Neuquén bajo el agua: siete días de lluvia que pusieron a prueba cada desagüe de la ciudad
Cuadrillas municipales trabajan en calles y pluviales mientras los vecinos acumulan reclamos por anegamientos en los barrios más altos y en los sin asfalto. Los teléfonos 103 y 147 funcionan las 24 horas para reportar emergencias y el pronóstico anuncia más lluvias hasta el viernes.

Camina uno por la calle Once de Octubre y todavía se ve el agua lamiendo las veredas, como si la lluvia se hubiera olvidado de irse. Es el octavo día y en Neuquén el cielo sigue descargando. La escena se repite en distintos puntos de la capital neuquina, donde llevo varios días siguiendo el rastro que va dejando cada tormenta: rejillas tapadas, calles de barro intransitables, vecinos con baldes y motobombas sonando en el fondo de las casas. La pregunta que más escuché en estos recorridos es la misma que me hizo Roberto, un vecino del barrio Mariano Moreno: '¿Hasta cuándo va a llover y a quién llamo si se me inunda la pieza?'.
Un protocolo que ya está en la calle
Desde el primer día de alerta, el municipio desplegó un operativo que reúne a Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Mantenimiento Vial e Infraestructura. Las cuadrillas trabajan en simultáneo en dos frentes: el casco céntrico, donde se concentra la mayor infraestructura pluvial, y la Meseta y Valentina Norte, donde las calles de tierra se transforman en lodazales con cada precipitación.
Según me explicó el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, el sistema de drenaje de Neuquén está calculado para absorber entre 15 y 20 milímetros diarios sin que se produzcan anegamientos graves en las zonas más pobladas. 'La evaluación que hicimos en estos primeros seis días es positiva en el centro', me dijo Baggio cuando lo consulté por la evolución del operativo. Y agregó que el dato cobra especial relevancia si se mira lo que pasó sobre la avenida Mosconi, donde las obras recientes del pluvial cambiaron para una realidad a la que el barrio no estaba acostumbrado.
Lo que cambió en la Mosconi y lo que sigue igual en los barrios del alto
- Las colectoras de la Mosconi derivaron el agua hacia los ductos principales con rapidez y evitaron la acumulación histórica en el Bajo, donde los locales suelen inundarse.
- En el cruce de Chubut y Santa Cruz se usaron equipos Vactor para sacar sedimentos y restos de obra que habían tapado la captación del pluvial.
- Los dos colectores finales de la ciudad vuelcan en el arroyo Durán y en el canal Villa María, ambos con descarga en el río Limay.
- Cuando el Limay sube, se activan las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas, un predio de más de nueve hectáreas que absorbe el excedente y alivia a los barrios del sur.
- En la Meseta y Valentina Norte, donde no hay cordón cuneta ni asfalto, el barro no deja entrar maquinaria: se trabaja con motobombas y la nivelación queda para cuando el piso se seque.
Cómo y dónde reportar lo que pasa en el barrio
Para reportar anegamientos, los vecinos pueden llamar al 103, línea de Defensa Civil, o al 147, atención municipal. Ambos funcionan las 24 horas. También se puede escribir al 299 508-9366, un número que el municipio difundió para reclamos por caída de ramas y árboles en la vía pública.
Cuando volví a buscarlo, Roberto me esperaba en la puerta de su casa de Mariano Moreno con una pala en la mano y una conformidad a medias. 'Por lo menos esta vez atendieron el teléfono y mandaron la motobomba', me dijo mientras señalaba la esquina donde todavía quedaba un charco que se resistía a escurrir. 'Pero que se queden tranquilos: el lunes, cuando seque, vamos a tener que empezar a tapar los pozos otra vez'. La frase, dicho en su tono de vecino curtido, resume lo que dejó esta semana en Neuquén: el agua se va, pero los reclamos se quedan.
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