Raimondo, el italiano que le sacó el número uno a Lautaro y se puso la corona de rey del gol en Italia
El delantero de Frosinone convirtió tres goles contra Sassuolo, llegó a ocho en la temporada y se sentó solo en lo más alto de la tabla de goleadores de la Serie A, tres por encima del Toro.

Paremos la pelota un segundo porque lo de Raimondo no es cualquier cosa. Un pibe de veintidós años, nacido en Rávena, marcando tres goles en una noche fría de Serie A y dejando al arbitro y a la tribuna con la boca abierta. Mientras en Buenos Aires seguimos discutiendo si Lautaro levanta o no levanta, el fútbol italiano nos presenta un nuevo rey del gol, y no es argentino.
El partido, en cinco minutos de locura
El primer tiempo en el estadio Benito Stirpe fue una montaña rusa. A los nueve, Calò robó en la salida y puso el 1-0 para Frosinone. Seis minutos después, Berardi se calzó la camioneta por derecha y firmó el empate parcial de Sassuolo. Iban quince minutos y ya había dos goles, todo el escenario servido para el show que se venía.
A los 26, centro desde la derecha y Raimondo la empujó al segundo palo para volver a poner arriba al local. Pero el gol de la noche, el que se va a ver diez veces en cualquier resumen, llegó cuatro minutos más tarde: Caleta-Car peinó hacia atrás, el arquero Muric salió desesperado, calculó mal, no llegó a tocar la pelota, se alejó del área sin poder usar las manos, y el italiano de Rávena, que nunca dejó de correr, controló con el pecho en el área chica y la mandó a guardar con el arco a su merced. Tres a uno y Stirpe explotando.
Thorstvedt descontó para Sassuolo antes del descanso con un remate cruzado, y al vestuario se fueron con un 3-2 que ya era cinco goles en apenas treinta y seis minutos de fútbol puro.
El triplete y el número mágico
La segunda parte se tranquiló, como suele pasar cuando el hambre ya quedó saciado. Pero a los 57 cayó lo que esta nota vino a contar: centro desde la izquierda, cabezazo de Ghedjemis, Muric dio rebote y Raimondo, siempre Raimondo, llegó antes que todos y la empujó para sellar su hat-trick personal y el 4-2 definitivo.
Seamos sinceros: ese gol lo dice todo sobre el momento del pibe. No es solo que convierte, es que está donde hay que estar en el momento exacto. Ocho tantos en la temporada, uno más que Malen y tres por encima de Lautaro Martínez, que lleva cinco. Alvini lo sacó a los 90 y el estadio lo despidió de pie, algo que en Italia se gana con goles y con actitud, no con palmaditas en la espalda.
La pregunta queda flotando en el aire, grande como el Stirpe: puede Raimondo sostener este ritmo durante todo el campeonato. Veremos. Lo que por ahora nadie puede discutirle es que esta noche, en su provincia futbolera, este italiano de Rávena se sentó en la mesa que Lautaro y muchos otros pelean por ocupar. Y se sentó con trois golazos bajo el brazo.
El próximo rival de Frosinone será Atalanta, en el Gewiss Stadium de Bérgamo. Estadio caliente, rivales de peso, la prueba de fuego para ver si este arranque es casualidad o el principio de algo serio.
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