Berlín, la madre de todas las batallas: arranca el Mundial femenino y Estados Unidos va por todo
La capital alemana recibe desde este viernes al torneo más grande de la historia, con 16 selecciones, estrellas de la WNBA en cancha y un único representante latinoamericano. Acá, lo que hay que saber.

Seamos sinceros: cuando se enciende la luz del Mondiale, el básquetbol deja de ser un deporte de nicho y se convierte en una pulseada de gigantes. Y este viernes, en Berlín, empieza la edición más grande de la historia del Mundial femenino. Cuatro grupos, dieciséis selecciones, y un solo trono: el que defiende Estados Unidos con uñas, dientes y un plantel que da miedo.
El campeón no se guarda nada
Del otro lado del océano llegan las norteamericanas con la cintura apretada de estrellas. Caitlin Clark, Paige Bueckers, Breanna Stewart, Angel Reese, Napheesa Collier y Aliyah Boston son algunos de los nombres propios de un equipo que conduce Kara Lawson. Las yanquis comparten el Grupo D con China, Italia y República Checa. Dicha sea la verdad, el papel les marca favoritismo. Pero el papel se rompe cuando la pelota empieza a picar.
Los que quieren morder
Porque Australia y Bélgica no vinieron a Berlín de paseo. Las australianas, con Ezi Magbegor y Steph Talbot a la cabeza y el dedo filoso de Sandy Brondello en el banco, quieren romper el molde. Las belgas, con Emma Meesseman y Julie Allemand de estandartes y la chapa de Mike Thibault como entrenador, tampoco se van a hacer las europeas del Sur. Ambas comparten el Grupo C con Puerto Rico y Turquía. Ahí, ojo con la boricua, que llega como único representante latinoamericano al torneo.
La localía y el resto de la mesa
- Grupo A: Alemania (Nyara Sabally y Leonie Fiebich), España (Alba Torrens, Helena Pueyo y Megan Gustafson, con Miguel Méndez al mando), Malí y Japón.
- Grupo B: Francia (Marine Johannes y Gabby Williams), Corea del Sur, Hungría y Nigeria.
- Grupo C: Australia, Bélgica, Puerto Rico y Turquía.
- Grupo D: Estados Unidos, China, Italia y República Checa.
Argentina, mientras tanto, se quedó en el camino en Estambul, en la fase clasificatoria. Una lástima grande. El básquet femenino argentino viene empujando fuerte desde hace rato y merecía estar en la pista. Pero así es este juego: te lo ganás adentro o te quedás mirando por televisión.
Lo nuevo de este Mundial es lo de siempre: dieciséis equipos, la mayor cifra en la historia de la competencia. Eso les abre la puerta a selecciones africanas como Mali y Nigeria, que por primera vez se van a medir de igual a igual con las potencias europeas y americanas. Ojo con ellas, que en el deporte las sorpresas viajan en colectivo.
La acción arranca este viernes en el Grupo A, con la apertura de Alemania ante su gente. Después, día a día, fase tras fase, hasta el 13 de septiembre, cuando se corone la nueva reina del básquet mundial. ¿Podrá alguien cortarle el invicto a Estados Unidos o volveremos a ver la bandera de las barras y las estrellas bien arriba? Lo que queda es sentarse, mirar y dejarse llevar. Porque el Mundial no se cuenta: se vive.
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