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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Calentar la comida en el microondas: por qué los toxicólogos piden pasar del plástico al vidrio o la cerámica

Especialistas de dos hospitales de Estados Unidos explican cómo el calor puede liberar partículas y aditivos del envase hacia los alimentos, y qué hacer en la cocina para reducir ese contacto. Las consecuencias todavía se investigan.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 2 min de lectura
Calentar la comida en el microondas: por qué los toxicólogos piden pasar del plástico al vidrio o la cerámica

Antes de apoyar el tupper en la puerta del microondas, vale la pena pensarlo dos veces. La escena es de cualquier cocina de oficina a las doce y media: alguien levanta la tapa del envase, lo apoya en el plato giratorio y programa un minuto y medio a potencia alta. Esa rutina, según dos toxicólogos consultados, puede sumar una dosis extra de partículas que nadie pidió en la comida.

El consejo de los especialistas

Para recalentar una comida, una de las medidas que propone el toxicólogo Wells Brambl es pasarla del envase plástico a un recipiente de vidrio o cerámica. El médico, especialista en emergencias del Centro Médico Judío de Long Island de Northwell Health, recomienda ese cambio para reducir la exposición a partículas que pueden desprenderse del plástico durante el calentamiento.

Si no hay otra opción que usar un recipiente plástico, Brambl sugiere ajustar la potencia del microondas al mínimo necesario para templar los alimentos. La recomendación apunta a disminuir la exposición al calor, que interviene en la liberación de fragmentos del material y de sustancias incorporadas durante su fabricación.

  • Pasar la comida a un recipiente de vidrio o cerámica antes de meterla al microondas.
  • Usar la potencia mínima suficiente para calentar el plato.
  • Mirar el símbolo "apto para microondas" como una referencia, no como una garantía absoluta.
  • Revisar utensilios, tapas y esponjas de plástico y reemplazarlos de a poco.
  • Preferir productos con menos envolturas plásticas cuando se pueda elegir.
“La aprobación de un material para almacenar alimentos y las preguntas todavía abiertas sobre la ingesta de esas partículas con el paso del tiempo son dos cosas distintas.”Serah Oyewole, toxicóloga médica del Houston Methodist

Oyewole explica que el aumento de temperatura hace vibrar las moléculas del plástico y puede fracturar su estructura de polímeros. Ese proceso permite que fragmentos y aditivos, entre ellos colorantes, antioxidantes y estabilizadores ultravioletas, pasen a la comida. La identificación del envase también merece atención: Brambl advierte que la leyenda "apto para microondas" no elimina la posibilidad de que se liberen microplásticos.

Qué se sabe y qué falta probar

Según Brambl, la literatura científica ya documentó la presencia de microplásticos y nanoplásticos en el organismo humano. Algunos datos muestran asociaciones con procesos inflamatorios, pero una correlación no prueba que esas partículas sean la causa. Los efectos a largo plazo continúan en estudio.

Estas decisiones tienen un alcance limitado. El propio Brambl señala que la contaminación ambiental puede poner a los alimentos en contacto con microplásticos antes de su procesamiento o envasado. Cambiar hábitos en la cocina busca reducir una parte del problema, no todo. Mientras tanto, el gesto más simple sigue siendo el mismo: bajar la tapa del tupper, servir la comida en un plato de cerámica y guardar el plástico para otro momento.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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