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Pardo, el pueblo de menos de 200 habitantes donde nacieron páginas clave de la literatura argentina

A 200 kilómetros de Buenos Aires y sobre la Ruta Nacional 3, el paraje rural del partido de Las Flores cumple 150 años de la llegada del primer tren, con un pasado ligado a Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo y un presente que apuesta al turismo de campo.

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Emanuel CastilloEducación y universidad · · 3 min de lectura
Pardo, el pueblo de menos de 200 habitantes donde nacieron páginas clave de la literatura argentina

Con menos de 200 habitantes, calles de tierra bautizadas con nombres de árboles y una estación de ferrocarril que vio pasar el primer tren el 18 de septiembre de 1876, Pardo, en el partido de Las Flores, cumple 150 años. El aniversario se celebra el fin de semana del 19 y 20 de septiembre con desfile gaucho, baile popular y almuerzo criollo, en un pueblo que se anima a mostrarse como destino de turismo rural a 200 kilómetros de Buenos Aires.

La historia del lugar se escribe desde 1835, cuando Juan Bautista Bioy, inmigrante francés, compró un campo a Lino Pardo y fundó la estancia Rincón Viejo. Junto al camino que con el tiempo sería la Ruta 3 levantó también una pulpería. Décadas después, su nieto Adolfo Bioy Casares empezó a pasar los veranos allí junto a su esposa, Silvina Ocampo, y recibía las visitas de Jorge Luis Borges y de Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur.

¿Qué obras nacieron en Pardo?

En esos veraneos tomaron forma colaboraciones literarias que dejaron huella en las letras argentinas. Adolfo Bioy Casares comenzó a escribir en Rincón Viejo La invención de Morel, publicada en 1940. Borges menciona la estancia en su cuento El Sur. Silvina Ocampo, que hasta entonces se dedicaba principalmente a la pintura, empezó a escribir en Pardo, y ese ambiente rural aparece en Viaje olvidado (1937) y Autobiografía de Irene (1948). Borges y Bioy firmaron juntos, bajo los seudónimos H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch, una obra de literatura fantástica y policial que marcó a varias generaciones de lectores.

Ese pasado se conserva en el Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares, instalado en el viejo edificio de la estación que sobrevivió al cierre del servicio ferroviario. Entre fotografías, libros, documentos y objetos se reconstruye la vida del escritor y la historia rural del lugar, y se guardan los registros del casamiento de Bioy y Silvina Ocampo, celebrado en Las Flores en enero de 1940.

¿Qué se puede hacer hoy en el pueblo?

  • Recorrer las pocas cuadras de calles tranquilas y visitar la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, construida en 1892 y vinculada a la familia Bioy.
  • Pasar por la escuela que lleva el nombre del abuelo del escritor y por el Club Unión Deportiva, dos puntos clásicos del trazado original.
  • Visitar el Museo Biblioteca Adolfo Bioy Casares, instalado en la antigua estación del ferrocarril.
  • Almorzar o cenar en La Vieja Estación, bar-pulpería montado en el predio de una vieja estación de servicio, con comidas de olla en invierno, parrilla en verano y opciones vegetarianas. Abre fines de semana y feriados.
  • Alojarse en alguna de las cuatro cabañas del complejo o acampar en el sector con parador para motorhomes que incluye descarga de aguas negras y grises.
  • Salir a cabalgar con el Proyecto Yamay, que ofrece recorridas por los campos donde Bioy Casares escribía.

Por Emanuel Castillo, Educación y universidad. El pueblo tiene con qué celebrar: 150 años después de la llegada del ferrocarril, Pardo sigue siendo chico, pero ya no es anónimo. Falta, eso sí, consolidar una agenda turística que no dependa solo de los aniversarios y que permita que el turismo de campo se traduzca en trabajo todo el año para los vecinos de un pueblo que, como sus calles de tierra, se ofrece tal cual es.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad

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