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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Margay: agua, monte y silencio a la orilla del arroyo Paraíso, en el corazón de Misiones

A 290 kilómetros de las Cataratas y a apenas 40 de El Soberbio, una reserva privada invita a quedarse dos o tres días entre cabañas sobre el agua, caminatas con guía, kayak y un vivero que produce hasta 200.000 plantines nativos por año. Un destino para quienes buscan la Misiones más íntima.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Margay: agua, monte y silencio a la orilla del arroyo Paraíso, en el corazón de Misiones

Yo sé que cuando uno escucha la palabra Misiones piensa casi inevitablemente en las Cataratas del Iguazú, en el ruido del agua cayendo desde sesenta metros de altura y en esa postales que ya forman parte del imaginario colectivo argentino, pero les confieso que cada vez que vuelvo a la provincia verde me convenzo de que lo más poderoso de Misiones está un poco más lejos del circuito clásico, en esos rincones donde la selva paranaense todavía manda y el tiempo parece correr a otro ritmo, y por eso me entusiasmo tanto cuando aparece una propuesta como la de Margay, una reserva privada que conozco bien y que hoy vuelve a abrirse al público con una propuesta que combina alojamiento de lodge, caminatas por el monte, navegación en kayak y una visita a un vivero de especies nativas que, créanme, vale tanto como cualquiera de los grandes atractivos turísticos de la Argentina.

Cómo llegar y cuánto quedarse

El dato geográfico ayuda a dimensionar el lugar: Margay está a 40 kilómetros de El Soberbio y a 290 kilómetros de Iguazú, en pleno corazón de la provincia, y la estadía recomendada por el propio equipo del lodge es de dos a tres días, que es el tiempo justo para combinar caminatas, agua, fogón y esa sobremesa larga de la siesta misionera que a mí, personalmente, me resulta una de las mayores gracias de esta tierra.

Qué llevar en la mochila

  • Muda de ropa para mojarse durante las actividades en el arroyo.
  • Calzado de trekking con buen agarre para los senderos.
  • Pantalón largo y camisa de manga larga para protegerse de ramas y mosquitos.
  • Abrigo para la noche, porque en la selva el termómetro baja.
  • Repelente, protector solar, sombrero y anteojos de sol, incluso en días nublados.

Cabañas sobre el arroyo y cocina de la zona

La reserva dispone de cuatro cabañas instaladas sobre la ribera del arroyo Paraíso, rodeadas de vegetación, con un deck desde el que se puede desayunar o merendar mirando correr el agua, y la oferta gastronómica se construye con preparaciones frescas y orgánicas de identidad misionera, mientras que por la noche el fogón se enciende para charlar sobre la cultura guaraní y probar pescado cocinado en hojas de banano, que es, les aseguro, una de esas experiencias que uno recuerda mucho después de haber vuelto a casa.

Senderos, kayak y un vivero que produce hasta 200.000 plantines por año

Durante el día las opciones se reparten entre senderos autoguiados y caminatas con un guía profesional que explica las plantas y los animales del monte, otra posibilidad es recorrer el arroyo en kayak, y la visita al vivero Kawsay muestra cómo se producen especies nativas para recuperar ambientes degradados y para el arbolado urbano, ya que el vivero genera entre 100.000 y 200.000 plantines por año.

El marco ambiental le da a la visita una profundidad que a mí, como periodista y como vecina curiosa del mundo, me interesa mucho destacar: Margay ocupa 65 hectáreas dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, que conserva 253.000 hectáreas de selva paranaense, y allí se cuida el palo amargo, se sigue la fauna con cámaras trampa para reducir la caza y se desarrollan sistemas agrícolas que integran cultivos y árboles nativos para recuperar suelos y biodiversidad, en el marco del proyecto M2 x Naturaleza, que busca restaurar superficies de selva afectadas por actividades productivas e incendios.

“Entre caminatas, agua y vivero, la visita ofrece distintas formas de conectarse con la selva, y El Soberbio funciona además como base para conocer los Saltos de Moconá.”Material de prensa de la reserva Margay

Si me preguntan a mí, lo mejor que puede hacer quien esté armando un viaje por Misiones en febrero o marzo, que son los meses sugeridos para la visita, es reservar al menos dos noches en Margay, llegar sin apuro, dejar el celular en modo avión todo lo que se pueda y entregarse al ritmo del arroyo Paraíso, porque les prometo que esa combinación de cabaña sobre el agua, kayak al atardecer, caminata con guía y fogón con historias guaraníes es, probablemente, la forma más linda que conozco de empezar a entender por qué esta provincia del noreste sigue siendo una de las más fascinantes de la Argentina.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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