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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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La hipótesis del amor: cuando un pacto entre compañeros se vuelve un poco más real de lo previsto

La novela de Ali Hazelwood llega a Prime Video en una adaptación dirigida por Claire Scanlon con Lili Reinhart y Tom Bateman como protagonistas de un romance universitario que empieza en un acuerdo y termina cambiando a sus propios protagonistas.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
La hipótesis del amor: cuando un pacto entre compañeros se vuelve un poco más real de lo previsto

Yo pienso que hay una frase que sobrevuela esta película desde el primer minuto, y es esa que uno se repite cuando se enamora sin querer: no era el plan. La hipótesis del amor, que ya está disponible en Prime Video, se construye sobre esa incomodia hermosa de descubrir que los sentimientos se desbordan y rompen cualquier pacto previo, y por eso me parece una propuesta tan disfrutable para una noche de sofá, con el aire acondicionado puesto y el mate al lado, porque no pide demasiado y, sin embargo, devuelve bastante más de lo que uno esperaba cuando se sentó a mirarla.

De la página universitaria a la pantalla de Prime Video

La película adapta la novela de Ali Hazelwood y tiene una duración de 110 minutos, con dirección de Claire Scanlon y guion de Sarah Rothschild, dos nombres que vienen del universo de la comedia televisiva estadounidense y que acá le imprimen a la historia un ritmo de sitcom académica, con planos cortos, diálogos veloces y una galería de personajes secundarios que funciona casi como un elenco de sitcom dentro del propio filme.

Lili Reinhart, a quien muchos lectores de mi edad conocen por Riverdale, interpreta a Olive Smith, una estudiante de posgrado obsesionada con su investigación, y Tom Bateman, un rostro habitual del cine de época británico, se pone en la piel de Adam Carlsen, un profesor distante y algo misántropo al que los propios alumnos miran con desconfianza. El elenco se completa con Rachel Marsh, Nicholas Duvernay, Jaboukie Young-White y Arty Froushan, que dan vida al círculo de amistades y colegas que rodea a la pareja.

El pacto del que nacen los problemas

  • Olive necesita que su amiga Anh supere a su ex, Jeremy, y para eso intenta mostrarle que ella ya no siente nada por él.
  • Adam precisa simular una pareja estable para conseguir una beca que le permita sostener su propia investigación.
  • El acuerdo entre ambos funciona como punto de partida del filme: ella finge un noviazgo para que Anh siga adelante, él finge el mismo noviazgo para deslumbrar al comité académico.
  • A medida que sostienen la actuación, el vínculo se vuelve menos ficticio y los dos empiezan a notar lo que el otro hace, dice y deja de hacer.
“No es que la vida te avise cuándo empieza lo importante; lo importante empieza igual que cualquier otra cosa, y uno lo descubre cuando ya no puede pararlo.”Olive Smith, La hipótesis del amor

A mí, lo que más me gusta de este tipo de historias, y se lo confieso a ustedes porque me han leído años, es que la ciencia deja de ser un decorado y pasa a ser un lenguaje del amor. Olive y Adam se entienden a través de papers, hipótesis y reuniones de laboratorio, y ahí hay una decisión de guion muy inteligente, porque permite que las conversaciones íntimas se filtren por los resquicios del trabajo académico y no por los lugares comunes del género. La muerte de la madre de Olive durante su adolescencia, la compañía de Anh, la voluntad de cuidarla y de cuidarse a sí misma: todo eso aparece como telón de fondo del acuerdo y, a la vez, como explicación silenciosa de por qué a esta chica le cuesta tanto dejarse llevar.

Mi recomendación, sin spoiler

Si me preguntan a qué hora conviene verla, les digo lo que siempre digo: un jueves a la noche, después de cenar, cuando la familia ya se durmió y todavía queda un rato antes de que la cabeza empiece a pedir apagar la pantalla. La hipótesis del amor no es una película para analizar ni para discutir al otro día con los compañeros de oficina; es una película para dejarse llevar, para sonreír cuando Olive tropieza, y para recordar que, a veces, el amor aparece en el mismo lugar en el que uno menos lo busca y del modo menos planeado. Yo, si tuviera que elegir entre los personajes o las situaciones, me quedo con los personajes, porque Reinhart y Bateman construyen una pareja que se sostiene incluso cuando el guion apura el tramo final.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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