El llanto de Mena, el abrazo de Barrena y un Challenger que se jugó en el corazón
Alex Barrena se consagró campeón del Challenger de Buenos Aires con un 6-4 y 6-0 sobre Facundo Mena. La final se detuvo cuando el subcampeón se quebró antes de sacar y el público lo aplaudió de pie. Después llegó la emoción en la premiación: el recuerdo de un padre que fue tenista y la confesión del ganador sobre una infancia compartida.

Señores, esto fue mucho más que un tenis. La final del Challenger de Buenos Aires en el Racket Club de Palermo terminó con la consagración de Alex Barrena, pero lo que se llevó puesto el público fue otra cosa. Una cosa que no aparece en el ranking ni en el marcador.
Barrena, 220 del mundo, vapuleó 6-4 y 6-0 a Facundo Mena, 190. Resultado deportivo, inapelable. Pero el match point fue apenas el fondo de pantalla de una historia que se escribió en los márgenes.
El quiebre más humano del partido
Ocurrió con Mena al servicio. El veterano de 34 años se acomodó para sacar y se le cayeron las lágrimas. Pegó igual: la pelota besó la red. Antes del segundo intento, volvió a quebrarse. Se dio vuelta, respiró, buscó aire. La tribuna respondió como tiene que responder: con un aplauso largo, sentido, de esos que no le pedís a nadie pero todos te terminan dando. La pausa duró unos segundos. Mena volvió, sacó, y el partido siguió hasta el cierre de Barrena.
El discurso que pesó más que el trofeo
Después llegó la premiación, y ahí el termómetro se rompió. Mena tomó el micrófono y recordó a Gabriel, su padre, tenista y entrenador que murió en 2020. Habló de su madre. Y soltó la frase que sintetiza todo: "Siempre soñé con hacerlo bien acá en Buenos Aires y delante de todos ustedes".
Después habló Barrena. Y acá, seamos sinceros, se le escapó la parte humana del campeón. "Formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer", le dijo a su rival de toda la vida. Porque estos dos no se cruzaron ayer en un draw: se criaron en el mismo club, con la misma pelota, con el mismo sueño.
- Tercera corona challenger para Alex Barrena, ubicado en el 220.
- El público del Racket Club de Palermo aplaudió de pie el llanto de Facundo Mena.
- Mena homenajeó en la premiación a su padre Gabriel, fallecido en 2020.
- El campeón le devolvió el gesto: "Formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer".
Lo que queda flotando es una pregunta que el tenis no suele hacerse en voz alta: ¿qué lugar ocupa el aliento de la tribuna cuando alguien se está cayendo al piso? La respuesta en Palermo fue clara. La gente no aplaudió un saque: aplaudió al hijo, al padre ausente, al pibe que se banca el llanto y sigue sacando. Eso, para mí, vale más que cualquier trofeo.
Próximo compromiso de Barrena: aún sin confirmación oficial de su siguiente torneo. Próxima parada del circuito: gira de challengers en el exterior, con fecha y sede a definir.
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