Dias grises, vitamina D baja: por que no alcanza con mirar el cielo y automedicarse
El medico internista Ramiro Heredia, de la Universidad de Buenos Aires, detallo que las jornadas cubiertas no agotan las reservas del organismo y advirtio que los adultos sanos no deben tomar suplementos sin un analisis previo. Adultos mayores, personas con obesidad, celiaquos, operados bariatricos y pacientes con osteoporosis integran el grupo de riesgo que si requiere controles.

El cuerpo humano fabrica entre el 80 y el 90 por ciento de la vitamina D que necesita a partir de la radiacion ultravioleta B que recibe la piel. El resto llega desde la mesa: huevos, pescados grasos como el salmon o la caballa y yogures fortificados completan el aporte, aunque casi nunca alcanzan para cubrir el requerimiento diario cuando la sintesis cutanea cae en picada.
El dato cambia la lectura del invierno porteño. Varios dias seguidos con cielo cubierto no implican, por si solos, una deficiencia clinica. Las nubes filtran parte de la radiacion UVB, pero no la borran del mapa. Y, sobre todo, el organismo acumula reservas que funcionan como una especie de colchon energetico y amortecen las variaciones de la exposicion solar durante semanas.
Entonces, quien tiene que preocuparse de verdad?
Heredia, especialista en medicina interna de la Universidad de Buenos Aires, puso blanco sobre negro: no todos necesitan un analisis de sangre ni un frasco de gotas esperando en la mesita de luz. El medico delimito cinco grupos que si deberian conversar con su clinico sobre la conveniencia de medir 25 hidroxivitamina D y, eventualmente, suplementar.
- Adultos mayores, por la caida natural en la capacidad de sintesis cutanea y por el mayor riesgo de osteoporosis y fracturas.
- Personas con obesidad, ya que la vitamina D queda secuestrada en el tejido adiposo y pierde biodisponibilidad.
- Pacientes con enfermedad celiaca y otros trastornos de la absorcion intestinal.
- Quienes pasaron por una cirugia bariatrica, una internacion prolongada o un cuadro critico, contextos que suelen dejar los depositos por el piso.
- Pacientes con antecedentes de osteoporosis o fracturas, donde el hueso reclama mas que nunca el binomio calcio y vitamina D.
Fuera de esos cinco grupos, la recomendacion general es no suplementar sin deficiencia documentada. Y aqui aparece una advertencia que Heredio remarco con enfasis: el exceso de vitamina D tampoco es gratis. La hipervitaminosis D eleva el calcio en sangre, puede dañar los riñones y provocar sintomas digestivos y neurologicos. Mas no es mejor; a veces, mas es directamente riesgoso.
Marina tiene 58 anos, vive en el barrio de Belgrano y concurre a su endocrinologa cada seis meses desde que le diagnosticaron osteopenia en una densitometria. Cuenta que empezo a controlar sus niveles de vitamina D despues de una fractura de muñeca que le costo tres meses de yeso. "Antes pensaba que con tomar sol en el balcon los domingos alcanzaba. Cuando me dieron los resultados del analisis, estaba en 14 nanogramos por mililitro, muy por debajo del piso", relata. Su caso, tipico dentro del grupo de riesgo, ilustra la distancia entre la intuicion y lo que dice el laboratorio.
Que pasa cuando faltan los depositos?
La vitamina D hace mucho mas que cuidar los huesos: regula la absorcion de calcio y fosforo en el intestino, interviene en la funcion muscular y modula parte del sistema inmune. Cuando la carencia se cronifica, las consecuencias son conocidas. En adultos puede desencadenar osteomalacia, una especie de ablandamiento oseo que duele y deforma, y un riesgo elevado de fracturas. En chicos, el cuadro mas temido es el raquitismo, que en la Argentina de 2025 sigue apareciendo en consultorios, sobre todo en poblaciones con dietas pobres en productos lacteos y exposicion solar insuficiente.
La buena noticia es que, cuando se detecta a tiempo, la deficiencia se corrige con esquemas de suplementacion que el medico indica caso por caso. La mala es que la dieta sola, aun con huevos y salmon tres veces por semana, suele quedarse corta para rellenar un deposito vaciado durante meses. Por eso Heredio insiste en no comprar suplementos por cuenta propia ni en repetir tratamientos que fueron utiles para un conocido o un familiar: cada paciente tiene un punto de partida y un objetivo distinto.
Lo que falta, en definitiva, es lo de siempre: un mapeo nacional de los niveles de vitamina D por region, edad y nivel socioeconomico, algo que la Argentina todavia no tiene de manera sistematica. Mientras ese dato llegue, la recomendacion mas prudente combina tres movimientos. Primero, consultar al medico antes de pedir un analisis o comprar un suplemento. Segundo, exponerse al sol con prudencia en los horarios habilitados, sin transformarlo en una receta contra el cancer de piel. Tercero, no confundir un martes lluvioso en julio con una urgencia metabolica: el cuerpo tiene reservas, y gastarlas sin control tiene tanto riesgo como no reponerlas a tiempo.
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