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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Dieciséis años no son nada: Black Eyed Peas volvió a Buenos Aires y el público respondió con la misma euforia de siempre

Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul repasaron más de dos décadas de hits en el Movistar Arena, en una noche que terminó con pedido de matrimonio sobre el escenario y una bandera argentina flameando en las pantallas gigantes.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Dieciséis años no son nada: Black Eyed Peas volvió a Buenos Aires y el público respondió con la misma euforia de siempre

Hay una frase que dice "no sabés lo que tenés hasta que lo perdés", y aunque suena a titular de libro de autoayuda, también sirve para explicar lo que se vivió anoche en el Movistar Arena cuando Black Eyed Pills volvió a tocar en Buenos Aires después de dieciséis años: la sensación de reencontrarse con una parte de la historia sonora de una generación, esa que creció con "Where Is the Love?" sonando en la radio y que tarareaba "Boom Boom Pow" sin saber que estaba escuchando el futuro del pop bailable. Yo misma, mientras caminaba hacia el estadio, pensaba en cuántos de los que íbamos a entrar habíamos estado en el show de 2010, cuántos habían cambiado de trabajo, de pareja o de ciudad desde entonces, y aun así seguíamos ahí, con las mismas expectativas intactas.

Porque la última vez que Black Eyed Peas pisó Buenos Aires todavía estaba Fergie sobre el escenario, todavía no había pandemia ni Mundial en Qatar ni un mundo tan distinto. Aquella noche de 2010 quedó en la memoria de muchos como un punto de inflexión: fue ahí donde una pareja que estaba en el público se conoció, según contaron ellos mismos anoche, y volvió justamente para casarse. Lo que ninguno de los dos sospechaba es que la propuesta iba a ocurrir arriba del escenario, delante de cinco mil personas, mientras sonaban los primeros acordes de "I Gotta Feeling".

Un recorrido por más de dos décadas de hits

La formación actual de la banda es otra: Will.i.am sigue siendo el cerebro creativo y el amo de escena, apl.de.ap mantiene ese carisma cercano que lo hace querer cruzar la línea imaginaria para abrazarlo, Taboo se transformó en una especie de jefe espiritual del grupo y J. Rey Soul ocupa el lugar vocal que alguna vez fue de Fergie con una energía arrolladora. Los cuatro arrancaron con "Let's Get It Started", "Boom Boom Pow" y "Rock That Body", una trilogía inicial que funcionó como declaración de intenciones: esta noche era puro hit, sin relleno ni momentos de experimentación.

El escenario acompañó con una puesta visual imponente, con pantallas que cambiaban de formas y colores a lo largo de toda la función, pero lo que realmente sostuvo la velada fue el repertorio. A los clásicos de los 2000 se sumaron canciones de las últimas etapas del grupo, con fuerte influencia latina: "RITMO (Bad Boys for Life)", "MAMACITA" y "MABUTI" hicieron bailar a un Movistar Arena que, a esta altura del partido, ya no diferenciaba entre generaciones ni entre éxitos viejos y nuevos.

Los momentos que se llevan los titulares

  • Apl.de.ap tuvo su momento propio con "Bebot", un tema que remite a sus raíces filipinas y que funcionó como recordatorio de la identidad multicultural de la banda.
  • Will.i.am repasó parte de su carrera solista con "#thatPower" y "Scream & Shout" antes de retomar el set grupal, lo que permitió ver dos facetas del mismo artista en una misma noche.
  • Taboo se tomó un mate arriba del escenario, dijo "me quiero sentir bien argento" y se lo regaló a una chica del público, en uno de los gestos más celebrados de la noche.
  • El pedido de matrimonio durante "I Gotta Feeling" convirtió un show de pop en una escena de película, con la pareja que se había conocido en el recital de 2010 diciendo "sí" frente a todo el estadio.
  • El cierre llegó con "Meet Me Halfway", "My Humps" y "Shut Up", y una última vuelta de "I Gotta Feeling" con la bandera argentina flameando en las pantallas, en una postal que difícilmente se borre de la memoria colectiva.

Taboo lo había dicho apenas pisó el escenario, con esa mezcla de solemnidad y entusiasmo que lo caracteriza: "Es un placer ser latino y estar en Argentina". Y la verdad es que la frase sonó genuina, no forzada, en una noche donde la banda hizo un esfuerzo genuino por conectar con el público local. No fue un show improvisado ni una gira de museo: fue un repaso lúcido por una carrera que sigue vigente, que sigue convocando y que, por unas horas, nos devolvió a todos un poquito de la euforia que habíamos perdido.

“Es un placer ser latino y estar en Argentina.”Taboo, sobre el escenario del Movistar Arena

Si me preguntan a mí, lo que más me emocionó no fue ningún hit puntual sino la imagen final: los cuatro integrantes levantando una bandera argentina mientras la pantalla gigante proyectaba la imagen multiplicada en colores. Fue un gesto simple, casi naïf, que sin embargo condensó todo lo que fue la noche: Black Eyed Peas volvió a Buenos Aires, el público respondió con la misma energía de hace dieciséis años y, por un rato, todo volvió a estar en su lugar. Para quienes quieran revivirla, les recomiendo buscar los videos del momento del mate de Taboo y de la propuesta de matrimonio: son dos postales que resumen mejor que cualquier crónica lo que se vivió anoche en Villa Crespo.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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