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Domingo, 18 de octubre de 2026
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El cielo se viene bravo en Neuquén: dos alertas amarillas seguidas y un barrio que ya empieza a guardar las macetas

Lluvias el lunes, tormentas el martes y un descenso de temperatura que no da respiro. Recorrimos la Confluencia para saber cómo se prepara la gente de cara a una semana movediza.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 4 min de lectura
El cielo se viene bravo en Neuquén: dos alertas amarillas seguidas y un barrio que ya empieza a guardar las macetas

Son las siete de la tarde del domingo y por la calle Combate de San Lorenzo, en el corazón de Valentina Norte, un grupo de vecinas todavía charla en la vereda mientras los chicos intentan exprimir las últimas horas de sol. El aire ya tiene esa textura pesada que suele anticipar lo que se viene, y cuando les pregunto por el pronóstico, todas miran al mismo tiempo el mismo tramo de cielo gris que se viene armando desde el sur. Mabel, vecina del barrio desde hace más de veinte años, me dice mientras acomoda una reposera en el pasillo: «Mirá, yo cada vez que escucho alerta amarilla agarro y guardo todo. Las macetas adentro, el tendedero, lo que se pueda volar. Una vez se me voló un paraguas y casi me lleva puesta.» Esa escena, multiplicada por cuadras y por barrios, es la postal con la que la ciudad empieza a despedirse del fin de semana.

Es que el Servicio Meteorológico Nacional decidió prender dos luces amarillas encadenadas sobre buena parte de la provincia de Neuquén. La primera es por lluvias y arranca durante la noche del lunes 19; la segunda, por tormentas, se extiende desde el mediodía del lunes hasta la mañana del martes en varias zonas y gana territorio el martes 20, cuando cubre la Confluencia, el resto del este y también el centro y norte provincial. El nivel amarillo, vale recordarlo, no es un llamado a entrar en pánico pero sí a tomar precauciones: son fenómenos con capacidad de daño y con chances concretas de arruinar planes al aire libre, cortar la luz o dejar calles anegadas.

Quiénes duermen con un ojo abierto este lunes

Las alertas, además, no abarcan toda la provincia por igual ni arrancan a la misma hora, y eso cambia bastante la planificación de cada localidad. En la Confluencia, en el este de Añelo, en el este de Pehuenches y en Picún Leufú el aviso por lluvias se activa durante la noche del lunes. Más al oeste, en cambio, en el este de Loncopué, Picunches y Ñorquín, en el oeste de Añelo y de Pehuenches y en el sur de Minas, las cosas se adelantan: la advertencia por tormentas arranca al mediodía del lunes y se extiende hasta la mañana del martes, mientras que las lluvias ya se hicieron sentir desde la tarde.

El termómetro, mientras tanto, decide acompañar el mal humor del cielo. Para este lunes se espera una máxima que no pasará de los 20 grados y una mínima que, en la madrugada, puede caer hasta los 6. El martes el rango se moverá entre los 11 y los 18 grados, y el viento del noreste va a soplar con ráfagas que, según el organismo, pueden superar los 40 kilómetros por hora. No es el típico día de primavera que a uno le gustaría dibujar afuera, pero es el que toca.

Recomendaciones del SMN para capear el temporal sin sobresaltos

  • No salir de casa mientras dure una tormenta eléctrica y evitar refugiarse debajo de árboles, postes o columnas.
  • Alejarse de antenas, muros metálicos y cualquier elemento que pueda conducir electricidad.
  • Asegurar macetas, muebles y objetos sueltos en patios, balcones y terrazas antes de que lleguen las ráfagas.
  • Revisar desagües, canaletas y rejillas para que las hojas y la basura no terminen tapando el escurrimiento del agua.
  • Evitar circular por calles anegadas y no cruzar a pie cauces ni zonas donde el agua se haya acumulado.
  • Tener a mano una mochila de emergencia con linterna, radio, documentos y botiquín, especialmente en zonas rurales o de bardas.

Lo que viene después tampoco es demasiado amable. Las temperaturas máximas seguirán en descenso durante toda la semana: 16 grados el miércoles, 14 el jueves, antes de recuperar apenas un poco de aire el sábado con 19 grados. El SMN, además, aclaró en su pronóstico trimestral que el fenómeno de El Niño se está intensificando y que la primavera va a ser más lluviosa y más fría de lo habitual en buena parte del país. No es la primera advertencia de estas características que se escucha en lo que va del año, pero sí llega en un momento del calendario en el que muchos ya tenían organizada la rutina al aire libre: reuniones en plazas, ferias barriales, caminatas por la costanera.

Cuando vuelvo a pasar por Valentina Norte, un rato más tarde, Mabel ya tiene las dos macetas grandes adentro del living y está desenchufando el alargue del patio. «Ahora sí, ya está», me dice, y se queda mirando cómo el viento empieza a mover las hojas de los jacarandás. Le pregunto si esto la preocupa de verdad o si es pura rutina, y se encoge de hombros con una sonrisa cansada: «Preocuparme, no. Pero cuando viviste dos inundaciones, aprendés a no hacerle caso a la suerte.» En su caso, como en el de tantos vecinos de la Confluencia, la mejor herramienta frente a la alerta amarilla es, otra vez, la prudencia de siempre.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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