Saltar al contenido
Lunes, 19 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Oeste

Ecos del Oeste

Portada — Vida —

Suelos saturados y tormentas exprés: la cuenta regresiva que preocupa a Neuquén

La provincia publicó recomendaciones para familias que viven cerca de ríos, arroyos y cañadones. Especialistas explican por qué un día tranquilo puede terminar en una emergencia en minutos y qué hacer antes de que ocurra.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad · · 3 min de lectura
Suelos saturados y tormentas exprés: la cuenta regresiva que preocupa a Neuquén

Neuquén atraviesa una paradoja climática que obliga a sus habitantes a cambiar la mirada sobre el territorio. Después de años de sequía que dejaron secos arroyos y cañadones, las lluvias de las últimas semanas saturaron los suelos hasta el límite. Ya no absorben más agua: cualquier precipitación intensa escurre hacia los cauces y los desborda en cuestión de minutos. La provincia, con cerca de un millón de habitantes distribuidos en una geografía enorme y heterogénea, enfrenta una amenaza que combina dos factores que rara vez coinciden: terreno empapado y tormentas convectivas capaces de descargar caudales enormes en áreas muy chicas.

El caso de Mariano, un vecino de Plottier que tiene su casa a pocas cuadras de un arroyo que durante la seca era apenas un hilo de agua, resume el cambio de escenario. Cuenta que la última tormenta fuerte dejó el patio anegado en veinte minutos y que el agua arrastró hasta una garrafa que tenía en el fondo. Su familia nunca había recibido un alerta por crecida en los más de treinta años que vive ahí. Esta temporada, la advertencia llegó dos veces en un mes.

Por qué un día tranquilo puede terminar en una emergencia

Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo de la provincia, explicó que el riesgo se multiplica porque las tormentas convectivas se forman en pocos minutos y concentran volúmenes de agua muy grandes en superficies pequeñas. Un barrio puede pasar la mañana sin novedades y, de repente, encontrarse con calles anegadas y corrientes con fuerza suficiente para arrastrar vehículos. Además, el daño no siempre aparece donde cae la lluvia: una precipitación intensa en la cuenca alta puede transformar un arroyo aparentemente manso en una torrentera aguas abajo, lo que vuelve indispensable mirar el territorio con una lógica de cuenca y no solo de cuadra.

Qué conviene tener listo antes de que llegue la creciente

  • Conocer las vías de evacuación del barrio o la localidad, incluidas las rutas alternativas por si los accesos habituales quedan cortados.
  • Identificar con anticipación a personas del grupo familiar o del entorno que puedan necesitar asistencia para trasladarse: pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores y vecinos con dificultades de movilidad.
  • Armar un kit de emergencia con documentación personal, alimentos no perecederos, agua potable en reserva, linterna, radio a pilas y lo necesario para dejar la vivienda si las autoridades lo ordenan.
  • Reservar agua potable en cantidad suficiente, ya que las emergencias suelen afectar los sistemas de abastecimiento durante horas o incluso días.
  • Para localidades rurales o con accesos vulnerables, tener previstos puntos de encuentro familiares y los centros de evacuación definidos por cada municipio, además de un plan para posibles aislamientos prolongados.
“El agua no siempre cae donde genera el daño: una precipitación intensa en una cuenca alejada puede convertir un arroyo aparentemente tranquilo en una corriente de gran fuerza.”Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo de Neuquén

Más allá de las recomendaciones para familias, la Secretaría provincial trabaja en identificar los antiguos cauces fluviales que estuvieron inactivos durante la sequía y que hoy pueden volver a recibir caudales importantes. La intención es mapearlos y alertar a los vecinos que, sin saberlo, construyeron sus viviendas en zonas que el agua recuperó. Esa tarea de actualización cartográfica, reconocen en el área, todavía está incompleta y avanza al ritmo que permite la emergencia, no el de un catastro en condiciones normales.

Lo que todavía falta

Ortiz Luna admite que la provincia corre detrás del fenómeno. Por un lado, urge terminar el relevamiento de cauces secos reactivados para actualizar los mapas de riesgo y, en paralelo, definir con cada municipio protocolos claros de aviso que no dependan de la presencia física de un patrullero. Por el otro, queda pendiente una campaña de comunicación puerta a puerta para que las familias que viven en zonas bajas incorporen las medidas de prevención a la vida cotidiana y no las recuerden recién cuando el agua ya entró a la casa. Para los vecinos como Mariano, la mejor noticia sería que esa campaña llegue antes de la próxima tormenta y no después.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo