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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Helmut Ditsch, el pintor de los glaciares que convirtió un duelo doble en su primera película

Después de casi una década de trabajo silencioso, el artista argentino más cotizado de la historia presenta su ópera prima en el Festival de Mar del Plata. La rodó en cinco países, la financió vendiendo sus propios cuadros y la dedica a su madre y a su esposa, las dos mujeres que perdió por cáncer de mama.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Helmut Ditsch, el pintor de los glaciares que convirtió un duelo doble en su primera película

Hay una frase que Helmut Ditsch repite cada vez que le preguntan por qué se apartó de los pinceles durante casi diez años para sentarse detrás de una cámara. La escuché de su propia boca en una entrevista reciente y la guardo porque define todo lo que viene después: Si no, iba a salir otra cosa. Esas cinco palabras explican la obstinación con la que el pintor argentino más cotizado de la historia se empeñó en escribir, producir, dirigir y protagonizar Helmut. El hielo y la eternidad transitoria, la película que desembarcará en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata los días 6 y 7 de noviembre, como parte de la 41.ª edición del único certamen de categoría A de la región.

A los lectores que conozcan a Ditsch por sus óleos monumentales de glaciares y cordilleras, vendidos a precios sin precedentes en subastas europeas, les va a costar imaginar al mismo hombre recorriendo locaciones entre Malta, Cerdeña, Viena, los Alpes, Tenerife y el salar de Uyuni durante ocho años. Y sin embargo fue exactamente eso lo que ocurrió. El presupuesto inicial de tres millones de euros terminó cerca de los seis, financiados íntegramente con la venta de sus propios cuadros. Hasta el lienzo en blanco de la primera obra de gran formato que pintó después de 2009 quedó registrado en cámara, desde el primer brochazo hasta el último trazo.

Un duelo doble como motor

Para entender la película hay que remontarse a dos. La madre del artista, Inge, murió a los 33 años. Su esposa, Marion, falleció alrededor de los 35. Las dos, por cáncer de mama. Cuando Marion murió en 2009, Ditsch dejó de pintar y se lanzó a una búsqueda que lo llevó por los Alpes y los Andes, unos 11.000 kilómetros a cuestas, buscando un lugar donde depositar las cenizas que ella le había pedido que esparciera. Cuando finalmente creyó haber encontrado el sitio, algo no cerraba. Ese lugar tenía que ser una obra de arte, recuerda. Y ahí, en esa frase, empieza la película.

  • Debuta como director, guionista, productor y actor en el Festival de Mar del Plata, 41.ª edición, los días 6 y 7 de noviembre.
  • Rodó durante ocho años en Malta, Cerdeña, Viena, los Alpes, Tenerife y el salar de Uyuni.
  • Financió la película con la venta de sus propios cuadros; el presupuesto pasó de tres a casi seis millones de euros.
  • Jeanne Goursaud interpreta a las dos mujeres de su vida; Joaquín Berthold hace de alter ego juvenil y la pintora Suzy Prauss codirige.
  • La primera obra de gran formato que pintó después de 2009 fue hecha para el filme y quedó documentada en cámara.

La elección del reparto no fue casual. Ditsch buscaba desde hacía tiempo a las actrices que pudieran encarnar a su madre y a su esposa, y dio con Jeanne Goursaud, una intérprete cuyos rasgos físicos coincidían con la imagen que él guardaba de las dos mujeres. Para el alter ego joven se inclinó por Joaquín Berthold, mientras que la otra mitad de la dirección quedó en manos de la pintora Suzy Prauss, a quien el propio Ditsch convocó porque sentía que una historia centrada en figuras femeninas necesitaba una mirada que él, como hombre, no podía aportar del todo.

Del lienzo a la pantalla, sin escalas

Antes de decidirse a ponerse frente a la cámara, Ditsch había pensado en otro actor para el papel protagónico. Un colega de la industria le señaló algo que terminó de convencerlo: nadie más podía interpretar ese rol. Si no, iba a salir otra cosa, cuenta hoy, ya con el corte final bajo el brazo. Esa es, en el fondo, la misma lógica que aplicó durante décadas en su taller: si la obra no sale exactamente como la soñó, no sale. Por eso la película, más que un documental o un biopic al uso, es la extensión natural de un proceso creativo que esta vez eligió la pantalla grande como soporte.

“Si no, iba a salir otra cosa.”Helmut Ditsch

Les recomiendo de todo corazón que no se pierdan este estreno. No se trata sólo de ver el debut cinematográfico de un pintor que rompió récords en las subastas más exigentes del mundo, sino de acompañar a un artista que convirtió un duelo íntimo en una obra que tardó casi una década en cocinarse y que, según me animo a adelantarles, se siente en la butaca como uno de esos paisajes de glaciares que Ditsch pintaba en sus telas: inmenso, silencioso y, al mismo tiempo, terriblemente cercano. El 6 y 7 de noviembre, en Mar del Plata, la cita vale doble.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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