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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Una resina que se despega: el hallazgo suizo que podría sacar del basurero a los paneles de aviones y trenes

Investigadores del laboratorio federal Empa desarrollaron un adhesivo epoxi ignífugo y reciclable que permite separar las capas de los compuestos aeronáuticos y ferroviarios sin destruirlos. El cambio de paradigma todavía tiene un capítulo pendiente: recuperar la propia resina.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad · · 3 min de lectura
Una resina que se despega: el hallazgo suizo que podría sacar del basurero a los paneles de aviones y trenes

Los pisos y los revestimientos internos de aviones y trenes son, en su enorme mayoría, estructuras sándwich: un núcleo de panal de aramida envuelto por capas de fibra de vidrio o de carbono, todo pegado con resina epoxi. Esa combinación es liviana y resistente, dos propiedades que el transporte moderno paga con gusto. El problema aparece cuando el componente cumple su vida útil: el epoxi curado no se funde ni se remodela como un termoplástico, así que el conjunto termina incinerado o enterrado en un vertedero sin que se recupere ni un gramo de material.

En el laboratorio federal suizo Empa, un equipo interdisciplinario decidió romper con esa lógica descartable. El punto de partida fue una cifra que la industria conoce bien pero no repite en voz alta: la práctica totalidad de los paneles sándwich retirados de aeronaves y formaciones ferroviarias termina en residuos, según describieron los propios investigadores al presentar el trabajo. A esa realidad se le opuso ahora una resina epoxi modificada con un aditivo fosforado que, según los resultados publicados, mantiene las propiedades mecánicas del material original y, al mismo tiempo, cumple con los estándares de resistencia al fuego que exigen los organismos de certificación aeronáutica y ferroviaria.

¿Qué tiene de distinto esta resina?

La clave está en un aditivo incorporado durante la síntesis del adhesivo. Cumple una doble tarea que la química suele considerar incompatible: por un lado, le confiere comportamiento ignífugo al compuesto; por el otro, introduce en la red epoxi enlaces que responden de manera reversible al calor. El investigador Sabyasachi Gaan, del equipo de Empa, describió la tensión central del proyecto en términos muy concretos.

“Cuando se hace que un material sea ignífugo, siempre se terminan alterando también sus otras propiedades.”Sabyasachi Gaan, investigador de Empa

El desarrollo se hizo en conjunto con la empresa especializada Elantas, con financiamiento de la agencia suiza de innovación Innosuisse. El resultado fue una resina que, sometida a condiciones controladas de temperatura, se ablanda lo suficiente como para liberar las fibras que mantiene unidas, algo imposible con los adhesivos epoxi convencionales.

¿Qué se puede recuperar y qué todavía no?

  • El panal de aramida del núcleo, un material de costo elevado en el mercado de composites.
  • Las capas de fibra de vidrio o de carbono que recubren el sándwich, también de alto valor.
  • El solvente que arrastra la resina durante el proceso, que puede reutilizarse en ciclos sucesivos.
  • La propia resina epoxi, cuya recuperación a partir de la solución de proceso es todavía una línea de investigación abierta en Empa.

La diferencia entre descartar un panel entero y poder separar sus capas no es menor. Tanto el panal de aramida como la fibra de carbono cotizan a precios significativamente altos en el mercado de insumos para la industria aeroespacial y ferroviaria, de modo que la posibilidad de reincorporarlos a nuevos ciclos productivos cambia la ecuación económica del descarte. A eso se suma que, al evitar la incineración, el procedimiento reduce la huella ambiental asociada al fin de vida de los componentes.

¿Qué falta para que el hallazgo llegue a la industria?

El proyecto demostró la viabilidad técnica de la resina y del proceso de separación, pero todavía quedan al menos dos frentes abiertos. El primero es la recuperación de la propia resina epoxi desde el solvente que la disuelve: si esa etapa se concreta, el círculo se cerraría y prácticamente la totalidad del compuesto podría volver a entrar en producción. El segundo es la escala: los resultados se obtuvieron en el laboratorio de Empa y en colaboración con un socio industrial, y ahora la discusión se traslada a los estándares de certificación, los costos de implementación y la decisión de las terminales aeronáuticas y ferroviarias de adaptar sus líneas de reciclado a una nueva familia de adhesivos. Mientras esa transición no se concrete, los paneles seguirán viajando en su mayoría desde el hangar hacia el incinerador.

EC
Emanuel CastilloEducación y universidad

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