«Zyzzyx Road»: el thriller que convirtió seis espectadores en la publicidad más improbable de Hollywood
La película de John Penney, rodada en el desierto de Mojave con un presupuesto de 1,2 millones de dólares, recaudó apenas 30 dólares en su estreno en una sala de Dallas, pero terminó vendiéndose en 23 países. La historia detrás de una estrategia comercial que suena a disparate y terminó funcionando.

Dicen que en Hollywood cualquier publicity is good publicity, y «Zyzzyx Road» parece haber tomado esa máxima al pie de la letra. Protagonizada por Leo Grillo, Katherine Heigl y Tom Sizemore, esta película escrita, producida y dirigida por John Penney reúne, en apenas una hora y media, todos los ingredientes de un policial clásico: una pareja, un crimen pasional y un cadáver que desaparece. Lo que la vuelve una rareza dentro de la historia del cine no es su trama, ambientada en el costado más polvoriento de Las Vegas, sino la manera en que llegó al público: durante una semana entera, en una única sala de Estados Unidos, la vieron seis personas.
Una estrategia que arrancó en el desierto
Para entender esta historia hay que remontarse al verano de 2005, cuando la producción se instaló durante veinte días en el desierto de Mojave con un presupuesto de 1,2 millones de dólares. Penney, que venía de años de trabajo como guionista junto a Brian Yuzna y Joey Travolta, decidió dar el salto y ponerse por primera vez detrás de la cámara con un guion propio. El plan, según explicó Grillo en distintas entrevistas posteriores, no era conquistar la taquilla estadounidense: la idea era generar ingresos en el mercado internacional para financiar futuros proyectos cinematográficos vinculados con animales, la otra pasión del actor y productor. El estreno en suelo norteamericano era, entonces, apenas una pieza dentro de un rompecabezas comercial más amplio.
- El Highland Park Village Theater de Dallas fue la única sala donde se exhibió la película en Estados Unidos.
- La sala fue alquilada por 1.000 dólares para ofrecer una función diaria al mediodía durante una semana, con entradas a cinco dólares.
- Las proyecciones se extendieron del 25 de febrero al 2 de marzo de 2006.
- En ese período asistieron seis espectadores, lo que dejó una recaudación total de 30 dólares.
- Entre los asistentes estaban la maquilladora Sheila Moore y una amiga, a quienes Grillo les devolvió el dinero de las dos entradas, por lo que la recaudación neta quedó en 20 dólares.
Elenco con destino de estrella, con oficio
Si uno mira el reparto con los ojos de hoy, el dato más llamativo es el nombre de Katherine Heigl, que por entonces acababa de rodar el piloto de «Anatomía de Grey» y todavía no era la dra. Izzie Stevens que la haría famosa en todo el mundo. Heigl aceptó el papel después de que Thora Birch lo rechazara, en una de esas decisiones de casting que, con el tiempo, se vuelven anécdotas jugosas. Tom Sizemore, por su parte, llegaba con credenciales de peso: había formado parte de «Rescatando al soldado Ryan» y de «Heat», dos películas que lo habían consolidado como un actor sólido del Hollywood de los años noventa. Leo Grillo, conocido además por su activismo en favor de los animales a través de la organización Actors and Others for Animals, completaba el triángulo protagónico.
El guion de la ruta
La historia que cuenta «Zyzzyx Road» es tan simple como efectiva. Una pareja joven llega a Las Vegas con un problema muy concreto: el ex de ella apareció sin ser invitado y la situación se desmadró. Después de matarlo, los protagonistas deciden enterrarlo en una carretera perdida del desierto que da nombre a la película. Cuando regresan a buscar el cuerpo para deshacerse de él definitivamente, ya no está. Esa Road, esa Zyzzyx Road que suena casi a trabalenguas, se convierte en el escenario central de una tensión creciente entre los personajes, que empiezan a desconfiar uno del otro mientras la Policía de Nevada, según la sinopsis, aparece cada vez más cerca.
Veinte dólares y un mercado de 23 países
Lo verdaderamente insólito es la matemática del asunto. La exhibición en Dallas recaudó, en el mejor de los casos, veinte dólares netos. Una cifra que, traducida a pesos argentinos al cambio de aquel febrero de 2006, era poco más que lo que cuesta hoy un café con medialunas en cualquier bar de Palermo. Sin embargo, el recorrido internacional de la película dibujó otra realidad bien distinta: los derechos de distribución para DVD en el extranjero sumaron aproximadamente 368.000 dólares, repartidos entre 23 países. Es decir, la película que casi nadie vio en la sala donde se estrenó terminó encontrando público en Asia, Europa y América Latina, lejos del Highland Park Village Theater y de sus butacas vacías.
A mí, que sigo el cine desde hace años, esta historia me resulta una pequeña demostración de que el negocio audiovisual no siempre se mide en números de boletería. Hay películas que nacen como vehículos internacionales y otras que, sin buscarlo, terminan convertidas en piezas de colección justamente por su rareza. Si alguna vez aparece en una plataforma de streaming o en una repesca de cineclub, «Zyzzyx Road» bien vale una tarde de sillón: no para entender el mercado del entretenimiento, sino para recordar que, a veces, los caminos más largos del cine empiezan con un estreno de seis personas y una ruta perdida en el desierto.
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