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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Filmin repasa a Dreyer, Kubrick y Coppola en un catálogo que viaja del expresionismo a la mafia

La plataforma reúne clásicos de distintas décadas que van del drama mudo a la sátira nuclear y el cine de gánsteres, con entradas para quienes se organizan por género, director o elenco.

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Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Filmin repasa a Dreyer, Kubrick y Coppola en un catálogo que viaja del expresionismo a la mafia

Hay una frase que el cine repite desde sus orígenes y que cada tanto vuelve a cobrar sentido: "La historia se repite". Esa sensación de bucle, de siglos que se enciman, aparece en buena parte de los clásicos que Filmin acaba de reunir en su catálogo, un recorrido que pone a dialogar a Carl Theodor Dreyer, Stanley Kubrick y Francis Ford Coppola como si fueran tres generaciones de un mismoauthor preocupado por el poder, la fe y el vértigo de la condición humana.

Para acercarse a esa selección, la plataforma propone organizar la búsqueda por género, por director o por elenco, y el catálogo permite saltar del expresionismo alemán a la comedia muda, del suspenso claustrofóbico al western, de la ciencia ficción a la sátira política. Las fichas de La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino funcionan como tres puertas de entrada bien distintas, que sirven para medir la variedad del resto.

Tres películas, tres climas

En ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, Kubrick toma el pulso de 1964 y lo acelera hasta transformarlo en un ataque de risa nerviosa. El planeta está al borde del desastre nuclear y un general paranoico desata el protocolo de ataque, mientras un excéntrico ex científico de que ya no recuerdo bien —Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn— intenta impedirlo con humor. La sátira sigue pinchando, años después, en el mismo nervio.

Muy distinto es el clima que propone La pasión de Juana de Arco, el film mudo que Dreyer rodó en 1928 a partir del proceso judicial contra la heroine francesa. Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y un joven Antonin Artaud componen un reparto pensado para que la cámara se detenga en los rostros, en las texturas de la piel y en la transpiración, como si cada plano fuera un acta de acusación contra la intolerancia. La película es un cruce casi irrepetible entre el relato biográfico, el cine de juicios y una forma muy temprana de la crueldad moderna.

El padrino, en cambio, abre la puerta al sueño americano y a su reverso. Coppola trabaja con Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton para construir una saga familiar atravesada por la lealtad, la traición y una violencia tan estilizada como brutal, iluminada con claroscuros que se volvieron una marca registrada del cine de los setenta.

  • Buster Keaton aparece con una comedia que cruza lo físico con lo fantástico, donde el gag funciona como una forma de razonamiento.
  • Fritz Lang se asoma con una pieza de ciencia ficción que dialoga con el expresionismo alemán.
  • Ida Lupino firma un suspenso de apenas 71 minutos que concentra la tensión dentro de un auto, casi como una obra de cámara.
  • El catálogo también ofrece western, cine negro y comedias para completar el mapa.

A mí, lo confieso, me gusta entrar a estos catálogos como quien abre una guía de teléfono: empiezo por la letra que me tienta y termino en una película que no tenía pensada. Por eso recomiendo arrancar por la puerta que más los convoque —el humor negro de Kubrick, los rostros de Dreyer o la opera familiar de Coppola— y dejarse llevar después por los títulos menos conocidos, esos que suelen ser la verdadera sorpresa. Como dice un viejo personaje de El padrino, las ofertas que parecen accidentales casi nunca lo son.

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Silvia FerraroCultura y espectáculos

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