Dedos de seda y oído absoluto: llega al streaming el thriller del afinador que roba cajas fuertes
Daniel Roher, el director canadiense que ganó el Óscar con el documental Navalny, debuta en la ficción con Un talento único, una historia de intriga que toma como punto de partida una premisa llamativa: un joven con hiperacusia que afina pianos en casas ricas y, de paso, abre cajas fuertes. Lo protagonizan Leo Woodall y Dustin Hoffman.

Hay una escena bien recordada de El golpe, aquella en la que Robert Redford y Paul Newman hacen funcionar un sistema de poleas y espejos digno de un verdadero Circo Soleil para meterse en la guarida del enemigo. Es el recuerdo que inevitablemente vuelve a la cabeza cuando uno se sienta frente a Un talento único, el filme que el canadiense Daniel Roher acaba de estrenar en streaming y que llega a la Argentina precedido por un título corto, contundente, y por una premisa que ya suena a himno del cine de oficios: un joven llamado Niki afina pianos en mansiones y conservatorios, tiene una hiperacusia que le permite escuchar lo que nadie más escucha, y esa misma sensibilidad auditiva lo convierte, sin proponérselo del todo, en un ladrón de cajas fuertes de una precisión casi quirúrgica. La película, titulada Tuner en su versión original, no es un documental ni una comedia musical ni un policial proletario. Es, lisa y llanamente, un thriller de atracos. Pero un thriller de atracos construido alrededor de un personaje con una habilidad tan específica, tan íntima, que el género parece reinventarse un poco a sí mismo por el solo hecho de prestarle atención.
El director de Navalny se pasa a la ficción
Roher se hizo conocido en todo el mundo por Navalny, el documental que le valió el Óscar en 2023 y que reconstruía la historia del opositor ruso Alexei Navalny. Aquel filme lo mostró como un cineasta obsesivo, capaz de sostener el pulso narrativo incluso cuando la materia prima era la política real, con todas sus idas y vueltas. Un talento único es su primer trabajo de ficción, y se nota que venía cargando ideas: la cámara se detiene en el interior de un piano como si fuera un personaje más, recorre mecanismos, sigue el movimiento de las cuerdas, registra el cuerpo del instrumento con la misma atención con la que en Navalny seguía los pasillos de un hospital en Omsk. Esa manera de mirar lo pequeño es la que sostiene al filme cuando la trama, admitámoslo, no puede evitar caminar por senderos conocidos. Porque la historia, en el fondo, sigue siendo la del especialista reclutado por alguien del ambiente para una serie de golpes cada vez más riesgosos, con un mentor mayor que le enseña el oficio y una deriva emocional que lo humaniza. Es un esquema que el cine ha visitado muchas veces. Lo que lo rejuvenece acá es el particularísimo talento del personaje y la decisión de no explicarlo de más.
Y acá aparece, claro, la dupla protagonista. Leo Woodall, el actor británico que gran parte del público conoce por la serie The White Lotus, carga con Niki con una solidez que sorprende para quien todavía no había tenido un rol tan demandante. Su trabajo físico es silencioso, contenido, y la manera en que compone a un tipo acostumbrado a moverse por el mundo escuchando antes que mirando resulta muy eficaz. Dustin Hoffman, por su parte, encarna a un veterano afinador que oficia de mentor y de conscience point del relato; no tiene la pantalla que supo tener en otros tiempos, pero cada vez que aparece le imprime una gravedad que la película aprovecha muy bien, sobre todo en los tramos en los que el guion decide ralentizar la acción para dejar respirar los vínculos.
Lo mejor y lo que le falta
Un talento único no pretende reinventar el género, y es un alivio que ni siquiera lo intente. Los conflictos están planteados con claridad, el personaje tiene una habilidad concreta que se entiende desde el minuto uno, y las operaciones van creciendo en riesgo a un ritmo prolijo, casi de manual. Lo que sostiene al filme y lo separa del thriller genérico es, justamente, la ejecución: Roher sabe cuándo hacer foco en un oído que detecta un clic imperceptible dentro de una cerradura y cuándo cortar para pasar al exterior, a las calles, a los silencios entre personajes que están midiéndose sin hablar. Esa economía narrativa es, a mi entender, el mayor acierto del filme.
Como contrapartida, y conviene decirlo para quien se acerca sin expectativas desmedidas, la película tiene las limitaciones propias de una producción de escala media: ciertos escenarios secundarios quedan apenas esbozados, algunas motivaciones del círculo criminal se resuelven con rapidez, y el desenlace, sin ser inverosímil, hubiera ganado unos minutos más de respiración para terminar de redondear a su personaje principal. Nada de esto opaca al conjunto. La frase que mejor lo define es accesible: es un thriller que uno puede mirar una noche cualquiera, sin la obligación de tomar nota, y que deja, sobre todo, la sensación de haber conocido a alguien que vive en un mundo sonoro que casi ninguno de nosotros termina de habitar.
Otros thrillers de oficios para mirar este finde
Ahora bien, si Un talento único les dejó ganas de más cine de intriga con protagonistas de habilidades insólitas, acá va una lista que recomiendo especialmente para este fin de semana, pensada para quienes, como yo, disfrutan de los personajes que resuelven los problemas a su manera:
- El golpe (The Sting, 1973, George Roy Hill): dos tramposos de primera línea montan un sistema de engaños elaborado contra un mafioso de Chicago. Es cine de oficios en estado puro, con un humor que sobrevive a las décadas.
- Ladrones de medio pelo (Welcome to Collinwood, 2002, los hermanos Russo): comedia policial con ladrones amateurs que creen haber dado con el golpe perfecto. Ideal para quien quiera algo más liviano.
- El método (Swimming Upstream, referencia al filme de 2003): si lo que buscan es precisión audiovisual en cada plano, ahí hay un trabajo de orfebre.
- Inside Man, el atlas de los atracos imposibles (Inside Man, 2006, Spike Lee): un ladrón con un plan perfecto y un negociador que no se deja engañar tan fácil. Mirá esta si te gustó el costado más cerebral de Un talento único.
- El perfecto asesino (The Mechanic, 1972, Michael Winner): todo un clásico para entender el cine de especialistas con oficio, actualizada por el director Jason Statham en 2011, también disponible en streaming.
Mi recomendación final, si me permiten la confianza, es que vean Un talento único con auriculares o, al menos, con el audio más limpio posible. Hay un momento, hacia la mitad del filme, en el que Niki apoya la cabeza contra un piano y simplemente escucha. Es una escena breve, casi sin diálogo, pero condensa todo lo que la película quiere decir sobre su personaje. Si en ese instante sienten que están escuchando lo que él escucha, ya tienen la respuesta a por qué este thriller modesto, sin ínfulas de masterpiece, vale la pena una noche de streaming.
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