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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Jeremy Strong se mete en la piel de Zuckerberg: Sorkin levanta la cortina de la secuela de «La red social»

El director de «El precio de la red» contó cómo su protagonista construyó una interpretación obsesiva del creador de Facebook, con la voz y la caminata cambiadas hasta entre tomas. La película llega a los cines el 9 de octubre de 2026.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Jeremy Strong se mete en la piel de Zuckerberg: Sorkin levanta la cortina de la secuela de «La red social»

Como dijo una vez el propio Aaron Sorkin, el drama es la vida con los lugares aburridos cortados, y parece que esa máxima va a regir cada minuto de «El precio de la red», la esperada secuela de «La red social» que el guionista de aquella película decidió convertir ahora también en su película, porque tomó las riendas de la dirección y se sentó frente a la mesa de montaje para devolver a Facebook al centro de la conversación cultural, en un movimiento que ya de por sí huele a declaración de intenciones.

Te lo cuento como te lo imagino a vos del otro lado de la pantalla: es la clase de anuncio que uno lee y necesita releer, porque la noticia combina varios nombres pesados en pocas líneas. Sorkin escribe y dirige, Jeremy Strong interpreta a Mark Zuckerberg, y la fecha marcada en rojo en el calendario es el 9 de octubre de 2026, ese día en que el creador de la red social más grande del planeta volverá a la pantalla grande, esta vez bajo una luz distinta, menos fundacional y más incómoda, según se desprende de lo que el propio Sorkin viene contando.

Una película que se piensa como espejo de otra

Sorkin fue muy claro al presentar el proyecto: no estamos ante una continuación convencional ni ante un reboot con distinto elenco, sino ante una pieza complementaria de «La red social», el largometraje que David Fincher firmó en 2010 a partir del guion que le valió a Sorkin un Oscar. Lo que se sabe hasta acá es que la trama abordará otro episodio de la historia de Facebook, aunque el director no identificó todavía el acontecimiento puntual que organiza el relato, una decisión que en él nunca es inocente y que forma parte del suspenso que mantiene viva la película aun antes de que llegue a las salas.

Strong como Zuckerberg: la preparación silenciosa

  • Según Sorkin, el actor encaró una preparación extensa por su cuenta antes de sumarse al set.
  • Modificó su voz y su forma de caminar para componer al personaje.
  • Sostuvo esa caracterización incluso en los intervalos entre escenas.
  • Sorkin anticipó al resto del elenco que no debían esperar bromas ni momentos de distensión fuera de cámara.
  • El director vinculó esa conducta con la idea que Strong construyó sobre cómo se relacionaría su Zuckerberg con quienes lo rodeaban.

Yo confieso que ese último punto me detuvo la lectura un par de veces, porque describe un método que va mucho más allá de lo artesanal: estamos hablando de un intérprete que eligió vivir dentro del personaje para devolverle densidad a una figura pública que el mundo entero ya cree conocer, y que sin embargo, en la pantalla de Fincher, terminó convertida en algo más cercano a un villano de tragedia griega que a un emprendedor de Silicon Valley.

Sorkin, por lo que contó, observó ese proceso con satisfacción y lo defendió ante el elenco como parte de la propuesta artística, una postura que habla tanto del director como del actor: a veces la mejor manera de proteger una actuación obsesiva es explicar de antemano al resto del equipo que la obsesión es deliberada, y que el silencio en los cortes no es frío sino construido, pensado para que Zuckerberg termine en la pantalla como alguien difícil de querer y, justamente por eso, imposible de dejar de mirar.

Si te interesa el cruce entre el cine y los gigantes de la tecnología, «El precio de la red» aparece como una parada obligada en la grilla del año que viene, y mi recomendación, en primera persona, es que sigas de cerca las próximas ventanas de promoción: cuando Sorkin habla, conviene escuchar, y cuando Jeremy Strong desaparece dentro de un personaje, conviene llegar a la sala con los ojos bien abiertos, porque lo que promete esta película es, nada menos, que volver a discutir qué somos como sociedad a partir de lo que pasa en una pantalla de cinco pulgadas.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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