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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La jubilación mínima no llega a cubrir ni la mitad de la canasta de los adultos mayores: el desfasaje llega al 313%

El relevamiento de la Defensoría de Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología calculó en 2.090.646 pesos el presupuesto que necesita una persona mayor para vivir un mes en cinco ciudades del país. Con haber mínimo y bono, un jubilado percibe 505.748 pesos.

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Luciana RinaldiEconomía y comercio · · 3 min de lectura
La jubilación mínima no llega a cubrir ni la mitad de la canasta de los adultos mayores: el desfasaje llega al 313%

Un jubilado que perciba la prestación mínima en la Argentina, incluyendo el bono extraordinario de octubre, cobrará 505.748 pesos durante el corriente mes. Sin embargo, el dinero indispensable para que una persona mayor cubra sus necesidades básicas se estima en 2.090.646 pesos, de acuerdo con la medición conjunta que llevan adelante la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología. La diferencia entre ambos montos es de 1.584.898 pesos, una brecha que se traduce en que el haber mínimo cubre apenas el 24,19% de la canasta estimada.

El relevamiento, que abarca la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, las ciudades de Córdoba, Rosario y Mendoza, registró una suba del 38% en los últimos doce meses: en octubre de 2025, la misma canasta se valuaba en 1.514.074 pesos. Frente a la medición de marzo, el alza alcanza el 14,58%. El cálculo se estructura sobre las pautas de la Canasta Básica del INDEC y contempla la estructura de consumo propia de los hogares encabezados por adultos mayores.

Salud, alimentos y vivienda concentran casi el 64% del presupuesto

Tres rubros explican alrededor de dos tercios de los 2.090.646 pesos que necesita una persona mayor por mes. El gasto en medicamentos y atención de la salud aparece en primer lugar, con 518.708 pesos: un valor que, considerado de manera aislada, supera los 505.748 pesos que perciben los beneficiarios de la jubilación mínima con el refuerzo extraordinario. A ese monto se suman 457.742 pesos en alimentos y 364.969 pesos en vivienda, con lo cual el acumulado de los tres conceptos llega a 1.341.419 pesos, equivalente al 64,16% de la canasta completa.

Para dimensionar el impacto en la vida cotidiana, basta con pensar que los 518.708 pesos estimados para medicamentos y atención de la salud equivalen a más de un haber mínimo completo: una persona mayor con un ingreso mensual de 505.748 pesos debería destinar la totalidad de su jubilación, sin margen para alimentos ni vivienda, sólo para costear los fármacos y las consultas que requiere. La comparación evidencia que la cobertura previsional actual no solamente no alcanza para solventar la canasta integral, sino que tampoco logra solventar uno solo de sus componentes principales.

La insuficiencia previsional se replica en las restantes prestaciones del sistema. Las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez se ubican en 375.023 pesos, mientras que la Pensión Universal para el Adulto Mayor llega a 418.598 pesos con el bono incluido. Ambos montos, al igual que la jubilación mínima, se posicionan por debajo del costo estimado para el rubro medicamentos y salud de manera individual.

En la comparación interanual, el dato resulta elocuente: en octubre de 2025 la jubilación mínima representaba alrededor del 33% de la canasta de aquel momento, frente a un 24% en la medición actual. Esto muestra que, lejos de corregirse, la distancia entre ingresos y costo de vida de los adultos mayores se amplió en términos relativos durante los últimos doce meses, y la pregunta que queda planteada es hasta cuándo podrá sostenerse esta diferencia sin que la cobertura previsional vuelva a reconfigurarse.

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio

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