Tomás Holder mostró las dos caras de su cuerpo y dejó un mensaje que duele: ninguna de las dos era salud
El exparticipante de Gran Hermano compartió una foto de cuando pesaba 125 kilos en mayo de 2025 y otra de su paso por Ibiza en julio, y aclaró que la definición extrema tampoco era un ejemplo a seguir. Habló de culpa al comer, de sostén químico y pidió cuidar la salud mental por encima de cualquier imagen en redes.

Cuando uno repasa la última década del pop argentino, hay una frase que vuelve una y otra vez en las canciones que hablan del cuerpo y la autoexigencia, esa que dice que cuidar la apariencia a veces se vuelve una trampa de la que cuesta salir. Algo de eso parece haber entendido Tomás Holder cuando decidió abrir su celular y mostrar dos fotos que había guardado durante meses por vergüenza: una en la que pesaba 125 kilos, en mayo de 2025, y otra en la que se lo ve con una marcada definición muscular en una playa de Ibiza, en julio de este año. Lejos de celebrar la segunda imagen como un triunfo personal, el joven eligió contar que tampoco esa era una referencia de salud, y que detrás de esa transformación hubo cinco meses de controles estrictos, culpa a la hora de sentarse a comer y un soporte químico que, según sus propias palabras, no es sostenible en el tiempo.
Los meses en los que el cuerpo dejó de ser un tema
En diálogo con distintos medios, Holder reconstruyó la etapa que va de finales de 2024 hasta mayo de 2025 como una de las más difíciles de su vida. Había dejado el gimnasio unos siete meses antes, se recluía en su casa y pasaba hasta doce horas por día frente a la consola jugando a la PlayStation. La alimentación, admitió, se apoyaba casi por completo en comida chatarra y ultraprocesados. “No encontraba rumbo, no encontraba soluciones”, resumió al recordar cómo se sentía en ese entonces, y asoció directamente ese estado corporal con un momento emocional que lo desbordaba. Los 125 kilos que marcó la balanza en mayo no fueron, en su relato, un simple descuido estético: fueron la consecuencia visible de un malestar más profundo.
“Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico.”Tomás Holder
Esa frase, que el propio Holder repitió en más de una entrevista, apunta a desarmar la lógica celebratoria que muchas veces rodea a las fotos de verano en la playa. La imagen de Ibiza, con el abdomen marcado y los comentarios elogiosos en boliches y playas, podría haber funcionado como un cierre feliz de la historia: de los ultraprocesados a la disciplina, del encierro al reconocimiento. Sin embargo, el exparticipante de Gran Hermano eligió contar la otra mitad: que durante cinco meses vivió pendiente de la balanza, que comer una hamburguesa dejó de ser un placer y se transformó en un conflicto interno, y que la definición extrema que mostró en Europa fue posible solo con un acompañamiento químico que no se puede sostener en el tiempo. Es decir, ni los 125 kilos de mayo ni el físico de julio representaban, para él, un estado genuino de salud.
Una decisión estética más, en el medio de la tormenta
En medio de ese repaso sobre su cuerpo, Holder confirmó también que a comienzos de marzo se realizó un implante capilar para corregir las entradas que durante años había disimulado con el corte de pelo. Negó haberse hecho retoques en el rostro y atribuyó los cambios en sus facciones a la pérdida de peso y al uso de barba. Para él, el procedimiento fue una manera de recuperar algo que sentía perdido, en un contexto en el que la imagen pública, sobre todo para alguien que dio sus primeros pasos en un reality de exposición masiva, nunca es un tema menor.
- En mayo de 2025 llegó a pesar 125 kilos, tras siete meses sin entrenar y con una alimentación basada en ultraprocesados y comida chatarra.
- En julio de este año viajó a Ibiza y mostró una marcada definición corporal que generó elogios en playas y boliches.
- Aseguró que ese físico no es real ni sano y que fue posible con un soporte químico que no se puede sostener en el tiempo.
- Contó que durante cinco meses desarrolló culpa al comer y quedó condicionado por la balanza.
- Confirmó un implante capilar a comienzos de marzo y negó retoques faciales: los cambios en sus facciones los atribuyó a la dieta y a la barba.
- Cerró con un pedido directo: cuidar la salud y, sobre todo, la salud mental.
Si algo quedó flotando en el aire después de sus declaraciones es la pregunta sobre qué consideramos, como sociedad, un cuerpo sano y un cuerpo exitoso. Holder, que entró muy joven a la fama de la mano de Gran Hermano y conoce de primera mano la lógica de las redes, decidió esta vez correrse del lugar del ejemplo motivacional. En su lugar, ofreció algo más raro en el ecosistema de las plataformas: una advertencia desde las dos puntas. Yo, que sigo estos temas desde hace años y vi de cerca a muchos jóvenes poner su cuerpo en el centro de la conversación pública, celebro que haya elegido contar lo que casi nunca se cuenta: que detrás de una foto de verano puede haber tanto sacrificio como sostén químico, y que ninguna de las dos postales reemplaza al estado real de una persona. Si esta historia te encontró de algún lado, mi recomendación es leerla con tiempo, mirar las dos fotos que él mostró y quedarse con el mensaje final, que es el que más cuesta poner en práctica: cuidar la salud y, sobre todo, la salud mental, antes que cualquier imagen.
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