Moria en el banquillo: dos hijos de Vadalá llevan a Netflix a los tribunales por la serie biográfica de la vedette
A menos de un mes del estreno, la producción acumula dos demandas paralelas por la forma en que retrató al exmarido de la vedette. Los pedidos van de un resarcimiento económico a disculpas públicas, y el director de la serie ya quedó involucrado en el segundo expediente.

"Yo no te puedo dar lo que no tengo", cantaba Moria Casán en uno de esos temas que quedaron flotando en la memoria popular de los argentinos. Ahora, mientras la plataforma que la tiene como protagonista en una serie biográfica empieza a contar las semanas, esa misma biografía se le complicó en los tribunales porteños, y la vedette ya tiene a dos hijos de su exmarido Luis Vadalá mirándola de reojo desde el otro lado del mostrador.
Menos de un mes después del estreno, la producción acumula dos demandas judiciales que apuntan al modo en que se retrató al exmarido de Moria. Son hijos de Vadalá, los dos crecieron viendo de cerca a la vedette y hoy se sentaron del lado de los reclamantes, con dos abogados distintos y dos estrategias que, en lo esencial, terminan coincidiendo.
Ingrid abrió el juego y Ramiro sumó al director
La primera en presentarse en los tribunales fue Ingrid Vadalá, que ya tuvo su primera audiencia. Detrás de ella llegó Ramiro, su hermano, que además de demandar a Netflix, a la productora y a Moria Casán decidió ampliar el listado y meter en el expediente a Javier Van de Couter, el director de la serie. La primera audiencia de esta segunda causa quedó pautada para fines de septiembre, con lo que el calendario judicial empieza a poblarse de fechas en torno a una producción que, del lado artístico, se había pensado como un homenaje.
De qué se lo acusa, escena por escena
- Daño psicológico, daño moral y perjuicio a la imagen de Luis Vadalá, el exmarido de la vedette.
- Representación del personaje en situaciones de consumo de sustancias y de violencia, lo que habría habilitado críticas públicas sobre su figura.
- Una escena donde el personaje aparece desnudo frente a una hija menor de edad, el punto más sensible del reclamo.
- Un pedido de resarcimiento económico, cuyo monto se definirá en una audiencia posterior.
- Un reclamo de disculpas públicas, que apunta tanto a Netflix como a la propia Moria.
Lo que llama la atención es que ninguna de las dos demandas pide editar la serie ni retirar las escenas que se consideran problemáticas. El reclamo no va por la tijera, va por el bolsillo y por la palabra: plata de por medio y un pedido expreso de que se diga en público que lo que se contó dolió.
La defensa de Moria y el detalle que incomoda
Desde el lado de Moria, el abogado César Carozza salió a cuestionar los argumentos de la familia y eligió una de las objeciones para llevar el debate a un terreno más político. Le molestó especialmente que se planteara como agraviante una escena en la que el personaje es presentado con un origen humilde y un trabajo como mecánico. "¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?", preguntó en el cruce público sobre la causa, defendiendo lo que la serie cuenta más que la forma en que lo cuenta.
Hay un dato que ayuda a leer todo esto con algo de contexto y que yo, como espectadora curiosa de la vida de los demás, no puedo dejar de mencionar: en 2007, el propio Luis Vadalá pasó por Gran Hermano Famosos y, con cámaras activas las veinticuatro horas, relat él mismo en primera persona varios de los episodios que hoy la producción lleva a la pantalla. Es decir, parte de lo que la serie cuenta ya había sido contado por él, delante de todo el país, hace casi veinte años.
Y hay otro detalle que no es menor: la producción ni siquiera usa el apellido Vadalá. Al personaje se lo llama siempre por el nombre de pila, lo que vuelve todavía más extraño el enojo de la familia, si uno se pone del lado del espectador, o mucho más sólido el reclamo, si uno se pone del lado de los hijos, que conocen perfectamente de quién se está hablando.
“Cuando una vida pública se cuenta en primera persona durante meses y después se vuelve a contar en ficción, la pregunta deja de ser qué se puede decir y pasa a ser quién tiene la última palabra.”Silvia Ferraro
Como recomendación, les digo lo que siempre les digo cuando una historia se cruza con un juicio: miren la serie, lean la demanda, miren las viejas cámaras de Gran Hermano Famosos de 2007, y después saquen sus propias conclusiones. Porque este expediente recién empieza y todavía falta mucho papel para firmar.
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