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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Digger: Tom Cruise como el magnate que intenta apagar el incendio que él mismo encendió

La nueva película de Alejandro González Iñárritu llega a los cines con un Cruise fuera de registro, un elenco de lujo y una pregunta incómoda sobre el poder que desata las catástrofes que luego pretende remediar.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Digger: Tom Cruise como el magnate que intenta apagar el incendio que él mismo encendió

Hay una línea de Bob Dylan que vuelve una y otra vez cada vez que alguien con demasiado poder se tropieza con su propia sombra: "Cuando tienes mucho, lo pierdes todo." Esa frase me sobrevino mientras pensaba en Digger Rockwell, el personaje central de Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu que empezó a recorrer las salas del mundo a fines de septiembre y llegó a Norteamérica el 2 de octubre, también en IMAX. Porque Rockwell tiene mucho, muchísimo: es, según la propia sinopsis, "el hombre más poderoso del mundo". Y sin embargo, lo que lo mueve en esta historia no es su poderío, sino las ganas desesperadas de no perder la imagen que lo sostiene.

La operación que lo enriquece, una explotación petrolera en Groenlandia, provoca el desprendimiento de una masa de hielo gigantesca que avanza rumbo al norte de Europa. Es decir: el desastre que amenaza a millones de personas es, literalmente, una hija de su propia empresa. A partir de ahí, Iñárritu y Tom Cruise arman una comedia negra de gran porte, filmada íntegramente en VistaVision con la fotografía de Emmanuel Lubezki, donde el humor se vuelve el vehículo para hablar de cosas que, en otro tono, serían insoportables: la responsabilidad empresaria, la mentira verde, la política internacional convertida en teatro de gestos.

Un Cruise insólito y un elenco a la altura

Lo primero que llama la atención es ver a Cruise trabajando sobre la caricatura física de un magnate. Quien lo vio correr, saltar de aviones y pelear contra el tiempo en Misión: Imposible, o sentir el viento de la portaaviones en Top Gun, va a necesitar unos minutos para acomodar la mirada. Acá la presencia es otra: panza prominente, modos de dueño de empresa que se cree dueño del mundo, una sonrisa que promete soluciones mientras se siguen contando los dólares. Es un registro diferente y, justamente por eso, atractivo.

A su alrededor se mueve un reparto que da gusto repasar. Riz Ahmed interpreta al doctor Nirav Ganesh, especialista en seguridad ambiental, un profesional al que le toca decir las verdades incómodas que el poder prefiere silenciar. John Goodman se mete en la piel del presidente Compton, un comandante en jefe que, a juzgar por los adelantos, parece más preocupado por su propia foto que por la emergencia. Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons completan parte del elenco, en una mezcla de nombres que le da a la película un aire de selección de lujo. Cruise también figura como productor junto con Iñárritu y Mary Parent.

El guion lleva las firmas de Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman, un equipo de escritura que ya viene trabajando junto al director desde Birdman. Se nota la confianza: la historia respira absurdo, las situaciones se desbordan y, sin embargo, no se pierde de vista la pregunta seria que está debajo del chiste. ¿Qué hace alguien que necesita salvar al mundo para salvarse a sí mismo? ¿Y a qué precio?

El debut en la taquilla y la pulseada con el público

En lo que hace a los números, el debut fue modesto. La película sumó alrededor de ocho millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y unos 12 millones en 73 mercados internacionales, para un total cercano a los 20 millones globales durante el primer fin de semana. El presupuesto de producción se estimó entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar la promoción, así que la pulseada con el público todavía está abierta y la palabra "éxito" o "fracaso" habrá que dejarla para más adelante. Lo que cuenta en estas primeras horas es que la película existe, se está viendo y se está discutiendo.

En una entrevista con Kevin McCarthy publicada el mismo día del estreno, antes de que se conociera el balance completo de la taquilla, Cruise habló de sus expectativas creativas y dejó una frase que, me parece, condensa el corazón del asunto: "Siento que vamos a crear..." La idea que dejó rondando la charla es que lo que busca no es un éxito de un fin de semana, sino construir películas que mantengan su vínculo con el público a lo largo del tiempo, que envejezcan bien y se recuerden. Es un razonamiento que aplica perfectamente a un filme como Digger, hecho para discutirse, para incomodar y para que el espectador salga del cine preguntándose qué haría él en el lugar del magnate.

“Siento que vamos a crear... la idea es construir películas que mantengan su vínculo con el público a lo largo del tiempo.”Tom Cruise, en entrevista con Kevin McCarthy

Recomendación de la cronista

Si me preguntan a mí, lo que recomiendo es ir a verla con tiempo: llegar al cine sin prisa, dejarse llevar por el ritmo de Iñárritu, prestar atención a la banda sonora y, sobre todo, mirar a Cruise sin buscar al agente secreto de siempre. La sorpresa de verlo caricaturesco, vulnerable y enorme al mismo tiempo, es uno de esos pequeños regalos que de tanto en tanto nos da el cine: el de un actor que ya lo ganó todo y decide, sin embargo, volver a empezar. Digger no es perfecta ni pretende serlo, pero es de esas películas que dan ganas de discutir en la vereda, tomando un café, mientras se comenta qué haríamos nosotros si tuviéramos tanto poder y tan poca idea de cómo usarlo bien.

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Silvia FerraroCultura y espectáculos

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