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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Estornudar no siempre es enfermarse: lo que el cuerpo del perro dice cuando todo es alegría

El adiestrador Tony Silvestre explica por qué los canes liberan aire por la nariz durante el juego o las caricias y cuándo ese gesto deja de ser una expresión de felicidad para convertirse en una señal de alarma que merece la consulta veterinaria.

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Emanuel CastilloEducación y universidad · · 3 min de lectura
Estornudar no siempre es enfermarse: lo que el cuerpo del perro dice cuando todo es alegría

En la Argentina hay más de 9 millones de perros conviviendo con familias, según estimaciones de distintas entidades veterinarias, y una de las consultas más repetidas en redes sociales y guardias veterinarias empieza con la misma pregunta: mi perro estornudó, ¿está enfermo? La respuesta, según el adiestrador canino Tony Silvestre, suele ser tranquilizadora. Lejos de tratarse de un cuadro respiratorio, ese sonido forma parte del lenguaje emocional del animal y aparece en los momentos de mayor excitación positiva.

Tomás tiene 42 años, vive en Lanús y convive desde hace ocho años con Toto, un mestizo de tamaño mediano que cada vez que llega del trabajo lo recibe con un festejo ruidoso y una andanada de estornudos. Tomás cuenta que durante meses pensó que algo andaba mal: «Le miraba la nariz, le revisaba las patas, estaba seguro de que se había resfriado». Hasta que su veterinaria le explicó que ese ritual era pura liberación de presión acumulada por la alegría del reencuentro.

¿Qué significa realmente un estornudo durante el juego?

Silvestre lo define en términos llanos: «Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo». El mecanismo es sencillo: durante el juego, las caricias o la expectativa de un paseo, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias, y el estornudo es la válvula que usa para soltarla y volver a respirar cómodo. El propio adiestrador lo resume con una frase que se hizo conocida entre sus seguidores: «Si no estornuda, significa que no te quiere».

¿Cómo distinguir un estornudo emocional de uno que sí preocupa?

  • Mirada tranquila y cola que se mueve sin rigidez: indicadores de bienestar general.
  • Orejas en posición natural y postura relajada, sin tensión muscular.
  • Curiosidad durante los paseos e interacción calma con otros perros.
  • Panza expuesta al recostarse, un gesto que en la etología canina se lee como confianza plena.
  • Estornudos aislados que aparecen exclusivamente en momentos de juego, caricia o emoción.

También existen causas externas menores que no requieren alarma: el ingreso de agua a las fosas nasales después de nadar o de beber rápido puede disparar estornudos puntuales, del mismo modo que el contacto con polvo o polen en contextos. La medicina veterinaria coincide en trazar una línea clara entre estas situaciones cotidianas y los cuadros que sí demandan consulta.

¿Cuándo sí hay que llamar al veterinario?

La señal de alerta se enciende cuando los estornudos se vuelven frecuentes y se combinan con otros síntomas: falta de apetito, decaimiento, fatiga o respiración agitada en reposo. El criterio práctico que propone Silvestre es directo: si el estornudo surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni la emoción, y se acompaña de cualquier cambio en el comportamiento o el apetito, la consulta deja de ser opcional. Conocer el lenguaje corporal del perro evita diagnósticos erróneos y mejora la convivencia diaria; aun así, falta que más familias incorporen esa lectura en la rutina, porque muchas siguen confundiendo un gesto de cariño con un pedido de auxilio.

“Si no estornuda, significa que no te quiere.”Tony Silvestre, adiestrador canino
EC
Emanuel CastilloEducación y universidad

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