Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Oeste

Ecos del Oeste

El final secreto del Imperio: cuando George Lucas reescribió la galaxia a último momento

Días después del estreno limitado de "El Imperio Contraataca", el director detectó un problema de continuidad y mandó rehacer tres planos. La mayoría del público nunca supo que existieron dos versiones del cierre de la saga.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El final secreto del Imperio: cuando George Lucas reescribió la galaxia a último momento

"La fuerza está contigo, siempre". Lo dice Obi-Wan en una de esas frases que se vuelven dogma pop y que uno repite sin pensar, como quien saluda a un conocido en la vereda. Pero hubo una vez, en los albores mismos de la galaxia de Lucas, en que la fuerza obligó a su creador a mover cielo y tierra para que una de esas frases, la del cierre de "El Imperio Contraataca", terminara de cerrar bien. Y lo hizo con la película ya en las salas.

La historia que rescata J.W. Rinzler en su libro "The Making of The Empire Strikes Back" es una de esas perlitas del detrás de escena que confirman algo que los fans sospechábamos: en Hollywood, y sobre todo cuando manda un obsesivo como George Lucas, la fecha de estreno es siempre una sugerencia, no un límite.

El error que casi nadie vio

Sucedió en 1980, en las primeras salas donde se proyectaba la esperada secuela de "Star Wars" en aquel formato suntuoso de 70 milímetros. Lucas fue a una función, se sentó como cualquier espectador y, cuando llegaron los últimos minutos, algo le hizo ruido. El corte entre la cabina del Halcón Milenario, donde Han y Leia terminan la función como terminan toda relación cinematográfica, y la sala médica de la fragata rebelde, donde Luke se recupera con un guante blanco y una mano nueva, no terminaba de aclarar si ambos espacios estaban en la misma nave o en dos distintas.

Para la mayoría fue un detalle invisible. Para Lucas, una mancha en una obsesión. El público de a pie, distraído con los wampas y con la revelación del parentesco, ni se enteró. Pero él sabía que ese pequeño resquicio de continuidad podía perseguirlo durante décadas. Y no estaba dispuesto a dejarlo pasar.

Tres planos para reescribir un final

Tenía tres semanas hasta el estreno amplio en 35 milímetros, previsto para el 18 de junio de 1980. Y decidió usarlas. Llamó a Tom Smith, que por entonces era director general de Industrial Light & Magic, el taller de efectos fundado por el propio Lucas en los márgenes de la industria. La primera reacción de Smith fue pensar que era una broma: la película ya estaba en cartelera, ya había salas cobrándola entrada. Tuvo que explicarle el director que no todas estaban funcionando y que había margen para una intervención quirúrgica.

  • Un plano amplio nuevo de la flota rebelde en el hiperespacio.
  • Un acercamiento al Halcón Milenario en el momento previo a entrar a su cabina.
  • Una toma que conectara visualmente al Halcón con la fragata médica donde esperan Luke y Leia.

Ken Ralston, camarógrafo de efectos especiales que estaba de merecido descanso en Los Ángeles después de meses de turnos nocturnos, recibió el llamado con la misma cara de incrédulo. Hubo que convocarlo, hubo que planificar, hubo que subir a San Rafael, en las afueras de San Francisco, para filmar lo que faltaba. En ese trío de aciertos visuales que se montaron combinando modelos nuevos con material de archivo disponible, se apoyó buena parte del rediseño. No era fácil engañar al ojo del espectador. Era, en realidad, un trabajo de relojería.

Y no todo quedó en lo que se ve. El equipo de edición también tuvo que estirar la música para acompañar la secuencia ampliada, y ajustar parte del diálogo de modo que sonara como una comunicación transmitida por los parlantes internos de la nave, y no como una charla casual entre dos personas apoyadas en el mismo pasillo. Detalles de continuidad, dirían los técnicos. El modo en que un director obsesivo, cuando puede, decide corregir el universo.

Dos finales para una misma película

La versión nueva llegó justo a tiempo para el estreno masivo del 18 de junio. Se metió en los rollos sin hacer ruido, sin un comunicado, sin una advertencia. Quienes habían pagado la entrada en los primeros días y quienes la compraron unas semanas después estaban mirando finales distintos y no lo sabían. No existió nunca un anuncio oficial que les dijera a los fans que existían dos cortes, que la galaxia había sido reescrita a último momento, que el padre de Luke había susurrado la verdad en otra versión.

Es algo que uno se pregunta cada tanto, en este oficio de escribir de cine y de gente: cuántas películas que recordamos con tanto fervor fueron, en realidad, una negociación constante hasta el último minuto. Cuántos finales llegaron con el público adentro de la sala y el director todavía peleando en el pasillo por un centímetro de cuadro. "El Imperio Contraataca" es la prueba de que ni siquiera George Lucas, que controlaba el imperio de su propia saga con la misma firmeza con que Darth Vader controlaba el Mando, podía dar por cerrado un final sin sospechar que había algo más para decir.

“Yo siempre le digo a los pibes más jóvenes de la redacción: si tienen que recomendar una sola escena para entender qué es Star Wars, miren ese cierre del Imperio con ojos de detective. Busquen la diferencia entre lo que vieron sus abuelos en 1980 y lo que ven hoy en una reposición. Esa pequeña imperfección escondida es, en el fondo, la mejor postal de cómo se hace cine: sin pausa, con miedo, y muchas veces sin permiso.”Silvia Ferraro
SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo