La “VTV del amor”: cuando la costumbre y el miedo a estar solo sostienen una pareja que hace sufrir
Gabriel Rolón pasó por una entrevista con Luis Novaresio y dejó varias ideas para pensar los vínculos de a dos: la revisión periódica del vínculo, la resignación que aguanta relaciones dañinas y un deseo que nunca termina de apagarse del todo.

A veces uno camina por el barrio y se cruza con parejas que llevan décadas juntas y parecen llevar el peso del mundo en los hombros, como si la convivencia se hubiera convertido en una especie de que nadie se anima a revisar. Algo de eso vino a decir Gabriel Rolón en la charla que mantuvo con Luis Novaresio, donde propuso mirar los vínculos de pareja con la misma atención con la que uno lleva el auto a la revisión técnica periódica, esa que en Argentina se conoce como VTV. La idea,simple y potente al mismo tiempo, es que las parejas también merecen una inspección a tiempo: a observar cómo están, qué partes funcionan y cuáles siguen generando sufrimiento en silencio.
La costumbre que sostiene lo que ya no se banca
Desde su lectura psicoanalítica, Rolón describió un paisaje bastante conocido por cualquiera que tenga amigos o familiares en pareja: gente que sigue adelante con un vínculo que les hace mal simplemente porque ya se acostumbró, o porque se resignó, o porque les da más miedo estar solos que convivir con alguien que les disgusta en aspectos centrales. Para graficarlo,dijo que algunas personas sufren porque no logran aceptar de su pareja aquello que no les gusta; otras, en cambio, ya aceptaron y bajaron los brazos, y siguen por inercia.
“El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene.”Gabriel Rolón
El deseo que nunca termina de apagarse
En la misma conversación, Rolón desarrolló una idea que se conecta de manera directa con el análisis de los vínculos: la distancia que siempre existe entre alcanzar algo que uno anhela y dejar de sentir que algo falta. Para desarrollarla mencionó búsquedas muy variadas, desde una necesidad bien cotidiana hasta el deseo de encontrar una pareja, pasando por conseguir un trabajo, alcanzar un éxito, leer un libro o tener un hijo. Según su mirada,todas esas búsquedas tienen un rasgo en común: ninguna consigue borrar de manera definitiva la sensación de vacío, esa conciencia de que la vida y los afectos no son permanentes y que, por lo tanto, siempre queda algo por completar.
- La costumbre puede sostener relaciones que ya generan sufrimiento.
- La resignación aparece cuando alguien deja de pelear por lo que le disgusta del otro.
- El miedo a la soledad es uno de los motores invisibles para seguir en un vínculo dañino.
- El deseo señala una falta que no se apaga del todo ni cuando se consigue lo buscado.
- La revisión periódica de la pareja es una herramienta para distinguir deseo de resignación.
En el barrio de Boedo, donde me crié, todavía me cruzo con Irma, una vecina que cada tanto me pregunta qué opino de esto que le pasa a una hija suya que lleva años al lado de un hombre al que, según me cuenta, ya ni mira a la cara. Cuando le conté la comparación de Rolón con la VTV del amor se quedó un momento en silencio y después me dijo, con esa mezcla de ironía y cansancio que tenemos los porteños: “Yo al auto lo llevo cada año, pero al marido no lo revisé nunca”. Es una broma, claro, pero deja como pista una pregunta que vale la pena hacerse en cualquier pareja: cuánto de lo que sostenemos responde a lo que de verdad queremos y cuánto a la pura costumbre o al temor de quedarse a solas con uno mismo. Esa es,, la conversación que muchos están evitando postergar.
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