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Martes, 20 de octubre de 2026
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Neuquén se prepara para dos días de agua y viento: la alerta amarilla que pone en guardia a la Confluencia

El Servicio Meteorológico Nacional anticipó tormentas para el lunes y el martes, con máximas que apenas rozarán los 20 grados y ráfagas del noreste que podrían llegar a 41 kilómetros por hora. Qué recomienda el organismo y qué medidas concretas ya empezaron a evaluar los vecinos.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 3 min de lectura
Neuquén se prepara para dos días de agua y viento: la alerta amarilla que pone en guardia a la Confluencia

Me cruzo a Néstor, que vive en el barrio Belgrano, y lo encuentro guardando las macetas del patio con una calma que ya es costumbre cada vez que el cielo empieza a cerrarse sobre Neuquén. No es para menos: el Servicio Meteorológico Nacional acaba de confirmar lo que muchos sospechaban al mirar el termómetro y las nubes bajas que se acomodan sobre el río. El lunes arrancó con lluvias débiles y dispersas que se van a sostener durante toda la jornada en la capital neuquina, con una máxima que llegará a los veinte y una mínima que por la noche bajará hasta los seis grados, un rango amplio que el cuerpo siente, sobre todo cuando se sale a la calle con el viento del noreste soplando con ráfagas de hasta cuarenta y un kilómetros por hora. La presión atmosférica, ubicada en mil diez hectopascales, ya marca esa inestabilidad que los meteorólogos describen como el preludio de algo más.

La alerta amarilla del martes y lo que implica

Para el martes veinte la cosa se pone más seria, porque el organismo nacional activó alerta amarilla por tormentas en la Confluencia y en el resto de la región este, además del centro y el norte de la provincia neuquina. La mínima será de once grados y la máxima apenas alcanzará los dieciocho, un día fresco y húmedo que invita a quedarse en casa. El color amarillo, vale la pena recordarlo porque a veces se lee rápido y se le pierde el peso, significa que pueden producirse fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de las actividades cotidianas. No es el escalón más alto de la escalera, pero tampoco es un llamado al que conviene hacer oídos sordos.

  • Evitar salir de casa mientras dure la tormenta, salvo que sea estrictamente necesario.
  • No refugiarse bajo árboles ni cerca de postes, columnas o cables eléctricos que puedan caer.
  • Asegurar objetos sueltos en patios, terrazas y balcones antes de que llegue el viento fuerte.
  • Revisar desagües, canaletas y rejillas para que el agua encuentre camino y no se acumule contra los cimientos.
  • No circular por calles anegadas ni cruzar cauces o arroyos con caudal, aunque parezcan superficiales y tentadores.
  • Aprovechar la jornada para chequear el estado del techo, las conexiones eléctricas a la intemperie y tener a mano linterna y botiquín.

Mientras escribo esto pienso en la cantidad de veces que uno escucha estas recomendaciones y las deja pasar, hasta que un día el agua entra por la galería o una rama termina sobre el auto. La AIC, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, prevé que la inestabilidad se extienda durante las próximas horas, así que no es un fenómeno de paso rápido. Por eso, más allá de la obviedad de asegurar las sillas del quincho o bajar las macetas del balcón, conviene tomarse un rato para revisar el techo, las conexiones exteriores y los elementos de emergencia del hogar, esos que uno tiene pero nunca controla: linterna con pilas cargadas, botiquín a mano, documentos importantes en un lugar accesible y, si se tiene auto, evitar dejarlo bajo un poste o un árbol grande.

Un barrio que ya se está acomodando

Cuando paso otra vez por la vereda de Néstor, lo veo terminar de acomodar la última maceta y me dice, mientras se seca las manos en el repasador, que lo que a él más le preocupa es el desagüe del garage, que el verano pasado se le llenó y le terminó arruinando una rueda de la bici. Me cuenta que cada vez que el SMN pinta el mapa de amarillo se da una vuelta por la cuadra, mira las esquinas, y le avisa a la señora de al lado, que vive sola, para que no salga a hacer las compras a la hora pico de la tormenta. Son gestos chiquitos, de esos que no salen en los partes oficiales y que en los barrios del oeste neuquino se repiten casi como un protocolo barrial. Si todavía no revisaste las canaletas ni aseguraste las del balcón, esta tarde puede ser un buen momento para hacerlo, porque el cielo ya está avisando que lo que viene no es una llovizna de paso.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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