El bocado que incomoda: por qué la cuchara chica de Maru Botana abrió un debate en MasterChef Celebrity
La pastelera reemplazó a Donato De Santis en el jurado y, lejos de pasar inadvertida, quedó en el centro de la escena por la porción mínima que prueba antes de cada devolución. La visita de Dolli Irigoyen y una frase de Betular encendieron las redes y dejaron planteada una pregunta incómoda para el formato.

Lo dice el cantar popular y también lo repite, soir tras soir, la pantalla de MasterChef Celebrity: cada plato que sale del horno es, antes que nada, una historia que se prueba con la cuchara. Y cuando la cuchara parece mezquina, la historia se corta. Eso es, ni más ni menos, lo que viene ocurriendo con Maru Botana desde que se calzó el delantal del jurado en reemplazo de Donato De Santis. La incorporación llegó con la mejor de las ondas, porque la cocinera arrastra una trayectoria larga, una marca reconocible y un afecto genuino del público que la vio formar una familia frente a las cámaras y hornear tortas para celebridades durante décadas. Sin embargo, cierta porción de quienes miran el programa empezaron a notar —y a señalar— algo tan simple como revelador: el tamaño del bocado con el que Botana evalúa lo que los participantes llevan al atril.
La cuestión, que en cualquier otra edición hubiera pasado como una minucia, se transformó en tendencia a partir de una comparación que se volvió viral en redes. Un panelista describió la escena con una imagen tan concreta que terminó convertida en meme: frente a una arveja partida en cuatro partes, la pastelera habría probado apenas una fracción. El gesto, multiplicado por la repetición semanal del ciclo, dejó de leerse como un detalle de paladar fino y empezó a leerse como un déficit del oficio. ¿Alcanza con probar tan poco para sostener una devolución con criterio? ¿Es eso lo que se espera de quien ocupa la silla de jurado en un concurso de cocina? Esas dos preguntas circulan en tuiteros, tiktokers y cuentas de cocina que, en la Argentina, nunca se quedan calladas.
La sombra de Dolli y la frase de Betular
Como si la polémica generada en redes sociales no alcanzara, la llegada de Dolli Irigoyen como jurado invitada le puso nombre y apellido al reclamo. Algunos usuarios, viendo a la cocinera santafesina comer sin reparos y comentar cada plato con la autoridad que le dan sus décadas de oficio y sus premios internacionales, la postularon como reemplazante natural de Botana. La comparación entre ambas frente a cámara fue directa: de un lado, una degustación sin restricciones; del otro, una degustación prudente, casi aséptica. No hace falta ser gourmand para entender por qué la balanza se inclinó hacia donde se inclinó.
A esa escena se sumó un momento que muchos espectadores leyeron como una indirecta con nombre y apellido. Cuando la participante conocida como la Negra Vernaci le advirtió a Damián Betular que una parte de su preparación estaba pasada de cocción, el cocinero decidió probarla igual y, con una sonrisa que ya es marca registrada, soltó: "Hay que comer de todo, para eso me pagan". La frase, ocurrida mientras evaluaba otro plato, fue tomada por una porción del público como un dardo amable pero punzante hacia la actitud de su compañera de tribunal. No hubo cruce en vivo, no hubo réplica, pero el subtexto quedó flotando en el aire como el aroma de un buen guiso.
Un reemplazo, un estilo y un debate que sigue abierto
Vale recordar el contexto para no perder de vista el todo. Botana llegó al programa tras la salida de Donato De Santis, el ítalo-argentino que dejó el ciclo después de varias temporadas y que, por su carácter pícaro y su paladar generoso, se había convertido en uno de los miembros más celebrados del jurado. Reemplazar a una figura de ese peso no es tarea sencilla para nadie, y menos aún cuando se trata de una pastelera cuya cocina es, por naturaleza, otra cosa: la precisión del postre versus la rusticidad del plato principal. Esa diferencia de origen, que en otro momento podía haber sido celebrada, hoy aparece señalada como la razón de un desacople.
Lo que se discute en redes no es una decisión empresaria sobre la continuidad de Botana en el ciclo, porque eso lo maneja el canal y la producción, no el trending topic del jueves a la noche. Pero sí instala, con una nitidez molesta, un interrogante que el programa deberá atender de algún modo: ¿qué espera el público de quien se sienta en la silla de jurado en un formato que se presenta, ante todo, como un despliegue de sabores? Si la respuesta es "que pruebe de verdad, que se juegue, que coma con ganas", entonces la cuchara chica de Maru Botana tiene un problema. Si la respuesta es otra, el formato tendrá que explicarla mejor. Mientras tanto, yo, como espectadora habitual de realities y curiosa incurable de la cocina ajena, me quedo con una sensación ambigua: la quiero a Maru, la defiendo en su trayectoria, pero le pido, desde esta nota, que se anime a probar un poco más. A fin de cuentas, como dijo Betular sin pretenderlo, para eso la pagan.
- Maru Botana reemplazó a Donato De Santis en el jurado de MasterChef Celebrity tras su salida del ciclo.
- El señalamiento central es el tamaño mínimo de las porciones que prueba antes de dar su devolución.
- La comparación se viralizó a partir de la descripción de una arveja dividida en cuatro, de la que probaría apenas una fracción.
- La visita de Dolli Irigoyen como jurado invitada intensificó el debate: algunos usuarios la postularon como reemplazante.
- Una frase de Damián Betular —"Hay que comer de todo, para eso me pagan"— fue leída como una referencia indirecta a Botana.
- La discusión no implica una decisión sobre la continuidad de la cocinera, pero deja planteada la expectativa del público sobre el rol del jurado.
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