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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Neuquén teje una ruta de aire y asfalto para recibir al turista antes de que llegue la última curva

La provincia patagónica avanza en una transformación de su conectividad que combina nuevas rutas aéreas, un corredor vial de 700 kilómetros con seis pasos a Chile y una ambiciosa reforma del aeropuerto capitalino. La apuesta es clara: llegar con servicios turísticos listos antes de que se corten las cintas de las obras.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 6 min de lectura
Neuquén teje una ruta de aire y asfalto para recibir al turista antes de que llegue la última curva

Me animo a arrancar esta nota como si fuera una canción dePatricio Giménez, que tantas veces cantó aquello de que "el sur también existe". Porque en Neuquén parece que el sur, además, se está reconstruyendo a fuerza de aviones, rutas y decisiones políticas que miran al turismo como una industria seria y no como un poster colgado en la oficina de un funcionario. La provincia neuquina viene desplegando en los últimos meses un plan de conectividad que, leído en conjunto, se parece bastante a eso: un mapa nuevo, trazado con paciencia y con dinero, que promete cambiar la manera en que los argentinos y los visitantes extranjeros llegan, se mueven y se enamoran de la Patagonia.

El primero de los grandes ejes pasa por el aeropuerto Presidente Perón, en la capital provincial. El gobernador Rolando Figueroa anunció que están buscando incorporar alrededor de 100 millones de dólares para modernizar la terminal y convertirla en algo más que un aeropuerto clásico. La intención es que el viajero pueda bajar del avión y tomarse un colectivo de larga distancia, un traslado urbano o, eventualmente, un tren, sin necesidad de salir del predio. Para eso, en los próximos días se lanzará un concurso de diseño de un hub integrado, que contempla también una terminal de ómnibus y un hotel dentro del mismo complejo. Es, en otras palabras, la idea de fabricar un nodo de transporte multimodal donde hoy lo que hay es, básicamente, una pista, una terminal chica y un estacionamiento.

Vuelos nuevos hacia el interior neuquino

Pero la transformación no se queda en la capital. En paralelo, la provincia ya puso en marcha nuevos servicios aéreos domésticos que vale la pena repasar uno por uno, porque cambian la lógica de acceso a destinos que hasta hace poco parecían reservados para los más pacientes. Recientemente empezaron a operar vuelos hacia Chos Malal, en el norte provincial, y hacia el aeropuerto de Chapelco, en la zona de San Martín de los Andes, que además fue sometido a una remodelación integral para recibir mejor al turismo. El próximo objetivo, ya en carpeta, es Villa Pehuenia-Moquehue, un pueblo que muchos argentinos asocian con el pehuén, el piñón y el centro de esquí de Batea Mahuida. Para ese destino se estudia construir una terminal aérea nueva, aunque su ubicación todavía no fue definida.

Lo interesante de este punto por puntos es la secuencia con la que la provincia va abriendo destinos. No se trata de lanzar vuelos al azar, sino de ir sumando localidades que ya tienen cierto caudal turístico pero que padecían, todas ellas, el mismo problema: la distancia. Neuquén es una provincia enorme y silenciosamente diversa, y para el viajante de Buenos Aires, Córdoba o Rosario, recorrer quinientos kilómetros de ruta para llegar a un lago suena, en el mejor de los casos, a una decisión que se toma con un fin de semana largo de por medio. La promesa de tener vuelos directos cambia esa ecuación.

El Camino de la Fe: setecientos kilómetros de norte a sur

El otro eje del plan es completamente terrestre, y acá la imaginación provincial se luce con un nombre que, leído con atención, revela tanto la intención turística como la cultural. Se trata del Camino de la Fe, un corredor vial de 700 kilómetros que va a recorrer la provincia de norte a sur y que, cuando esté terminado, va a unir seis pasos internacionales pavimentados con Chile, veinte localidades argentinas y veinte lagos de la región. La obra se inscribe dentro de un total de 1.050 kilómetros de rutas pavimentadas que la gestión neuquina viene ejecutando de manera simultánea, y que incluye, como detalle clave, tendido de fibra óptica a lo largo de cada kilómetro construido. Es decir: no es solamente una ruta, sino una columna vertebral de conectividad digital que va a quedar instalada a la vera del asfalto.

  • 100 millones de dólares es la cifra que se busca incorporar para la modernización del aeropuerto Presidente Perón, en la capital neuquina.
  • Concurso de diseño en los próximos días para un hub integrado que sumará terminal de ómnibus y hotel dentro del complejo aeroportuario.
  • Nuevos vuelos ya operativos hacia Chos Malal y hacia Chapelco, con remodelación incluida en esta última terminal.
  • Villa Pehuenia-Moquehue como próximo destino aéreo, con la posibilidad de construir una terminal nueva aún sin ubicación definida.
  • Camino de la Fe: corredor de 700 kilómetros que unirá 6 pasos internacionales con Chile, 20 localidades y 20 lagos patagónicos.
  • 1.050 kilómetros totales de rutas pavimentadas en ejecución, con fibra óptica tendida en cada kilómetro construido.
  • Servicios turísticos proyectados para estar operativos antes de la finalización de las obras viales, con promoción de inversiones privadas en simultáneo.

Hay, además, una lógica de anticipación que merece ser subrayada, porque es la parte del plan donde la política se cruza, con suerte, con la planificación turística. La intención oficial es que los servicios de alojamiento, gastronomía y transporte estén instalados antes de que los tramos del Camino de la Fe queden habilitados al público. De ese modo, cuando el viajero llegue con su auto por la nueva ruta, no se va a encontrar con un cartel de obra y un pueblo desabastecido, sino con la oferta lista desde el primer día. Las inversiones privadas del sector turístico ya se están promoviendo en paralelo con las obras, lo que sugiere que la idea es llegar con todo el ecosistema montado antes del primer corte de cintas.

Para quienes estamos empezando a pensar las vacaciones del próximo año o, con algo de suerte, las de dentro de dos, el panorama neuquino empieza a dibujarse de manera distinta. Ya no se trata solamente de Bariloche y su aeropuertoazo saturado, sino de un abanico de opciones que incluye Chapelco remodelado, una Villa Pehuenia con probable vuelo propio, Chos Malal en el mapa aéreo y una red de caminos que promete ir uniendo lagos, pasos cordilleranos y pueblos que hasta ahora quedaban lejos de todo. Te lo digo en primera persona porque es justamente así como lo pienso: como alguien que cada verano se debate entre el avión caro y la ruta larga, y que empieza a ver que, en Neuquén, esa disyuntiva puede tener, en pocos años más, una tercera opción. Si tuviera que recomendar un destino para ir siguiendo este proceso de cerca, me quedaría con Villa Pehuenia-Moquehue: por ahora hay que manejarse con la paciencia del viajero de antes, pero cuando aterrice el primer vuelo va a ser una de las noticias más lindas del calendario turístico argentino. La pregunta que les dejo, y que me hago yo misma, es esta: ¿qué destino de la provincia te gustaría que tuviera vuelo directo? Porque el mapa neuquino, claramente, se está reescribiendo.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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