Hidratación: por qué el agua alcanza para el día a día y en qué casos se necesitan sales o bebidas con electrolitos
La OMS y Unicef recomiendan sales de rehidratación oral frente a la diarrea, y el Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte reserva las bebidas deportivas para esfuerzos prolongados. El resto del tiempo, una alimentación variada suele ser suficiente.

La mayoría de las personas adultas obtiene agua y minerales suficientes con la bebida habitual y una mesa completa. Frutas, verduras y legumbres aportan potasio; lácteos, semillas, frutos secos y ciertos vegetales suman calcio y magnesio; la sal y los alimentos procesados cubren el sodio y el cloruro. Estos electrolitos regulan la distribución del agua en el cuerpo y el funcionamiento de nervios y músculos, por lo que, sin pérdidas significativas, no hay evidencia de que sumarlos como suplemento cambie nada.
¿Qué pasa cuando hay diarrea?
Ahí el escenario cambia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef recomiendan sales de rehidratación oral con proporciones definidas de glucosa y electrolitos para prevenir o tratar la deshidratación asociada a ese cuadro. Una bebida deportiva no cumple el mismo rol. La glucosa facilita que el intestino absorba sodio y agua, y la fórmula completa incluye cloruro, potasio y citrato.
Si aparecen confusión, desmayos, vómitos persistentes, imposibilidad de beber o signos de deshidratación grave, la indicación es concurrir a un centro de salud. Decidir una bebida por cuenta propia no reemplaza esa evaluación médica.
¿Y durante el ejercicio?
El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte reconoce ventajas en las bebidas con carbohidratos y electrolitos cuando el esfuerzo se prolonga, sobre todo con calor o humedad. En cambio, para entrenamientos de menos de una hora, la evidencia de diferencias fisiológicas o de rendimiento frente al agua es escasa. La sudoración y la pérdida de sales varían entre personas, de modo que no existe una cantidad única: la recomendación clásica pasa por ajustar la ingesta al ritmo de cada uno y reponer, de manera orientativa, lo perdido.
- Beber en exceso puede alterar el sodio en sangre (hiponatremia) y provocar malestar que va de náuseas a confusión.
- Sumar electrolitos sin necesidad tampoco aporta beneficios demostrados y puede desequilibrar lo que ya cubre la dieta.
- La sed, las comidas regulares y el agua siguen siendo la base suficiente para la hidratación cotidiana.
- Las sales de rehidratación oral son la herramienta específica para reponer lo perdido por diarrea, no un complemento general.
- Las bebidas deportivas quedan reservadas para esfuerzos físicos sostenidos, no para el consumo.
¿Qué falta discutir en la Argentina?
El Ministerio de Salud difunde desde hace años la fórmula de sales de rehidratación oral de la OMS en centros de atención primaria, pero su disponibilidad en farmacias y su precio varía por jurisdicción y por obra social. Tampoco hay campañas masivas que expliquen la diferencia entre esas sales y las bebidas deportivas, un punto clave en un país donde el calor extremo del verano dispara los cuadros de diarrea infantil y los episodios de deshidratación en adultos mayores. La capacitación del equipo de salud en triage y reposición, y la accesibilidad efectiva del producto, siguen siendo los capítulos pendientes.
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