Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Oeste

Ecos del Oeste

Pergolini reescribió la escenografía de su programa con vinilos, impresoras 3D y una declaración de amor a la música en físico

El conductor de No preguntes por Rusia sorprendió a su columnista con una estructura modular para exhibir discos en el fondo del estudio. La curaduría alterna nombres locales y extranjeros, y las tapas irán rotando emisión tras emisión.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Pergolini reescribió la escenografía de su programa con vinilos, impresoras 3D y una declaración de amor a la música en físico

Hay una frase que Spinetta supo repetir en distintas entrevistas y que vuelve a aparecer cada vez que alguien decide darle un lugar central a un disco en una pared: la música no se escucha, se vive. Y algo de eso parece haber querido recuperar Mario Pergolini al montar, con sus propias manos, una pequeña gruta de vinilos en el fondo de No preguntes por Rusia, el ciclo que conduce desde el inicio de la temporada 2026 y que se emite desde un estudio subterráneo al que él mismo suele referirse como un sótano prestado.

La movida, que fue advertida en vivo por su columnista Nico Etevenaux mientras señalaba una figura de un Stormtrooper de Star Wars que convive con el resto de la ambientación, consiste en una estructura pensada para exhibir tapas de discos que, según contó el propio Pergolini, fue armada con piezas fabricadas en una impresora 3D. Esa decisión tecnológica, que a primera vista puede parecer menor, es la que vuelve a la propuesta verdaderamente interesante: no se trata de una estantería comprada en un negocio, sino de un dispositivo a medida, modular, que permite reemplazar los vinilos expuestos sin desarmar el conjunto.

Una selección que cruza generaciones y fronteras

En la emisión que motivó la sorpresa, Pergolini fue pasando por las distintas filas e identificando algunos de los títulos en voz alta, casi como si se tratara de una recorrida guiada por su propio archivo personal. En las posiciones más altas se lucieron Peluson of milk, de Luis Alberto Spinetta, y Fore!, de Huey Lewis & The News, dos discos que en las antípodas geográficas del rock sirven para demostrar que la selección no responde a una lógica de género sino a un mapa de afinidades. El propio conductor fue sumando otros nombres a medida que la cámara se acercaba: Pink Floyd, Manu Chao y Babasónicos, un trío que va del rock progresivo a la chanson de banlieue y al sonido electrónico más bailable del rock argentino.

“Los vamos a ir cambiando.”Mario Pergolini

Entre las piezas más llamativas, Pergolini destacó un laserdisc de Prince, ese formato que alguna vez pareció el futuro del hogar y que hoy sobrevive como objeto de culto, y una edición japonesa de Nirvana, dos adquisiciones que sirven para entender que detrás de la puesta en escena hay un coleccionista con memoria larga y ojo fino para las rarezas. Más abajo, la grilla se completa con Catupecu Machu, The Velvet Underground, The Rolling Stones, Los Tipitos y un Barry Manilow que rompe cualquier pretensión de solemnidad rocker, una elección que, sinceramente, me hace querer todavía más a esta pared.

El sótano, los discos compactos y la decisión de quedarse

El resto de la ambientación se mantiene tal como Pergolini la había presentado cuando estrenó el espacio: paredes oscuras, luces azuladas que se reflejan en los lomos, una guitarra colgada, un sillón que invita a quedarse un rato largo, una mesa auxiliar, una lámpara de pie y un mueble con equipos y objetos de colección que funciona como una pequeña juguetería para adultos. En otra pared sobrevive, además, una estantería con discos compactos, ese formato que en los últimos años se ha convertido también en un objeto de diseño y que muchos lectores de entre cuarenta y sesenta años todavía asocian con la música que escucharon en su primera juventud.

Lo que me resulta más conmovedor de esta historia, y se los digo como alguien que todavía guarda los compactos en el living, es que Pergolini decidió quedarse en el mismo estudio donde arrancó la temporada, con todas las limitaciones que él mismo había reconocido cuando lo presentó, y en lugar de quejarse o pedir un set más grande optó por transformar lo que tenía a mano en una declaración de principios. La gruta de vinilos no es un decorado: es una manera de decir que en un mundo que escucha todo en una pantalla todavía hay quien necesita ver la tapa, leer los créditos y pasar el dedo por el surco.

  • Spinetta y Huey Lewis & The News encabezan la selección visible.
  • Hay piezas de Prince en laserdisc y una edición japonesa de Nirvana.
  • La estructura fue armada con soportes impresos en 3D.
  • Pergolini adelantó que las tapas irán rotando entre emisiones.

Si me permiten la recomendación de siempre, les digo que esta semana, en lugar de mirar una pantalla más, se sienten un rato con un disco en la mano, lean la contratapa y recuerden que la música también se toca. Y si tienen la posibilidad, peguen una vuelta por el archivo en video de No preguntes por Rusia: la recorrida por la nueva pared de vinilos bien vale unos minutos y, de paso, se sacan una sonrisa con la mezcla de nombres que Pergolini eligió para sentirse acompañado en el sótano.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo