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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Un mecánico neuquino de 39 años vende su taller y parte en noviembre a Alaska sobre una moto de 110 cilindradas

Nicolás Poblet líquida su taller, deja el dinero para su hijo de 17 años y se lanza a recorrer América de punta a punta con una Honda Navi, una carpa y un dispositivo satelital. Calcula que el viaje le demandará entre año y medio y dos años.

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Emanuel CastilloEducación y universidad · · 3 min de lectura
Un mecánico neuquino de 39 años vende su taller y parte en noviembre a Alaska sobre una moto de 110 cilindradas

A los 39 años, Nicolás Poblet está cerrando el negocio que lo sostuvo durante la última década: un taller mecánico en la ciudad de Neuquén. Con lo que obtenga de esa venta, proyecta dejarle a su hijo Benjamín, de 17 años, un respaldo económico. Y con lo poco que le quede encima, una Honda Navi, una carpa, herramientas y un bidón extra de combustible, se prepara para arrancar en noviembre un viaje en moto que lo llevará desde la Patagonia hasta Alaska, sin fecha de regreso definida.

¿Por qué una moto tan chica para un viaje tan largo?

La Honda Navi no es una moto de turismo ni una trail preparada para atravesar un continente. Es una moto urbana, liviana, de 110 cilindradas, pensada para desplazamientos cortos en ciudad. Poblet la eligió igual. Su idea no es correr: planea moverse a unos 60 kilómetros por hora y detenerse cada vez que el camino le ofrezca algo que valga la pausa. Esa moto, dice, lo obliga a reducir el ritmo, a prestar atención al paisaje y a depender de su oficio de mecánico cuando algo se rompa, algo que, en una moto como esta, según admite él mismo, va a pasar.

¿Cuál es la ruta que tiene en mente?

El recorrido que imagina arranca en Neuquén, cruza a Chile y baja por la Carretera Austral hasta Ushuaia, en el extremo sur del continente. Desde ahí sube por Argentina siguiendo la Ruta 40, continúa por Bolivia, atraviesa Centroamérica y avanza por Norteamérica hasta Alaska. La estimación es de entre año y medio y dos años, aunque Poblet asume que el plazo puede estirarse o acortarse según lo que aparezca en el camino. No hay itinerario cerrado ni reservas hechas: la regla es improvisar.

¿Cómo se sostiene un viaje de esa magnitud?

La venta del taller financia lo que más le importa: el futuro de su hijo. El viaje en sí lo solventa con algunos ahorros y con ingresos que piensa generar durante la marcha, tal vez trabajos de mecánica, colaboraciones o contenidos en redes. El equipamiento, deliberadamente austero, apunta en la misma dirección. Calcula que alrededor del 90 por ciento de las noches las pasará acampando, al costado de la ruta o donde encuentre un lugar seguro para plantar la carpa. Para no perder contacto con Benjamín, lleva un dispositivo Starlink, la única tranquilidad que se permite.

La decisión de partir la viene madurando desde hace años. Lo que más lo frenaba era la edad de su hijo. Ahora que Benjamín tiene 17 y mayor autonomía, padre e hijo conversaron y acordaron que este era el momento. Incluso existe la posibilidad de que el chico tome un avión hasta algún punto del recorrido para compartir una etapa juntos.

¿Qué lo espera del otro lado de la ruta?

Poblet acaba de abrir un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el nombre Astronavi, donde piensa documentar el viaje: los paisajes, los encuentros, los pueblos, los talleres donde lo ayuden y, también, los días en que nada salga como estaba previsto. El 11 de octubre cumple 40 años. Pocas semanas después se sube a la moto. Lo que falta, más allá de la aventura personal, es saber si un proyecto así, sin sponsoreos visibles, sin sponsor grande y con una moto que no fue pensada para esto, se sostiene hasta el último tramo. Eso lo contará el camino.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad

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