"Los demonios": la restauración que le devuelve a Ken Russell el filme que le censuraron en vida
Tras más de medio siglo de versiones mutiladas, llega a las salas españolas el corte de 114 minutos que el director británico siempre defendió como su obra definitiva. Un crítico, un rollo perdido y la presión del Vaticano componen la trastienda de una de las operaciones de archivo más resonantes del cine reciente.

Cuando Ken Russell terminó "Los demonios" en 1971, estaba convencido de que había firmado la película más importante de su carrera. Una década después, en 1981, el propio director sintetizó el espíritu de la obra con una frase que hoy suena casi como un manifiesto: "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado". Esa convicción, sin embargo, nunca pudo verse tal cual en una sala de cine. Hasta ahora. Desde el 16 de octubre, el público español puede ver por primera vez en pantalla grande el corte de 114 minutos que Russell armó en 2004, restaurado en 4K, con las escenas que las juntas de censura británica y estadounidense le arrancaron durante décadas.
Un caso real del siglo XVII que obsesionó a medio mundo
Para entender por qué "Los demonios" resultó tan incómoda para las autoridades hay que retroceder hasta 1634, al convento de las ursulinas de Loudun, en Francia. Allí, un grupo de monjas denunció estar poseído por demonios y acusó al sacerdote Urbain Grandier de haber desatado esos espíritus. Grandier fue juzgado por brujería, condenado y quemado vivo en la hoguera. Décadas más tarde, el escritor inglés Aldous Huxley, el mismo de "Un mundo feliz", convirtió ese episodio en "Los demonios de Loudun", la novela que Ken Russell adaptó con una libertad que incomodó tanto al poder eclesiástico como al cinematográfico.
Una búsqueda de años y un rollo llamado "C Cut 89"
La versión que llega ahora a los cines es el resultado de una investigación que llevó años y que tiene como protagonista inesperado al crítico cinematográfico Mark Kermode, conocido además por su amistad personal con Russell. Kermode rastreó el metraje faltante con ayuda de la filial británica de Warner Bros. y de archivistas independientes, hasta dar con un material que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme. Ese material estaba catalogado como "C Cut 89": exactamente los 89 segundos que los censores habían cortado. Con ese fragmento, Russell pudo completar en 2004 la versión de 114 minutos que siempre defendió como definitiva, y que se proyectó una sola vez en el BFI Southbank de Londres. Las copias británica y estadounidense que circularon durante décadas apenas alcanzaban los 111 y los 108 minutos respectivamente, sin las secuencias que el director y su editor Michael Bradsell consideraban el corazón temático de la película.
“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode
El Vaticano, la calificación X y una prohibición que duró treinta años
- 13000 amunicipios de Gran Bretaña prohibieron la película en los años setenta y donde se exhibió lo hizo con calificación X, es decir, no recomendada para menores de 18 años.
- 2Finlandia la mantuvo prohibida hasta noviembre de 2001.
- 3El Vaticano la condenó expresamente y pidió que se cancelaran sus proyecciones en el Festival de Cine de Venecia.
- 4La dupla protagónica de Vanessa Redgrave como la poseída Jeanne des Anges y Oliver Reed como el sacerdote Grandier fue una de las razones por las que Russell consiguió financiamiento para un filme que, de otro modo, ninguna major hubiera querido tocar.
Una recomendación desde la butaca
Les voy a ser sincera: después de leer la historia detrás de esta restauración, fui a la primera función disponible y la experiencia justifica cada minuto de búsqueda de Kermode. "Los demonios" no es una película cómoda, ni pensada para una sobremesa familiar, pero sí es una de esas obras que se entienden mejor en pantalla grande que en cualquier pantalla doméstica. Si tienen la posibilidad de acercarse al estreno español, háganlo. Es un pedazo de historia del cine que recién ahora puede verse como su director la soñó, con Vanessa Redgrave atravesando la pantalla y Oliver Reed dándole a Grandier una humanidad que ningún censor supo quitarle. Para mí, es una de esas películas que confirman por qué seguimos yendo al cine.
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