Después de casi treinta años sin novedades, un antiviral oral cambia la pelea contra el herpes que no cede
La FDA aprobó el pritelivir, un comprimido que ataca al virus por un mecanismo inédito y que abre una puerta concreta para pacientes inmunocomprometidos que ya no respondían a los tratamientos disponibles. En el estudio central, casi el doble de personas logró cicatrizar las lesiones frente al grupo de control.

Todavía lo escucho a Rubén, vecino de Villa del Parque, mientras me lo cruzé el jueves pasado en la puerta del colegio: él me contaba lo que vive su cuñada, trasplantada del riñón hace cuatro años, cada vez que un herpes simple se le desata en el labio y ya nada se lo corta. Rubén no es médico, ni falta que le hacía el título para describirme la angustia de ver cómo una lesión que para la mayoría es una molestia de diez días, en personas con las defensas por el piso se vuelve un calvario de semanas, con llagas que no cierran, dolor que no afloja y médicos que se quedan sin herramientas. La escena me volvió a la cabeza este viernes, cuando supe que después de casi treinta años la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA, aprobó un antiviral oral nuevo contra el herpes simple resistente: el pritelivir, que se venderá bajo el nombre comercial HOVILPRI y que está pensado exactamente para los pacientes como la cuñada de Rubén.
Les cuento de qué se trata, porque vale la pena entender por qué este anuncio importa más allá del lenguaje técnico. El virus del herpes simple, el mismo que provoca los clásicos fuegos labiales o las lesiones genitales, en la enorme mayoría de la gente se controla con tres comprimidos conocidos: aciclovir, valaciclovir y famciclovir. El problema aparece en un grupo más chico pero muy concreto: personas con el sistema inmune debilitado, receptores de trasplantes, personas que viven con VIH, pacientes oncológicos en quimioterapia, a quienes el virus se les vuelve crónico y, peor aún, resistente. Cuando esos tres fármacos dejan de funcionar, lo único que quedaba hasta hoy eran el foscarnet y el cidofovir, dos antivirales que se administran por vía intravenosa, en internación o en hospital de día, con efectos adversos serios sobre los riñones. Es decir: si el comprimido de toda la vida no te hacía más efecto, la única salida era pincharse, durante semanas, en una cama de hospital. Para ese nicho, el pritelivir cambia la película, porque vuelve a ofrecer una pastilla.
Por qué es distinto a todo lo que había
Lo que hace especial a este antiviral no es sólo que sea oral, sino que ataca al virus por un costado que los demás ni tocan. Los fármacos clásicos necesitan que una enzima del propio herpes los active para después bloquear la copia del material genético viral. El pritelivir va directo a otra proteína, llamada helicasa-primasa, que el virus usa como una especie de máquina de replicar ADN, y la inhibe sin necesidad de ese paso previo. Esa diferencia es la que le permite funcionar sobre cepas que se hicieron resistentes al aciclovir, al valaciclovir y al famciclovir, justamente porque esos virus mutaron la vía que las drogas viejas usaban para entrar en acción.
- Está indicado para adultos inmunocomprometidos con lesiones mucocutáneas por herpes simple resistentes o refractarias a aciclovir, valaciclovir y famciclovir.
- Recibió de la FDA, en simultáneo, tres designaciones aceleradas: Fast Track, Breakthrough Therapy y Priority Review, algo inédito para un antiviral contra el herpes simple.
- La aprobación se apoyó en el ensayo de fase 3 PRIOH-1 Parte C, con 101 pacientes adultos con infecciones resistentes o refractarias.
- El 62,7% de los que recibieron pritelivir logró la cicatrización completa de las lesiones en 28 días, frente al 34% del grupo tratado con las alternativas disponibles.
- El fármaco fue desarrollado por la farmacéutica alemana AiCuris, aunque la noticia llega con la salvedad de que la compañía aún no difundió detalles completos sobre la fecha de comercialización ni el precio.
Las tres designaciones que la FDA le otorgó al mismo tiempo, Fast Track, Breakthrough Therapy y Priority Review, son las herramientas que el regulador reserva para medicamentos que atienden necesidades graves sin respuesta adecuada. Que se las hayan dado en conjunto a un antiviral contra el herpes simple habla a las claras del lugar que ocupa este fármaco en la caja de herramientas: no es una mejora cosmética, es una alternativa cuando ya no queda otra. Y los números del estudio central ayudan a dimensionarlo: entre los pacientes que recibieron pritelivir, casi dos de cada tres llegaron a la cicatrización completa de las lesiones en 28 días, mientras que en el grupo de control, tratado con lo que había disponible, esa proporción no llegó a uno de cada tres. Es una diferencia que se nota en la piel, en el dolor y en los días de internación que se ahorra una persona.
Mientras escribo esta nota pienso de nuevo en Rubén, en la vereda de Villa del Parque, en cómo me describía la cara de su cuñada cuando el herpes volvía a aparecer y los médicos movían la cabeza. A partir de ahora, esa escena empieza a tener un final distinto: un comprimido, con un mecanismo nuevo, con casi treinta años de espera detrás, y con un dato clínico que no es marketing, es resultado de un ensayo. No es la cura del herpes, porque el virus sigue siendo el mismo y todavía no se borra del cuerpo. Pero para quienes pelean contra lesiones que no cierran, y que hasta acá sólo podían enfrentar con una vía en el brazo, la llegada del pritelivir significa algo bien concreto: volver a tener una pastilla a mano. Y eso, créanme, no es un detalle menor.
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