Los demonios vuelve a las salas: la versión que Ken Russell soñó y la censura le negó
A 55 años de su estreno, la película regresa al cine con una restauración en 4K que recupera escenas prohibidas, orgías, posesiones y el derribo de un crucifijo que sólo se conocía por un documental. Warner Bros apuesta por su sello de autor Clockwork para devolverle al público el montaje completo.

"El poder del cine no está en lo que se muestra, sino en lo que se obliga a olvidar". La frase, que suele atribuírsele al propio Ken Russell, resuena con una fuerza casi profética cuando uno se entera de que Los demonios, aquella película maldita de 1971 que fue mutilada por la censura en casi todos los países donde se estrenó, está a punto de regresar a las salas tal y como su director la concibió antes de morir. A 55 años de su desembarco en los cines, Warner Bros acaba de confirmar que lanzará internacionalmente una restauración en 4K del montaje que Russell dejó preparado y que durante décadas sólo pudo verse de forma clandestina, en copias VHS que circulaban de mano en mano o en fragmentos aislados dentro de un documental.
Lo más jugoso de este regreso es que no se trata de una simple limpieza digital para llenar salas con la melancolía del clásico. La versión que volverá a las pantallas recupera una secuencia completa que había quedado totalmente fuera del corte oficial: la escena que muestra la supuesta posesión de las monjas y, sobre todo, el derribo de un crucifijo de grandes dimensiones, un plano que durante generaciones sólo podía encontrarse dentro de un trabajo extra, como una curiosidad reservada para los fans más obsesivos. A eso se suman fragmentos de orgías y otros pasajes que la tijera de los clasificadores había podado sin piedad, y que Russell fue rearmando pacientemente con la ayuda del crítico y especialista en cine de terror Mark Kermode.
Una historia real disfrazada de escándalo
Para entender por qué esta película generó tanta alergia en su época, conviene recordar de dónde viene. Los demonios se inspira en hechos reales del siglo XVII y transcurre en una ciudad amurallada de Francia azotada por plagas. Allí, un grupo de monjas asegura estar poseído por el demonio y manipula la situación para conseguir que un sacerdote sea acusado de herejía y ejecutado. El religioso, claro, no es ningún santo: había consolidado una autoridad casi monárquica sobre la ciudad y mantenía relaciones sexuales con varias de las religiosas, en una trama que mezcla política, fanatismo y deseo con la misma desmesura con la que Russell pintaba sus cuadros en movimiento.
La combinación de horror religioso, sexo explícito e imágenes de tono psicodélico hizo explotar la mecha mucho antes del estreno. United Artists, que iba a producir la película, se bajó del proyecto y Warner Bros terminó haciéndose cargo. Más tarde fue el Vaticano el que intervino para impedir la exhibición de algunas imágenes, y los organismos de clasificación por edades de distintos países exigieron cortes cada vez más profundos. Aun con todas esas modificaciones, Los demonios recibió la calificación X tanto en Reino Unido como en Estados Unidos, lo que en los años setenta equivalía a una etiqueta de material adulto que condenaba a la película al circuito de salas especializadas.
Clockwork, el sello de autor de Warner
El regreso de Los demonios no es un capricho nostálgico ni una maniobra aislada. Forma parte de los planes de Warner Bros para Clockwork, una división nueva dedicada al cine de autor que se mueve en dos direcciones bien claras: por un lado, trabajar con realizadores independientes y proyectos de riesgo; por el otro, volver a poner en circulación títulos del propio catálogo de la compañía. Y qué mejor manera de inaugurar ese recorrido que con una película que ya en su momento fue un acto de valentía formal y un escándalo cultural, y que durante medio siglo estuvo esperando esta segunda oportunidad.
“Volver a ver Los demonios en el cine, en su versión completa y restaurada, es una de esas experiencias que vale la pena permitirse aunque sea una sola vez en la vida. No es una película cómoda, ni educada, ni fácil de digerir, pero tiene la energía de un director que creía que el cine podía ser un acto de rebelión y, al mismo tiempo, una confesión íntima. Si la programación lo permite, les recomiendo buscarla en la sala más chica y con la pantalla más grande que encuentren: es el tipo de película que sólo se entiende cuando uno se entrega a la oscuridad de la sala y se deja llevar por la música, las velas y el humo de un incensario imaginario.”Silvia Ferraro
- Restauración en 4K del montaje que Ken Russell dejó listo antes de morir, supervisada con la participación del crítico Mark Kermode.
- Reincorporación de una secuencia completa de posesión que incluía el derribo de un crucifijo, sólo vista hasta ahora dentro de un documental.
- Recuperación de fragmentos de orgías y otros pasajes afectados por los recortes de la censura internacional.
- Reestreno internacional a 55 años del estreno original, con funciones previstas en España entre los primeros países confirmados.
- Lanzamiento impulsado por Clockwork, la nueva división de cine de autor de Warner Bros, que arranca su catálogo con este título.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

DiCaprio deslumbra con su cambio físico en 'One Battle After Another'

El thriller de Kevin Costner que arrasa en Netflix: es todo un éxito en streaming tras su fracaso histórico en cines

"Margarita" estrena su temporada final con el regreso de dos personajes históricos
