El Pirata se lo llevó de la galera y le aguó la fiesta al vecino
Belgrano venció 1 a 0 a Talleres en el Kempes con un gol de Ramiro Hernández, que había entrado desde el banco. El arquero Manuel Vicentini fue figura y los palos también ayudaron al Pirata en el clásico cordobés por la fecha 11 del Clausura.

Amigos, no se puede pedir más para un clásico: una Bombonerita -perdón, un Kempes- que latió como si fuera una final, dos equipos que se jugaban el orgullo de la provincia y un gol que cayó como una piña en el mejor momento de la tarde. Belgrano se subió al bote y le ganó 1 a 0 a Talleres en el estadio Mario Alberto Kempes, donde ofició de visitante por el interzonal de la undécima fecha del torneo Clausura. Y la cosa no fue de potra: fue de huevo, de banco y de un arquero que se puso el traje de figura.
El gol que rompió el partido
El tanto llegó a los 41 minutos del primer tiempo, en una jugada que resume lo que fue el encuentro. Talleres se había ido con todo al ataque, pero perdió la pelota y el Pirata salió como contrapie. Centro desde la izquierda, Nicolás Fernández no pudoresolver en el área, y la pelota le quedó servida a Ramiro Hernández, que había ingresado desde el banco en lugar de Francisco González Metilli. Definición cruzada, red inflada y silencio del lado de la T. El Chino, le dicen al autor del gol, eligió el momento justo para hacer ruido en la tribuna equivocada.
El ingresado de la galera no fue el único cambio que le cambió la cara al partido. Ricardo Zielinski había movido el banco y mandó a la cancha a Fernández por Lucas Passerini, y después metió a Benítez, Longo y Velázquez por Morales, Vázquez y Rigoni. Seamos sinceros: los relevos le funcionaron al DT, y mucho.
Vicentini se vistió de muro
Porque si el gol fue la noticia, la figura del clásico se llama Manuel Vicentini. El arquero celeste se cansó de tapar lo que le tiraban y se ganó los tres puntos con estiradas que ya están dando vueltas en las redes. A un cabezazo de Valentín Depietri, que había conectado un envío de Rick en el segundo palo, lo mandó al córner con una volada de las que uno guarda en el álbum. Después le tocó un tiro libre a Giovani Baroni, un pibe de 17 años que había entrado hacía segundos, y la pelota se estrelló contra el travesaño: el arquero la había rozado lo justo para cambiarle la trayectoria. Mano de santo, o mejor dicho, mano de paredes.
- Rick sacó un zurdazo que se estrelló contra un poste y dejó mudo al Kempes.
- Diego Valoyes tuvo el arco libre tras una salida de Vicentini, pero la mandó desviada de cabeza.
- Lucas Zelarayán cabeceó por encima del travesaño a la salida de un córner.
- Passerini terminó un avance con un remate alto que se fue por arriba.
- Zelarayán, en el segundo tiempo, sacó un derechazo desde el borde del área que besó el palo antes de cruzar toda la línea de meta.
La T no supo traducir el dominio
Talleres, de Omar De Felippe, fue más en gran parte del trámite. Tocó, llegó y tuvo sus chances, sobre todo con Rick y Valoyes, pero no las pudo meter. Y en los clásicos, se sabe, el que perdona paga: esta vez pagó caro. Los palos también le jugaron una mala pasada: Baroni en el travesaño, Rick en un poste, y la fortuna, que es tan loca como el fútbol, se puso de celeste.
Ahora la cabeza de Belgrano ya está en otra cosa. El próximo rival es Defensa y Justicia, en el Gigante de Alberdi, por la duodécima fecha del Clausura. Y Talleres, que se quedó con las manos vacías en su propia casa, tendrá que levantar la mira rápido: lo espera Rosario Central en el Gigante de Arroyito, donde la T buscará sacudirse de una vez este cachetazo de clásico. Seamos sinceros, otra vez: en Córdoba ya hablan de esto por un buen rato.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Cáffaro, el MVP que vuelve con la rodilla en llamas y deja a Boca con el corazón en la boca


