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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Franco, el bielsista de Cruz Alta que volvió a primera con todo y la rompe arriba en Mendoza

A los 57 años, el DT cordobés lidera el Clausura con Gimnasia de Mendoza tras una década en el ascenso y el exterior. Empató con Boca en la hora y goleó a Independiente en Avellaneda. Este viernes recibe a Defensa y Justicia.

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Cristian D'AmicoDeportes · · 3 min de lectura
Franco, el bielsista de Cruz Alta que volvió a primera con todo y la rompe arriba en Mendoza

Diez años son muchos años. Y cuando volvés a primera después de una década larga, en la que te tocó andar por el ascenso, cruzar la cordillera, pasar la pandemia del otro lado de la frontera y hasta pelearla con Arsenal en la última, no podés hacerlo de cualquier manera. Darío Franco, señoras y señores, la está rompiendo. El tipo nacido en Cruz Alta, Córdoba, agarró a Gimnasia y Esgrima de Mendoza y lo puso en lo más alto del Grupo A del Clausura, con 16 puntos y un empate con gusto a victoria ante Boca en el descuento más un 3-0 a Independiente en Avellaneda que todavía debe estar dando vueltas por la cabeza de los hinchas del Rojo. Seamos sinceros: este retorno tiene firma, tiene apellido y tiene escuela bielsista hasta en los gritos del banco.

El camino del Cordobés hasta la punta

Franco se formó como volante en Newell's y hasta llegó a la selección de la mano de Coco Basile, con cuatro goles que todavía se cuentan: uno a Hungría en Rosario en el 91, un cabezazo a Inglaterra en Wembley en la Copa Sir Stanley Rous para el 2-2 final, y dos a Brasil que quedaron en el álbum de los memoriosos. Después, como todos los caminos del fútbol argentino, vinieron las vueltas. La última vez que se había sentado en un banco de primera fue en Aldosivi, entre noviembre de 2016 y mayo de 2017. Entre una cosa y otra, pasaron diez años en los que acumuló experiencias en Instituto (en dos etapas), San Luis de Quillota en Chile, Olmedo en la Serie A de Ecuador durante la pandemia, Gimnasia de Jujuy, Binacional en Perú, Almirante Brown y Quilmes. Su paso previo a Mendoza fue Arsenal, donde en 24 partidos sacó 8 victorias, 4 empates y 12 derrotas y se fue de común acuerdo con el club. Nada mal para un tipo que siempre apostó a ser protagonista.

“Trato de incorporar cosas de él, como el pressing en campo rival, el ataque con mucha gente, que el equipo sea solidario y que todos corran cuando la pelota se pierde. Mis gritos desde el banco tienen que ver con que el equipo mantenga la concentración.”Darío Franco

El partido del alma ante Boca y el golpe en Avellaneda

Lo de la Bombonerita fue de esos partidos que se recuerdan en el año. El Lobo mendocino se llevó un 2-2 en el último suspiro y dejó a Boca masticando bronca. Lo dijo Franco con la tranquilidad de los tipos con experiencia: los primeros 15 minutos fueron una declaración de principios, y si metían tres goles en ese arranque, tampoco hubiera sido injusticia. Tres días después, en Avellaneda, el equipo viajó, se plantó y le metió un 3-0 al Rojo que todavía se comenta. Dos golpes de visitante en una semana, el “golpe de knock out” que ahora pega este Gimnasia que nadie esperaba en la pelea grande.

Franco no se esconde ni en la táctica ni en la identidad. La Escuela Bielsa se nota en cada línea: pressing alto, ataque con mucha gente, solidaridad sin pelota y concentración permanente. Esa es la receta. Es lo que el pueblo mendocino del Bosque celebra partido a partido, con un equipo que juega y deja jugar poco. Este viernes, en su casa, le toca recibir a Defensa y Justicia, otro rival de los que te complican si te dormís. Cuidado con el Halcón, que vuela bajito y pica fuerte. Cristian D'Amico, Deportes.

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