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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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El turismo receptivo alcanza un récord que no se veía desde 1999 y reconfigura el perfil del visitante que llega al país

En los primeros siete meses del año ingresaron 3,4 millones de viajeros del exterior, un 8% más que en igual período de 2025. El semestre cerró con la mejor marca de turistas no limítrofes en un cuarto de siglo, en un escenario donde pesan el tipo de cambio, la devaluación del real y la mayor oferta aérea internacional.

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio · · 4 min de lectura
El turismo receptivo alcanza un récord que no se veía desde 1999 y reconfigura el perfil del visitante que llega al país

El turismo internacional receptivo dejó en los primeros siete meses de 2026 el mejor registro en 25 años, con 3,4 millones de visitantes extranjeros y un alza del 8% respecto del mismo período del año anterior, según datos del sector que fueron analizados por consultoras privadas y entidades empresarias. El indicador muestra una recuperación sostenida después de dos años de caída consecutiva en el flujo de no residentes.

En julio, la entrada de viajeros del exterior creció un 9% en la comparación interanual, una dinámica que se sostuvo a lo largo del año y que volvió a poner en discusión la estructura misma del turismo que llega a la Argentina. Un turista que antes compraba un café con una diferencia cambiaria favorable hoy evalúa el destino por otros motivos, y esa mutación se observa con nitidez en las estadísticas.

Un visitante que cambia de origen y de bolsillo

El dato más elocuente del primer semestre fue el de los turistas provenientes de países no limítrofes: 1.434.001 personas, la cifra más alta en un cuarto de siglo, por encima incluso del registro de 2019, que hasta ahora funcionaba como referencia de la etapa previa a la pandemia. El cambio de composición se percibe en la calle y en la hotelería: menos vecinos regionales que cruzaban la frontera para aprovechar una cotización favorable y más viajeros de Europa, Estados Unidos y Asia, con estadías más largas y un gasto promedio más alto.

Esa reconfiguración se refleja también en los modos de llegada. Mientras los ingresos por vía aérea treparon un 19% interanual en los primeros siete meses, los ingresos por vía terrestre retrocedieron un 4%. Para un analista del Ieral como Marcos Cohen Arazi, la explicación pasa por la dinámica cambiaria: con un tipo de cambio relativamente bajo, el turismo que históricamente llegó al país seducido por una ventaja de precios tiende a contraerse y da lugar a un visitante con otro perfil de consumo.

“El tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga.”Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral
  • Brasil: la devaluación del real abarató el destino y consolida al principal mercado emisor, con mayor conectividad aérea.
  • Europa y Estados Unidos: la incorporación de rutas y frecuencias abrió nuevas alternativas para viajes de larga distancia.
  • Asia: gana participación un turista con mayor poder adquisitivo y estadías más prolongadas.
  • Vía aérea: los ingresos por aeropuerto crecieron 19% interanual en los primeros siete meses.
  • Vía terrestre: los cruces fronterizos cayeron 4% en el mismo período.

Más oferta de asientos y un déficit que persiste

Para Gabriela Ferucci, presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo, el repunte se apoya en dos motores concretos. El primero es el aumento de la oferta de asientos en vuelos internacionales hacia el país, con nuevas rutas y frecuencias que facilitaron la llegada de pasajeros de larga distancia. El segundo es la devaluación del real brasileño, que hizo más accesible la Argentina para los viajeros de Brasil, el principal mercado emisor. Un plan familiar de cuatro personas que sale desde San Pablo encuentra hoy en Buenos Aires o Bariloche una combinación de precios y servicios que no estaba disponible un año atrás.

En la misma línea se pronunció Paula Cristi, gerenta general de Despegar, quien destacó que la mayor conectividad aérea internacional amplió las alternativas para viajar desde Europa, Estados Unidos y otros mercados lejanos. La ejecutiva mencionó además los atributos que, según la compañía, sostienen la demanda: la diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo y las propuestas de naturaleza y aventura. Aun con ese cuadro favorable, el fenómeno convive con un flujo importante de argentinos que viajan al exterior: por cada turista extranjero que ingresó al país, 2,1 residentes salieron, una proporción similar a la de 2018 y algo mejor que la de 2025, cuando el cociente alcanzó 2,6.

De acuerdo con estimaciones del Ieral, el déficit de la balanza turística se ubicará en torno a 5.700 millones de dólares en 2026, una cifra que muestra una mejora frente a los registros recientes, pero que mantiene el signo negativo característico de los últimos años. La pregunta que queda abierta es si el turismo receptivo logrará sostener este ritmo de crecimiento cuando el tipo de cambio pierda competitividad o cuando se estabilice la oferta aérea internacional.

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio

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