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Sábado, 17 de octubre de 2026
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River se sacude las dudas con una goleada que llegó con susto y una derecha que no perdona

Galván apareció dos veces, Montiel facturó desde los doce pasos y el Más Monumental respiró otra vez: el Millonario encadena cuatro fechas sin perder y se mete de lleno en la pelea de la Zona B del Clausura 2026.

CD
Cristian D'AmicoDeportes · · 3 min de lectura
River se sacude las dudas con una goleada que llegó con susto y una derecha que no perdona

Seamos sinceros: cuando el Monumental se enciende así, de golpe, parece que la tribuna respira mejor y la pelota empieza a rodar sola. River le ganó 3-1 a Independiente Rivadavia por la fecha 8 de la Zona B del Clausura 2026, llegó a los 10 puntos y extendió a cuatro su racha sin derrotas. Una victoria con gol, con carácter y, sobre todo, con un apellido que ya se empieza a anotar con marcador propio: Tomás Galván, el pibe que se cargó el equipo al hombro en el segundo tiempo.

Un primer tiempo con más empuje que fútbol

La noche arrancó con la sensación conocida de los últimos partidos: River iba, iba y se chocaba contra un muro mendocino bien plantado. La visita no regalaba espacios y, mientras tanto, Álex Arce avisaba dos veces con cabezazos que hicieron levantar a más de uno en las plateas. Hasta que a los 29 minutos llegó la jugada clave, a la que en la tribuna ya le pondríamos un apodo: 'la infracción del Principito'. Leonard Costa le cometió falta a Ángel Correa dentro del área y Gonzalo Montiel, con esa derecha que no perdona, cambió el penal por el 1-0 para desatar el primer alivio.

El Millonario quiso estirar la ventaja antes del descanso y casi lo logra con la aparición de Thiago Almada, que se metió hasta el área chica y sacó un remate que ya se cantaba como gol. Pero ahí apareció la sombra de la noche para River: Alejo Osella la sacó sobre la línea cuando la pelota parecía besar la red. Un aviso de lo que venía.

La ráfaga del complemento y el cabezazo que enmudeció al Monumental

El segundo tiempo arrancó como una declaración de intenciones. A los 3 minutos, Ángel Correa sacó un zurdazo que Nicolás Bolcato mandó al córner. Cinco minutos después llegó lo que todos esperaban: Almada entró al área, remató, el arquero dio rebote y Tomás Galván, con el arco a su merced, la puso contra el palo para el 2-0. Parecía partido liquidado. Pero el fútbol, ya se sabe, no entiende de liquidaciones.

A los 22 minutos, Independiente Rivadavia se acordó de que el juego aéreo existe y Álex Arce se elevó en el área para conectar un cabezazo que descontó y enmudeció al Monumental. El estadio se quedó con la garganta abierta, más cuando un minuto después un remate de Sequeira se estrelló contra el travesaño. Ahí entendimos lo que significa 'sostener un resultado' en primera persona: el arco se estira, los hinchas se callan y al arquero local le tocaba responder, como cuando tapó el tiro libre de Matías Fernández que pedía ángulo.

El cierre de Galván y la tranquilidad que el equipo necesitaba

Cuando el empate asomaba con pinta de gol, apareció la otra Galván de la noche. A los 35 minutos, Tomás tomó la pelota en la puerta del área y la puso con clase junto al palo: 3-1, final y respiro. Ese remate, al que ya le pondremos apodo en la tribuna, fue el certificado de que River puede aguantar partidos bravos sin caerse.

  • River quedó noveno en la Zona B con 10 puntos y encadena cuatro fechas sin caer.
  • Independiente Rivadavia marcha séptimo con 11 unidades y dejó una imagen digna de visitante.
  • Tomás Galván se llevó los reflectores con un doblete clave para la victoria.
  • Próximo rival del Millonario: Atlético Tucumán, el sábado 12 de septiembre a las 17:30, en el Estadio Monumental José Fierro.
  • Independiente Rivadavia, por su parte, recibe a Aldosivi el mismo sábado desde las 14:45 en el Bautista Gargantini.
CD
Cristian D'AmicoDeportes

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