Después de los 30, la cuenta regresiva del hueso: por qué la masa ósea se gana y se defiende antes de tiempo
La especialista Elaine Dennison repasó las claves para cuidar el esqueleto cuando empieza el declive natural: ejercicio con carga, calcio, vitamina D y revisión de antecedentes. Una fractura sin causa aparente suele ser la primera señal de alerta.

La masa ósea llega a su techo cerca de los 30 años. Desde ahí, el tejido sigue renovándose, pero el saldo empieza a ser desfavorable cuando la degradación le gana a la formación. Esa ecuación, según la especialista Elaine Dennison, marca el ritmo del riesgo de fracturas mucho antes de la vejez.
Mariana tenía 52 años cuando una pisada en falso en el colectivo le terminó en una fractura de muñeca. Esa caída, la primera en años, destapó una densidad mineral que no estaba donde debía. El caso, repetido en miles de mujeres que cruzan la menopausia, resume el problema: la osteoporosis suele pasar inadvertida hasta que aparece la lesión.
¿Por qué una fractura banal puede ser la primera señal?
Una rotura después de una caída desde la propia altura suele ser indicio de fragilidad ósea, explicó Dennison. Por eso los antecedentes personales y familiares pesan en la consulta, incluso cuando no hay síntomas. La densitometría DEXA y herramientas como FRAX permiten ordenar el riesgo y decidir pasos clínicos.
La especialista recomendó consultar ante fracturas de cadera, muñeca o columna en la familia, uso de corticoides, tabaquismo o enfermedades que dificulten la absorción de nutrientes. También recordó que la menopausia, algunas patologías y ciertos medicamentos pueden acelerar la pérdida de tejido óseo.
¿Qué mueve al hueso y qué no?
Para estimular el tejido óseo, Dennison destacó las actividades que le imponen carga: ejercicios de fuerza, subir y bajar de una plataforma, correr o saltar. Los músculos también transmiten tensión al hueso y favorecen su adaptación. Sin embargo, quienes tienen baja densidad en la columna o antecedentes de problemas de espalda necesitan orientación profesional antes de levantar pesas.
La natación aporta beneficios musculares y cardiovasculares, aunque el agua sostiene el cuerpo y reduce la carga sobre el esqueleto. Por ese motivo, aclaró la especialista, no produce el mismo estímulo mecánico que las actividades con apoyo e impacto.
¿Qué se lleva la mesa y qué se lleva el baño?
El calcio y las proteínas forman parte del cuidado cotidiano. Leche, yogur, queso, alimentos fortificados y algunos vegetales aportan calcio. La vitamina D interviene en su absorción y en la mineralización del hueso. Dennison también mencionó las vitaminas K y C y el magnesio, dentro de una alimentación equilibrada con frutas y verduras.
En los adultos mayores, mantener la fuerza muscular, la movilidad y el equilibrio ayuda a reducir caídas que pueden terminar en fractura. La resistencia del hueso importa, pero tanto o más la posibilidad de evitar el golpe.
- Ejercicio con carga: fuerza, subir y bajar plataforma, correr o saltar.
- Alimentación con calcio, proteínas, vitamina D y magnesio.
- Revisión de antecedentes familiares y medicación.
- Densitometría DEXA y herramientas como FRAX para ordenar el riesgo.
- Prevención de caídas en adultos mayores: equilibrio, fuerza y movilidad.
Lo que falta es política. Dennison dejó una rutina de cuidado doméstico, pero no abundó sobre acceso a densitometrías, cobertura de tratamientos ni campañas de detección temprana en la Argentina. Mientras esa discusión se posterga, los huesos de los 30 a los 60 siguen perdiendo masa en silencio, y la próxima caída la primera noticia.
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