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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Luján Sáez, la heredera que eligió construir su propio nombre en la pasarela

Hija del creador de Ona Sáez, la diseñadora presentó LS en Bafweek con una colección nocturna, música en vivo y una consigna clara: que la ropa sea una experiencia, no un recorrido de looks.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 3 min de lectura
Luján Sáez, la heredera que eligió construir su propio nombre en la pasarela

En el galpón donde se armó el desfile todavía quedaban, acomodadas prolijamente en percheros negros, las prendas de la primera colección de LS, la marca que Luján Sáez acaba de lanzar al ruedo. Eran las nueve de la noche del último día de Bafweek y el lugar todavía tenía ese aroma a desodorante de ambiente y a tela nueva que suelen dejar los eventos de moda cuando recién desmontan. Mientras un grupo de colaboradoras descolgaba los últimos looks, alcancé a charlar un rato con ella, todavía con la sonrisa del debut, y me confirmó algo que se había visto durante la pasarela: que esto no es una extensión del negocio familiar, sino un proyecto personal, laburado de cero, con su propio pulso.

Luján creció entre ateliers y reuniones de producción. Su padre, Santiago Sáez, fue durante años uno de los nombres fuertes del diseño argentino con Ona Sáez, una marca que marcó buena parte de la moda local de principios de siglo. Su madre, en tanto, trabajó como productora de moda y le acercó el detrás de escena de los desfiles. De ahí, dice, vino la primera escuela. Pero también desde ahí, aclara, partió la decisión de armar algo distinto, que llevara su firma propia.

Una marca con estética nocturna y ADN callejero

LS tiene, según me contó, una identidad propia: prendas con impronta nocturna, materiales que van del denim al encaje y al foil, siluetas amplias y una tensión buscada entre lo deportivo y lo glamoroso. La colección debut se llama N.1, por una cuestión casi autobiográfica: es el número uno, el arranque. En pasarela se vio denim pesado, cueros con caída, telas con brillo y superposiciones que jugaban con el volumen. La música fue en vivo, no un tema grabado de fondo, y varias de las llamadas musas de la marca desfilaron, lo que le dio al show un aire más cercano, menos distante que el de una pasarela clásica.

“Quiero que durante esos minutos el público pueda entrar completamente en el universo de la marca.”Luján Sáez, diseñadora

El proceso de diseño, me explicó, arranca con una pregunta bastante terrenal: ¿me lo pondría yo? Trabaja las pruebas con amigas y artistas cercanas, observa cómo cambia una misma prenda según quién la lleva y desde ahí ajusta materiales y formas. De ahí salen los pantalones anchos, las siluetas exageradas, el denim como tela central y la aparición, en esta primera entrega, del cuero, el encaje y los brillos.

  • Denim como tela central de la marca, presente en casi todas las prendas.
  • Pantalones amplios y siluetas con volumen, con capas y superposiciones.
  • Mezcla de cuero, encaje y foil para la noche.
  • Estética que cruza lo deportivo y lo glamoroso, sin caer en lo deportivo clásico.
  • Desfile montado como experiencia, con música en vivo y musas de la marca en pasarela.

A la hora de pensar a quién le habla la marca, Luján fue clara: no apunta a una franja etaria, sino a una actitud. Me dijo que le interesa vestir a alguien que quiere entrar a un lugar y sentirse seguro, distinto, un poco protagonista. Y puso como referencias permanentes la escena nocturna porteña, los recitales, los clubes y las nuevas camadas de artistas locales, ese universo que en Buenos Aires nunca deja de alimentar a la moda joven.

“Mi apellido puede generar una expectativa inicial, pero después es el trabajo el que tiene que estar a la altura.”Luján Sáez, diseñadora

Antes de irme del galpón, mientras una asistente guardaba los últimos ruedos de denim en un bolso de tela, le pregunté qué era lo que más le importaba de este debut. Me respondió que lo que más le importaba era que la gente hubiera entendido que esto es LS, no una continuación de la marca de su papá. Y mirando cómo se apagaban las luces del escenario, una de sus colaboradoras, Martina, que vive en Palermo y la conoce desde hace años, me dijo al pasar, todavía con el teléfono en la mano: "Lo de Luján es genuino, esto es de ella". Es, claro, la mejor manera que tiene una marca recién nacida de empezar a ocupar su propio lugar.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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