciados o en evaluación en el último año, Argentina busca ocupar un lugar en el mapa mundial de la infraestructura para inteligencia artificial. La oportunidad aparece en un mercado global saturado en regiones como Estados Unidos y Europa, y el país combina atributos concretos: energía barata en Vaca Muerta, clima propicio para refrigeración y una distancia geográfica prudente de zonas de conflicto bélico. Pero la misma inestabilidad que alejó inversiones durante décadas sigue siendo, según los propios referentes del sector, la condición que los capitales internacionales ponen sobre la mesa antes de firmar.

¿Qué tiene Argentina que la pone en el radar?

Noelia Miranda, directora de secure power para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric, sintetiza el diagnóstico en una frase: el país había quedado bastante rezagado en el mercado de los centros de datos, pero existe hoy la posibilidad real de posicionarse como uno de los hubs más importantes del mundo. La ejecutiva menciona tres pilares: disponibilidad de terrenos a valores razonables, condiciones climáticas que ayudan a la eficiencia energética y la ubicación geográfica lejos de zonas calientes del mapa geopolítico.

“Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo en el terreno de los centros de datos.”Noelia Miranda, directora de secure power para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric

¿Cuánto cuesta la energía y por qué importa tanto?

Gerardo Manhard, director de consultoría en energía e infraestructura de Dreicon, puso números a la ventaja comparativa: el megavatio en Vaca Muerta ronda los 50 dólares frente a los 100 dólares de mercados internacionales. Estamos hablando de 500 millones de dólares de diferencia en el año para un centro de datos de gran porte, explicó. En un negocio donde la electricidad representa entre el 40% y el 60% del costo operativo, la brecha se vuelve determinante.

  • Energía competitiva en Vaca Muerta, con valores cercanos a 50 dólares el megavatio contra 100 dólares en plazas internacionales.
  • Clima templado que reduce la demanda de refrigeración y abarata la operación.
  • Baja densidad poblacional en Patagonia y sur del país, que facilita la obtención de permisos para obras de gran escala.
  • Lejanía geográfica de zonas de conflicto bélico, un activo creciente en el mapa de riesgos globales.
  • Marco regulatorio en desarrollo, todavía sin definir reglas estables para jugadores globales.

¿Qué falta para que la oportunidad se concrete?

Julián Martín Gurgone, arquitecto de centros de datos de Schneider Electric, trazó el escenario técnico hacia 2030: seis de cada diez despliegues estarán orientados a inteligencia artificial y tres cuartos de esas cargas exigirán refrigeración líquida, una complejidad que obliga a planificar con años de anticipación. Mientras tanto, Jorge Vilariño, representante en Argentina de la empresa polaca Green Capital, confirmó el desembarco de un megacentro de datos dedicado a IA en Chubut y destacó que la baja densidad poblacional local simplifica los permisos de construcción. La pregunta que queda abierta es si Argentina logrará traducir sus ventajas físicas y energéticas en contratos concretos. Las inversiones del segmento promedian los mil millones de dólares por proyecto y exigen plazos de maduración que superan la década, un horizonte en el que la estabilidad jurídica y macroeconómica pesa tanto como el precio del megavatio. Por ahora, el país aparece en los papeles y en los anuncios; lo que falta es que esa presencia se confirme en la firma de compromisos de largo plazo.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad

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