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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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La inteligencia artificial ya asiste al 27% de los consumidores argentinos en el momento de comprar

El informe Consumer Pulse de Bain & Company describe una adopción creciente pero todavía cauta: la mayoría acepta investigar precios, pero solo tres de cada diez delegarían la operación completa. La cosmética y los artículos del hogar aparecen como los rubros donde la herramienta gana terreno.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad · · 2 min de lectura
La inteligencia artificial ya asiste al 27% de los consumidores argentinos en el momento de comprar

Un tercio de los consumidores argentinos ya conversa con sistemas de inteligencia artificial antes de pasar por la caja. El 27% utiliza esas herramientas como ayuda durante una compra, y el 30% estaría dispuesto a cederles todo el proceso, según el informe Consumer Pulse de Bain & Company. La diferencia entre esas dos cifras resume el dilema que la compañía describe como el pasaje del comercio asistido al comercio agéntico.

La confianza, mientras tanto, se reparte de manera desigual. El 41% de los encuestados admite apoyarse en la IA para investigar servicios y precios, y el 36% acepta su intervención para recibir asistencia y seleccionar productos. La disposición a entregar la operación completa cae al 30%, un porcentaje que el informe presenta como intención y no como práctica ya instalada.

Asistir no es lo mismo que delegar

La línea que separa ambas conductas la traza quién toma la decisión final. En el esquema que Bain & Company denomina comercio agéntico, un programa elige y concreta la adquisición por cuenta del usuario; la persona pasa a supervisar lo que antes exigía recorrer catálogos, cotejar alternativas y leer reseñas. Esa mudanza todavía suena lejana para la mayoría, pero la asistencia puntual ya forma parte de la rutina.

Mariela, clienta habitual de un supermercado del oeste del conurbano bonaerense, lo describe con una frase que podría firmar cualquiera: “Le pido a la aplicación que me diga cuál conviene entre dos jabones y elijo yo”. Esa búsqueda de información -el 55% de los argentinos la usa con IA- es, por ahora, el uso más instalado. Las actividades educativas y de formación llegan al 47%, y la adopción general de estas herramientas en la vida cotidiana alcanza al 72%.

  • Cosmética: la investigación previa favorece la intervención de agentes, sobre todo en cuidado de la piel.
  • Artículos básicos del hogar: el avance se orienta al precio y la eficiencia, con productos de limpieza como caso testigo.
  • Alimentos envasados: la incorporación será más gradual, porque pesan las preferencias personales y se necesitan herramientas de planificación.

¿Qué falta para que la compra pase a manos de la máquina?

El informe proyecta, para el corto plazo, una división de tareas: los agentes participarían en el descubrimiento y la selección, y los comercios conservarían el cobro y la entrega. Los sistemas priorizan características técnicas, información objetiva y reseñas verificables al evaluar productos, un criterio que deja afuera los matices afectivos o de marca que suelen inclinar la decisión humana.

Falta, todavía, que la confianza empate con la curiosidad. La mayoría se siente cómoda preguntándole a un sistema cuál es el precio más bajo o qué contiene un cosmético; pocos están listos para darle la tarjeta y la dirección de envío. La transición, como enseña la historia del comercio electrónico, rara vez es un salto: es una serie de pasos chicos en los que el consumidor cede primero lo que le incomoda menos y conserva, hasta último momento, lo que considera irreemplazable.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad

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