Caleta Olivia: las piezas que parecían lingotes de oro eran una aleación usada en radioterapia
El material secuestrado en un allanamiento por el crimen de Mario "Pato" García resultó ser cerrobend, una aleación de bismuto, plomo, estaño y cadmio. La causa sigue sin detenidos y se ramifica en dos líneas de investigación.

La investigación por el asesinato y descuartizamiento de Mario "Pato" García, ocurrido a fines de 2025 en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, dio un giro insólito esta semana. La Prefectura Naval Argentina secuestró cuatro piezas metálicas hexagonales dentro de la mochila de un inodoro durante un allanamiento, y en un primer momento las presentó como lingotes de oro con un valor estimado en mil millones de pesos. La presentación cayó por su propio peso: la inscripción grabada en cada pieza develó que se trataba de un material muy distinto al imaginado.
Qué dice la inscripción y por qué no son lingotes
Las cuatro piezas llevaban grabada la leyenda "Cerro Bend Alloy. 158° F". Esa inscripción las describe con precisión: se trata de cerrobend, una aleación industrial compuesta por bismuto, plomo, estaño y cadmio que se funde a 158 grados Fahrenheit (unos 70 grados Celsius). Se fabrica en formato hexagonal y se emplea como bloque de protección personalizada en tratamientos de radioterapia. No tiene vínculo alguno con la minería aurífera ni con el mercado del oro.
El material de base indicaba que las piezas fueron secuestradas en el marco de la causa que lleva adelante el juez Marcos Pérez Soruco, con intervención de la Prefectura. El procedimiento se originó a partir del testimonio de un remisero que declaró haber trasladado a García hasta el domicilio allestado el día de su desaparición.
Dos líneas de investigación abiertas
- La primera apunta al hombre que estuvo con García por última vez y en cuya casa se encontraron las piezas de cerrobend. Del mismo domicilio se secuestró un contenedor plástico que fue remitido a peritaje.
- La segunda línea se desprende de declaraciones que la propia víctima había hecho ante un canal local días antes de desaparecer: allí denunció corrupción policial en su barrio tras el robo de un elemento de trabajo. Esa pista llevó a investigar a personas vinculadas al narcotráfico en la zona.
La carátula que rige el expediente es la de homicidio agravado, con la fiscalía interviniente aún sin identificación pública en el material consultado. El Ministerio de Seguridad de la Nación fijó una recompensa de diez millones de pesos para quien aporte datos que permitan identificar a los responsables.
En un procedimiento previo en la misma vivienda se había hallado un altar con ratas muertas, un dato que forma parte del expediente aunque no fue explicado de manera oficial. También se secuestró en octubre un freezer que un sospechoso le había vendido a un comerciante, elemento que se incorporó a la causa y que, según trascendió, podría aportar nuevos indicios.
Por ahora, lo confirmado se reduce a pocos elementos: el secuestro de las piezas, la identidad del metal y la intervención del juzgado federal. El resto —incluidos posibles vínculos con el narcotráfico y la denuncia previa de García— permanece en etapa de verificación.
La próxima instancia procesal será la producción de pericias sobre el contenedor plástico y el freezer secuestrados, cuyos resultados podrían ordenar nuevas medidas en el expediente. Mientras tanto, la causa continúa sin detenidos y con recompensa vigente.
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