Central gritó campeón en Santiago del Estero y la final terminó a las piñas
El Canalla se llevó la Supercopa Internacional con un penal de Di María a la salida del VAR y un gol sobre el cierre de Julián Fernández. El festejo se descontroló dentro y fuera de la cancha.

Señoras y señores, el fútbol argentino no falla: una final con premio, una polémica con VAR y un final con invitados a piñas en los vestuarios. Rosario Central se subió a la cima de la Supercopa Internacional en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero y dejó a Estudiantes masticando bronca hasta el último minuto.
La gran vedette de la noche fue la tecnología. Darío Herrera había soltado la jugada en la que Leandro González Priz levantó a Enzo Copetti, pero el llamado de Jorge Baliño para que fuera a mirar el monitor cambió la historia. Cobró penal y Ángel Di María lo cambió por gol a los 41 del primer tiempo para el 2-1.
El show no terminó con el pitazo
El tercero llegó sobre la hora, con Julián Fernández empujándola tras una serie de rebotes. Lo que pasó después fue lo que nadie quiere ver en una final: agarrones, empujones entre los jugadores adentro del rectángulo y Herrera pidiendo que se termine el partido para evitar que la cosa pasara a mayores.
- Adentro de la cancha: piñas, tirones de camiseta y empujones que dejaron la foto del título empañada.
- En el túnel: golpeadura entre allegados de ambos planteles a la salida de los vestuarios.
- Estudiantes se fue, volvió con Verón al frente y terminó presenciando el festejo rival.
“Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso. La comparación con la falta de Dembelé a Messi en la final del Mundial la dejé para el living de mi casa.”Ángel Di María
Seamos sinceros, la decisión fue fina pero llamó la atención que se cobrara el penal y no la roja. Estudiantes se fue con la sensación de que el contacto arrancó afuera, algo que también discutieron desde el banco. La jugada clave del partido quedó en la pantalla del VAR y, por ahora, en la billetera de los rosarinos.
Jorge Almirón, DT del Canalla, lo dejó claro cuando le preguntaron por el rendimiento del equipo: Fue un partido larguísimo, duro, con mucho desgaste, así que lo tiene bien merecido el grupo. Y sobre Fideo no escatimó: mostró su jerarquía en la final, como si todavía estuviera en la Selección.
El campeón vuelve a Rosario con la Supercopa bajo el brazo y la misión inmediata de enfocarse en lo que viene: la próxima fecha del torneo doméstico, nada menos que en el Gigante de Arroyito, donde Central deberá demostrar que esta consagración no fue un espejismo de una noche caliente de Santiago.
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