El Rojo se quedó con las manos vacías en Córdoba y Banegas se comió el triunfo en la última
Independiente dominó las emociones, mereció más y terminó masticando bronca: un gol anulado a los 88 minutos por el VAR le ahogó el festejo en el Kempes, donde igualó 0-0 con un Talleres que apenas si existe.

Dicen que cuando un equipo no puede ganar, al menos tiene que saber no perder. Y el Rojo, en su visita al Mario Alberto Kempes, cumplió a medias con esa máxima grabada en la tribuna: empató sin goles frente a un Talleres que hizo muy poco para merecer siquiera el empate, pero que se llevó un puntito gracias al VAR y a la falta de punch del visitante en los metros finales.
Seamos sinceros: Independiente fue claramente superior durante los 90 minutos. Tuvo la pelota, generó las situaciones, llegó por las bandas, probó de media distancia y hasta se dio el lujo de debutar a un pibe como titular. Pero el fútbol, ya lo sabemos, no siempre premia al que más empuja, y esta vez le devolvió la espalda con un cruel fuera de juego milimétrico en la última línea de acción.
El debut de Banegas, entre la ilusión y la amargura
La tarde de Nahuel Banegas en el Kempes merece párrafo aparte, porque el pibe arrancó con ilusión y se fue masticando bronca. A los 31 minutos, en su primera como titular con la casaca roja, le ganó la posición a su marcador y definió alto y desviado cuando tenía todo para probar abajo, una de esas decisiones que en el fútbol se pagan caro.
Pero lo peor vino sobre el final. A los 88, cuando el reloj ya parecía sentenciar el cero, Banegas la empujó a la red y desató el delirio visitante. El VAR, sin embargo, le sacó la foto de lo que nadie quiere ver: posición adelantada. El gol anulado dejó al Rojo con las manos vacías y al Monumental de Avellaneda con la sensación de que se le escapó un triunfo que había ido a buscar.
- El Rojo contó al menos cinco situaciones claras frente a un arco rival que pasó demasiado tiempo sin ser amenazado.
- Iván Morales, ingresado en el complemento, tuvo la más clara con un cabezazo que se fue besando el palo.
- El zurdazo de Montiel rozó el ángulo y dejó a todo Independiente con el grito ahogado.
- El VAR apareció a los 88 para anular el tanto de Banegas por posición adelantada y bajarle la persiana al viaje.
- Talleres, en su mejor momento del partido, apenas inquietó con tibios remates de Rick y Dávila que no encontraron destino de arco.
El uno a uno final deja una lectura clara para cada uno. Independiente suma 18 puntos en la Zona A, se acomoda en el quinto puesto y llega entonado al clásico de Avellaneda ante Racing, el próximo rival, con la espina clavada de lo que pudo haber sido. Talleres, en cambio, sigue transitando un presente preocupante: acumula apenas nueve unidades, lo encuentra hundido en el último puesto de la Zona B y ya quedó mirando de rejas el reloj cuando todavía queda mucho torneo por delante.
La pregunta que sobrevuela el Kempes es inevitable y desnuda una herida que no cierra. Puede Talleres revertir su situación en lo que resta del campeonato o el tiempo ya juega en su contra. De los próximos rivales que le quedan al conjunto cordobés pocos regalan puntos y, si no reacciona rápido, la ilusión de pelear arriba se le va a ir apagando como la tribuna visitante cuando el Rojo se retira masticando bronca.
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