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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Créditos fintech en mora: el 90% de los deudores ya tiene un plan de refinanciamiento y el sector busca desactivar la alarma regulatoria

La Cámara Argentina Fintech expuso ante Diputados que más de dos millones de usuarios de préstamos digitales registran irregularidad crediticia, pero aseguró que la enorme mayoría accede a esquemas de salida. También defendió su modelo de tasas y aclaró por qué la tasa anualizada puede parecer estratosférica sin que el costo real del crédito lo sea.

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio · · 3 min de lectura
Créditos fintech en mora: el 90% de los deudores ya tiene un plan de refinanciamiento y el sector busca desactivar la alarma regulatoria

La Argentina atraviesa un escenario singular: cerca de 21 millones de personas forman parte del sistema financiero formal, una marca inédita para un país con tradición de alta informalidad. Dentro de esa población, 5,8 millones registran algún grado de irregularidad crediticia, y de ese subgrupo 2,4 millones mantienen deudas con fintech y billeteras digitales. En términos relativos, esos préstamos explican el 16% de la mora total del sistema, un peso significativo para un actor que hasta hace pocos años tenía una presencia marginal en el mercado.

Frente a ese cuadro, el dato más difundido por la Cámara Argentina Fintech en su paso por la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados resulta, cuanto menos, llamativo: nueve de cada diez deudores del sector cuentan con un esquema de refinanciamiento, asistencia o alternativa de salida pactado con la entidad que les otorgó el crédito. El objetivo declarado es contener la bola de nieve que suele formarse cuando una persona con ingresos inestables no puede pagar una cuota y, sin embargo, sigue renovando la deuda con nuevos cargos financieros.

Por qué las tasas anuales parecen tan altas

El segundo eje de la exposición se centró en la lectura de las tasas. El sector advirtió que la Tasa Nominal Anual y la Tasa Efectiva Anual no describen de manera directa cuánto termina abonando una persona por un préstamo de corto plazo. Para aproximarse al costo real, sostuvo, hay que mirar en conjunto el monto solicitado, los intereses, los cargos adicionales y el plazo pactado.

El ejemplo que se presentó ante los legisladores fue el siguiente: un préstamo de cien mil pesos a devolver en catorce días exige un pago total de ciento nueve mil pesos, de los cuales siete mil cuatrocientos corresponden a intereses y mil seiscientos a impuestos. Para ese período, el costo efectivo es del 9%. Llevado a una base anual, la TNA trepa al 194%, la TEA alcanza el 550% y el Costo Financiero Total Efectivo Anual llega al 850%. La aclaración es clave: nadie va a devolver novecientos cincuenta mil pesos por un préstamo de cien mil; eso ocurriría únicamente si la operación se repitiera sin pausa durante un año entero.

Crédito regulado versus crédito informal

La Cámara también marcó una frontera nítida entre el crédito que opera dentro del sistema y el que se mueve por fuera. El primero, señaló, llega con contrato, supervisión, defensa del consumidor y canales de reclamo formales. El segundo, en cambio, puede dejar a las personas sin herramientas cuando el deudor no puede hacerse cargo del compromiso. La advertencia funcionó como recordatorio de que la fintech, aun con tasas elevadas, se ubica en el primer casillero y compite, según la entidad, con usureros y prestamistas informales que proliferan en los barrios y en las redes sociales.

La presentación dejó, además, una definición sobre el modelo de negocio: las fintech y las billeteras no prestan los fondos depositados por sus usuarios, una práctica expresamente prohibida. En su lugar, toman líneas de bancos o emiten deuda en el mercado de capitales para financiar préstamos a personas con poco o nulo historial crediticio y, en muchos casos, sin garantías tradicionales. Esa combinación de mayor riesgo y fondeo más caro es la que termina empujando hacia arriba las tasas que observa el consumidor.

El debate abierto en Diputados dejó una pregunta que todavía no tiene respuesta cerrada: si la refinanciación masiva funciona como red de contención o como mecanismo que prolonga la deuda sin atacarla de raíz, ¿alcanza con refinanciar para que la mora no se transforme en un problema sistémico?

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio

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