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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Rosario Central, con la ley del penal y del VAR, levantó la Supercopa Internacional en Santiago del Estero

El Canalla venció 3-1 a Estudiantes en una final caliente del Madre de Ciudades, con un penal convertido por Di María tras la intervención del VAR. Herrera quedó en el centro de la escena y la Brujita Verón se hartó: hubo insultos, aplausos irónicos y un final a las piñas.

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Cristian D'AmicoDeportes · · 2 min de lectura
Rosario Central, con la ley del penal y del VAR, levantó la Supercopa Internacional en Santiago del Estero

Seamos sinceros, esto fue una final con más ruido que fútbol. Rosario Central se subió al avión de regreso a Rosario con la Supercopa Internacional bajo el brazo después de ganarle 3-1 a Estudiantes en el estadio Madre de Ciudades, pero el partido se jugó mucho más en los escritorios del VAR que en la cancha. El penal del Kichi a Di María, el VAR como convidado de piedra y un arbitraje de Darío Herrera que calentó a todo el Pincha hasta convertir el estadio en un ring.

El gol del campeón lleva la firma de Ángel Di María, el hombre que volvió para estas cosas. La jugada nació de un contacto entre González Pirez y Copetti en la entrada del área. Herrera, lejos de cobrarla de entrada, se fue a mirar el monitor y volvió con el dedo al penal. El grito del pueblo canalla retumbó en Santiago del Estero y la gente de Estudiantes entendió que la noche se le venía torcida.

Los tres reclamos del Pincha que no quedaron en la nada

  • El penal sancionado a instancias del VAR por la falta de González Pirez sobre Copetti, que terminó en gol de Di María.
  • Una infracción de Elías Verón sobre Adolfo Gaich que Estudiantes pidió como segunda amarilla y quedó en advertencia; poco después Almirón lo reemplazó para no quemarlo.
  • Una mano de Ignacio Ovando dentro del área que el árbitro dejó pasar y que en Avellaneda ya están archivando para el manual del reclamo.

La bronca no se quedó solo en la cancha. La Brujita Verón, desde la platea, celebró el penal con una sonrisa y unos aplausos tan irónicos que dolían. Después del partido volvió a la carga contra Herrera y tuvo que ser separado por la gente de seguridad antes de llegar al vestuario. El punto de ebullición fue tal que los jugadores de Estudiantes se trenzaron con los de Central en el campo y la cosa siguió en el túnel, con empujones, insultos y algún que otro proyectil volando por el aire. Pocas veces se vio una final así de caliente.

La premiación fue casi un show aparte. Estudiantes dudó hasta último momento si subir o no a buscar las medalitas, y finalmente Verón les dio la orden de ir. Cuando Claudio Tapia, el Chiqui, le entregó las distinciones a Herrera y a sus asistentes, los jugadores del Pincha rompieron en un aplauso lento, de esos que pesan más que un insulto. El mensaje fue clarísimo: esto no se olvida acá.

Lo deportivo, lo que se juega con la pelota, lo gana Central. Lo demás lo gana el tiempo y el próximo escritorio. Central ya piensa en su rival por el torneo local, mientras Estudiantes masticará bronca hasta el cruce siguiente. Lo que viene ahora es el campeonato, y el próximo rival espera en el Gigante de Arroyito, con la gente del Canalla todavía festejando.

CD
Cristian D'AmicoDeportes

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