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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Hermanos de ruta en la era de Reagan: la insólita sociedad de un piloto yanqui y un soviético con alma de Hollywood

La película de John Francis Daley y Jonathan Goldstein con Ryan Reynolds y Kenneth Branagh llegó a Apple TV+ el 4 de septiembre y en menos de 48 horas trepó al primer puesto en los 101 países donde la plataforma tiene presencia. Un buddy movie con aroma a Guerra Fría y humor físico que ya se perfila como el nuevo fenómeno del streaming.

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Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Hermanos de ruta en la era de Reagan: la insólita sociedad de un piloto yanqui y un soviético con alma de Hollywood

Me lo imagino a John Francis Daley sentado en una mesa de trabajo, con su café a medio tomar y una sonrisa de esas que se le dibuja a uno cuando encuentra la imagen exacta. Y la imagen era esa: un marine derribado en territorio enemigo y un ciudadano soviético fanático de todo lo gringo, cruzando la estepa en una alianza de pronóstico reservado. A veces el cine necesita exactamente eso, una buena idea susurrada en el momento justo, y por lo que se vio en las primeras horas de estreno, esa idea funcionó.

Mayday llegó a Apple TV+ el 4 de septiembre de 2026 y, como suele ocurrir con los títulos que entienden bien el pulso del público, no necesitó de un fin de semana largo para demostrar su poderío. En las primeras horas ya encabezaba el ranking en 24 países; al día siguiente la cifra había trepado a 100 y terminó cerrando en 101 territorios, todos los que hoy forman parte de la plataforma. Pocos estrenos directos a streaming pueden ufanarse de una arrancada así.

Dos mundos, una misma ruta

La película se sitúa en 1987, en el tramo final de una Guerra Fría que todavía guardaba secretos y cicatrices. Un piloto de la marina estadounidense cae derribado durante una operación clandestina detrás de las líneas soviéticas. Lo que podía haber sido una tragedia griega con sótano de la KGB se convierte, en cambio, en el punto de partida de una road movie improbable: el piloto es recogido por un ruso tan singular como entrañable, un tipo que conoce los códigos culturales de Norteamérica mejor que muchos norteamericanos. Juntos, ese marine raso del aire y ese ciudadano común lleno de rarezas intentarán lo que parece imposible, atravesar la Unión Soviética con vida.

La dupla protagónica es, a no dudarlo, el corazón del relato. Ryan Reynolds vuelve a apoyarse en ese registro que le es tan propio, el de la comedia con gesto pícaro y timing milimétrico, el que construyó desde Muchachada americana hasta sus trabajos más personales. Pero la sorpresa más comentada del filme es, sin dudas, Kenneth Branagh, que se aleja del universo shakesperiano y de sus papeles más solemnes para meterse de lleno en el cuerpo y la voz de un personaje físico, desopilante y, en el mejor sentido de la palabra, excesivo. La crítica coincidió: la suya es la interpretación más celebrada del filme.

Puntajes que cuentan una historia

  • Rotten Tomatoes: 81% de aprobación de la crítica especializada.
  • IMDb: 6,9 sobre 10 por parte de las audiencias.
  • Letterboxd: 3,2 sobre 5 entre los usuarios más cinéfilos.

Las cifras, como se ve, dibujan un cuadro conocido: el reconocimiento crítico algo por encima del fervor popular, aunque sin grandes distancias. Es el tipo de película que la prensa especializada describe como ágil, sin pretensiones de trascendencia, pero eficaz en lo que se propone, o sea, hacer pasar un buen rato con oficio y con dos estrellas que se entienden en pantalla como si llevasen años compartiendo elenco.

Detrás de cámara, Daley y Goldstein repiten la sociedad que ya les dio resultados con Dungeons and Dragons: Honor entre ladrones. Se nota la mano de guionistas habituados a sostener el ritmo de la comedia, a dejar que las situaciones respiren y que los actores encuentren el hueco exacto para hacer reír sin gritar el chiste. Aquí el contexto histórico, el espionaje, la tensión geopolítica, queda al servicio del vínculo humano, que es donde la película realmente late.

Yo todavía no la vi en pantalla, pero por todo lo que se comenta en los pasillos de las redacciones y en las mesas de café de la redacción a la que pertenezco, me anoto para este finde largo. Tengo la intuición de que es de esas películas que conviene ver sin spoilers, con el piloto automático del living encendido y una buena porción de pochoclos a mano. Si alguien del otro lado de la pantalla ya la atravesó, aprovecho a devolver la pelota: ¿qué les pareció la dupla Reynolds-Branagh y, sobre todo, cuánto les sacó de sonrisa el soldado soviético con alma de Hollywood?

“Mayday no pretende cambiar la historia del cine, pero entiende algo que muchas producciones olvidan: que el mejor entretenimiento es el que se entrega sin pedir disculpas.”Silvia Ferraro
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Silvia FerraroCultura y espectáculos

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