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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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La láctea Verónica cede dos de sus tres plantas por 15,5 millones de dólares para intentar ordenar un pasivo de casi 120.000 millones de pesos

La operación, sujeta a aprobación judicial, involucra a 225 trabajadores y dejaría a la firma con un único establecimiento activo en Santa Fe. Los fondos apenas cubrirían uno de cada cinco pesos adeudados.

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio · · 3 min de lectura
La láctea Verónica cede dos de sus tres plantas por 15,5 millones de dólares para intentar ordenar un pasivo de casi 120.000 millones de pesos

La empresa láctea Verónica, con casa matriz en la provincia de Buenos Aires y producción radicada en Santa Fe, acordó vender sus plantas de Clason y Suardi a dos sociedades con las que ya trabajaba bajo contratos de fasón. La operación, incorporada al expediente del concurso preventivo que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17, le reportaría a la compañía unos 15,5 millones de dólares, equivalentes a poco más del 20% de un pasivo que al 30 de junio de 2026 se ubicaba en 118.496 millones de pesos.

Para dimensionar el esfuerzo que implica la transacción para una familia promedio, basta con un ejemplo de compra cotidiana: con lo que Verónica obtendrá por ambas plantas se podrían adquirir alrededor de 1.550 cocinas industriales completas, o unas 775 heladeras exhibidoras de las utilizadas en góndolas de supermercados, insumos habituales en cualquierPyme alimentaria.

Cómo se reparten los activos y los puestos de trabajo

La planta de Clason pasaría a manos de Lacterra S.A.S. por 9 millones de dólares, mientras que la de Suardi sería absorbida por Copalac S.A.S. en 6,5 millones. Las dos operaciones incluyen la transferencia del inmueble, la maquinaria y los activos vinculados a cada establecimiento, y los 225 empleados de esos establecimientos quedarían a cargo de las sociedades compradoras, lo que configura una sucesión empresaria parcial.

  • Planta Clason (Santa Fe): adquirida por Lacterra S.A.S. en 9 millones de dólares; los trabajadores son absorbidos por la compradora.
  • Planta Suardi (Santa Fe): adquirida por Copalac S.A.S. en 6,5 millones de dólares; los empleados pasan a la nueva operadora.
  • Tercera planta en Lehmann: permanece inactiva, con 112 empleados, mientras la firma evalúa alternativas para su reactivación.

Un esquema de fasón que antecede a la venta

Copalac y Lacterra ya operaban en esos galpones bajo contratos de fasón, un esquema mediante el cual una compañía elabora productos en instalaciones ajenas con personal y equipos propios. Copalac comenzó a utilizar la planta de Suardi en los últimos meses, luego de reactivar una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad. En tanto, Lacterra firmó un contrato similar en julio en Clason, aunque la producción aún no se puso en marcha porque el establecimiento estaba siendo acondicionado tras haber permanecido paralizado desde enero.

Los números detrás del concurso

El pasivo declarado se compone de obligaciones comerciales por 26.861 millones de pesos, deudas fiscales y previsionales por 76.245 millones, créditos laborales por 10.357 millones, compromisos financieros por 4.211 millones y otros conceptos menores. Los 15,5 millones de dólares que ingresarían por las ventas equivalen, al tipo de cambio vigente, a una cifra significativamente inferior al conjunto de esas deudas, por lo que la operación aparece como un alivio parcial más que como una solución de fondo.

Entre los factores que la propia compañía atribuyó a su situación figuran una caída del 26,5% en los volúmenes de venta durante 2025, al pasar de 94.798 a 69.692 toneladas, y pérdidas de 28.549 millones de pesos en su último balance anual, frente a una ganancia de 3.414 millones en el ejercicio anterior. Desde enero, la firma no abona salarios a su plantilla, lo que configura un escenario laboral complejo más allá de los traspasos acordados. La Justicia Comercial solicitó que Verónica acredite los estatutos y la composición accionaria de ambas compradoras, y que explique los criterios con que las eligió, sus antecedentes comerciales y financieros y si hubo otras ofertas consideradas.

¿Alcanzará esta primera tanda de ventas para que la empresa más antigua del sector lácteo argentino encuentre un rumbo o quedará atrapada en un concurso preventivo sin recupero efectivo para el grueso de sus acreedores?

LR
Luciana RinaldiEconomía y comercio

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